Los precios de los ovinos gordos se han ajustado al alza en los primeros meses de 2008, acompañando la tendencia del mercado cárnico general. Las referencias actuales para los corderos pesados llegan a 2,25 U$S/kg en segunda balanza, a levantar y con plazo, 35% más que en igual momento del año anterior.
Del mismo modo, las categorías adultas han seguido esta tendencia y cotizan entre 1,80 y 1,90 U$S/kg de carne para la oveja y el capón, respectivamente.
La suba responde a la mejora en los precios de exportación de la carne ovina, así como también a una oferta relativa menor de lanares para faena.
Faena firme
Al 19 de abril, la faena de ovinos en establecimientos habilitados por el INAC llega a 620.604 cabezas, 28% más que en igual período del año anterior.
De todas formas, cuando agregamos las exportaciones de ovinos en pie y consideramos el total de la extracción comercial, ésta se equipara frente a la de igual período del año anterior.
Entre otros factores, la suba de precios provocó un menor interés de los barcos en los primeros meses del año, con un volumen acumulado de apenas 24.000 lanares, frente a 145.000 ovinos colocados en el primer trimestre de 2007.
Otra variante no menor con respecto al año pasado es la estructura actual de la faena industrial. Este año la categoría que lidera la actividad son las ovejas, con 247.054 cabezas frente a 175.829 del mismo período del año anterior. Representan 40% del total faenado en el rubro.
En contraposición, la faena de corderos es 3% menor a la de 2007 y representa 36% del total, cuando en igual período del año anterior significaba 48%. Respecto al alto porcentaje de ovejas faenadas, estaría dando la pauta de un menor interés en el rubro, aunque hay que esperar la evolución durante el resto del año.
La menor faena de corderos condice con los pronósticos de una menor oferta para este año, en base a una también menor señalada registrada en la zafra pasada y a un incremento en la retención de corderos en los esquemas laneros del Norte asociados a los buenos precios de la lana fina.
Sumado a ello, la falta de lluvias en buena parte del territorio nacional condiciona la base forrajera para las invernadas de esta categoría.