Cambio climático: líneas de acción
El problema de la variabilidad del clima en el corto plazo como foco de atención y la necesidad de trabajar para gestionar los riesgos climáticos de la agricultura constituyen elementos centrales del mensaje que el Dr. Walter Baethgen, un especialista uruguayo que trabaja para la estadounidense Universidad de Columbia, transmitió al Consejo de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF).
Baethgen, un científico de prestigio internacional, propuso cuatro líneas de acción acerca del tema:
1) Identificar vulnerabilidades, con los usuarios.
2) Reducir incertidumbres, con información relevante. Por ejemplo: "probabilidad de estación buena o mala".
3) Identificar tecnologías que reducen la vulnerabilidad diversificar cultivos, almacenar agua, regar).
4) Intervención de políticas, crear instituciones para reducir y/o transferir riesgos (por ejemplo: créditos dirigidos y seguros).
El Consejo de las CAF ha colocado todo lo relativo a la "gestión de riesgos climáticos agrícolas" en su agenda de temas prioritarios.
Tambos: gestión de efluentes
Que "el sector lechero uruguayo tiene importantes oportunidades de mejorar su desempeño ambiental" mediante "los sistemas de tratamiento de efluentes" es una conclusión que se desprende de un estudio conjunto realizado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), la Facultad de Ingeniería y Conaprole.
Pese a que "se requiere una inversión inicial importante", los autores del trabajo afirman que "la minimización de los impactos negativos causados por los emprendimientos lecheros no implica inversiones significativas".
La investigación partió de la base del análisis detallado de los sistemas de gestión de efluentes de 37 tambos de productores que remiten su leche a Conaprole, seleccionados por su representatividad.
Economista argentino: Uruguay como ejemplo
Uruguay posee "un núcleo de industrias de clase mundial, en especial carnes, lácteos, turismo y celulosa" y, "aunque en una escala mucho menor, la evolución económica de Uruguay tiene aspectos en común con la ya probada estrategia de Chile, consistente en construir reglas de juego de alta reputación, crear un buen clima de negocios y especializarse en industrias competitivas".
Lo escribió el economista argentino Elías Antonio Baracat en una columna de análisis publicada el 3 de mayo por la también argentina revista Noticias.
Baracat, un correntino de 62 años graduado en su país y posgraduado en la británica Universidad de Cambridge, agregó que Uruguay "enfrentó los aumentos de precios internacionales" de los alimentos y su impacto sobre los consumidores locales "en un ambiente de diálogo sereno con los productores y la industria, sin restringir el comercio internacional de carnes ni intervenir en la cadena comercial interna ni cambiar su estrategia de largo plazo".
"Sin retenciones lograron conciliar el crecimiento económico, el consumo y las políticas de equidad", y "carne y leche son buenos ejemplos" de ello, opinó.
Agregó que, más allá de diferencias, "ciertamente el país vecino resulta un ejemplo por seguir" en cuanto a "su capacidad de sostener políticas a largo plazo" y "en el clima de paz entre el campo y la ciudad, o más precisamente entre el Gobierno y los productores".
Industria de la madera: voces sindicales
"Entre 5.000 y 6.000 personas trabajan en la industria de la madera en Paysandú", dijo al diario local El Telégrafo el presidente de la filial sanducera del Sindicato de Obreros de la Industria de la Madera (SOIMA), Gustavo Meirelles.
Por su parte, Hugo de los Santos, secretario general del SOIMA, afirmó que "en general" en el sector forestal –compuesto por los subgrupos forestación, carpintería y fábricas– "hay trabajadores que ganan bien, otros que ganan mal y otros muy mal".
Pero subrayó que "quien más mal hace a los trabajadores es el propio laudo que establece el Poder Ejecutivo (ver "Novedades y aclaración"), fijándolo en un jornal de $ 204, una cifra miserable".
De los Santos afirmó que el SOIMA aspira a que el salario mínimo del peón sea de $ 8.500 mensuales y recordó que el gremio mantiene la reivindicación de ocho horas de trabajo, porque "acá en el Uruguay, para el sector forestal y rural, aún no están".