Dicen que a los veteranos no les sorprenden demasiado los récords trigueros. Quizás porque recuerdan que en los 50, cuando ellos eran jóvenes, regía la máxima de que "se entierra el arado en Bella Unión y no se levanta hasta Canelones".
"El análisis de la evolución histórica del cultivo muestra que en la década de los años 10 se sembraron en promedio unas 330 mil hectáreas", que "entre 1910 y 1920 dicho promedio subió a casi 380 mil y entre 1930 y 40 a 460 mil hectáreas anuales", escribió el Ing. Agr. Carlos Peixoto en "El complejo triguero en Uruguay", editado en 1984 por el Centro de Investigaciones Económicas (CINVE).
Agregó enseguida que, "al amparo de una política oficial de fuerte estímulo a la agricultura, se alcanzaron las 550 mil hectáreas en 1937" y que, tras una caída a comienzos de los 40, "a partir de 1947 y hasta 1958 se produce el período de máxima expansión del cultivo, con un promedio anual para la década del 50 de casi 640 mil hectáreas, y un máximo histórico de 790 mil en 1955".
Boom exportador
Ese fenómeno expansivo "determinó que Uruguay se transformase, desde 1949, en exportador habitual de trigo o harina de trigo", se consignó en el Tomo II del "Estudio económico y social de la agricultura en el Uruguay" elaborado en 1967 por el Sector Agropecuario de la histórica Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), en el marco institucional de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (OPYPA) del entonces Ministerio de Ganadería y Agricultura.
Tomando como límite el año final de la década del 40, el documento de la CIDE asentaba que "la producción triguera normalmente ha satisfecho la demanda interna", con ocasionales "remanentes exportables" combinados con "situaciones deficitarias" corregidas con importaciones del grano.
La corriente exportadora –aunque de escasa significación en términos del comercio internacional de la época– generó al país "ingresos anuales de divisas que fluctuaron entre los 8 y los 38 millones de dólares, en los años normales de la década de los cincuenta", ampliaba el trabajo de la Comisión.
En 1955, año en que se concretó el mayor volumen exportado (411.474 toneladas de trigo), el valor de las colocaciones de la espiga dorada (más las de su harina, otras 103.610 ton) llegó a representar 20,7% del total de productos comercializados en mercados externos, según cifras del Banco República. Cuatro años después se inició la declinación: cayó la producción y Uruguay se alejó del comercio internacional de trigo.
Primero en volumen
"Es indudable que el cultivo de trigo a nivel nacional es el de mayor volumen entre los cultivos de características extensivas. Así, por ejemplo, si se considera el período 1950/1974, se observa que las áreas dedicadas a trigo fueron, promedialmente, el 43,34% del total de los cultivos extensivos clásicos."
El precedente fue uno de los principales argumentos de F. A. Pimentel, D. E. Gascue y J. C. Caffera para emprender, en el ámbito del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, el trabajo que concluyó en el documento "Formulación y ajuste de un modelo de área triguera en el Uruguay" (1975).
Estos autores mostraron que, aunque la ya citada política oficial triguera produjo (a su inicio y en su tramo medio) un ingreso bruto por hectárea y un precio real al productor "relativamente más favorables que en el período 1959/73", la evolución de estas dos variables en 1948-59 "presenta una acentuada caída".
Concluyeron que el ingreso bruto por hectárea y el precio real al productor, "considerados aisladamente, no pueden explicar la persistente expansión del área sembrada durante la P.T. (política triguera)".
La historia posterior evidencia, según analistas consultados por El País Agropecuario, una tendencia asentada en el trípode "reducción del número de establecimientos trigueros, concentración y aumento de los rendimientos".
Una de estas fuentes recordó que a comienzos de los 90 un técnico del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) –tras recorrer predios trigueros uruguayos y ante consultas sobre cómo mejorar los rendimientos– preguntó: "¿Por qué no le ponen más fertilizante?".