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LA EVOLUCIÓN DE LA SIEMBRA DIRECTA
Agricultura certificada

POR PABLO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA | pjimenez@seragro.com.uy

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) lanzó en el marco de la ExpoAgro 2008 el proyecto "Agricultura Certificada", con el convencimiento de que es posible intensificar y aumentar la producción agrícola preservando –e incluso mejorando– el recurso suelo.

En la base del proyecto está la idea de que ya no basta solo con la siembra directa (SD) para realizar una agricultura productiva y sustentable. Con varios años de historia, la experiencia ha mostrado que, en algunos casos, la utilización puntual de esta tecnología no es suficiente para mantener la productividad del suelo.

Sin embargo, la buena noticia es que es posible aplicar una gestión de recursos integrada y sistémica, que intensifique los procesos productivos pero a la vez mantenga, o incluso aumente, su capacidad productiva.

En definitiva, la propuesta busca dar respuesta al aparente dilema entre mayor producción y conservación del ambiente, mediante herramientas que permiten intensificar el uso de los recursos y aumentar la producción, preservando el suelo.

Para ello, "medir" lo que ocurre con los recursos es la mejor forma de saber qué sucede con ellos, lo que en definitiva intenta hacer tangible la sustentabilidad.

El proyecto "Agricultura Certificada" apunta, en el corto plazo, a generar un conjunto de indicadores de calidad edáfica, que permitan en primera instancia optimizar, profesionalizar y dotar de una base científica a la gestión agronómica.

De acuerdo a la presentación realizada en la ExpoAgro por el coordinador general de AAPRESID, Andrés Sylvestre Begnis, la idea es tener listo para el próximo Congreso Anual, a realizarse en Rosario en agosto, un protocolo de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), a partir de los indicadores de calidad edáfica.

Buenas Prácticas Agrícolas

El punto de partida es un cambio de visión. Para AAPRESID se trata de ampliar el foco de atención, desviando la mirada del resultado de la cosecha para atender todas las variables que intervengan en el proceso productivo.

Esto significa tener en cuenta la no remoción del suelo, las rotaciones de cultivos, la nutrición balanceada, las estrategias de fertilización, el uso apropiado de agroquímicos y envases, y el registro sistematizado de la información agronómica.

La consecuencia, entonces, será mejores resultados en la producción, que constituirán solo una parte de los beneficios globales que involucran a todos.

Indicadores de calidad del suelo

Los indicadores propuestos son físicos, químicos y bioquímicos. No se incluyen biológicos porque aún no hay consenso científico sobre cuáles son los apropiados.

En este sentido, AAPRESID lidera un programa de investigación, junto al FONCYT (Fondo de Ciencia y Tecnología), para encontrar los indicadores biológicos más adecuados e incluirlos en versiones posteriores del certificado de SD. La premisa es la mejora continua del proceso y la utilización de indicadores que expresen cada vez más genuinamente cómo evoluciona la "salud" del suelo.

Para ello, AAPRESID, junto a investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina valida a campo los indicadores a ser utilizados, en un proceso de coparticipación entre el sector privado y los institutos de investigación.

¿Qué miden estos indicadores? Algunas de las variables involucradas son la evolución de la materia orgánica y sus fracciones, el balance y la evolución de los principales nutrientes presentes en el suelo, la fertilidad física y el índice de erosión del suelo.

El seguimiento de indicadores tiene como finalidad reunir de manera ordenada y simple una serie de atributos del suelo, del clima y de los cultivos, que reflejen el uso y el manejo actual de la tierra, y que constituyan la base para analizar y definir los valores de referencia en los distintos ambientes productivos.

Por ejemplo, el análisis de carbono orgánico del suelo indicará si la rotación en uso cumple con el mantenimiento de los niveles adecuados, o el estudio secuencial de la biomasa aportada por los cultivos y la descomposición de sus rastrojos contribuirá a comprender la dinámica de estos procesos, a fin de ajustar modelos de balance.

Un aspecto fundamental aportado por los responsables del proyecto es su carácter dinámico y práctico. La ciencia avanza y dará nuevos y mejores indicadores, que se incorporarán y serán evaluados constantemente, así como también se eliminarán los indicadores cuya medición sea muy engorrosa o que, directamente, no aporten demasiado valor.

Certificación y valor agregado

El protocolo de BPA e indicadores de calidad de suelos contribuye a describir y monitorear acciones y conductas productivas, dando paso a la posibilidad de certificar el proceso de producción agropecuaria.

Para AAPRESID, "certificar" siguiendo un protocolo de Buenas Prácticas Agrícolas significa mostrar a la sociedad cómo son los procesos de producción de alimentos y energía, con el objetivo de que el mundo valore esta forma de producir.

Los responsables del proyecto sostienen que su implementación genera diversas externalidades positivas.

Un primer punto es la propia mejora en la gestión agronómica del productor. El uso de registros y de información ordenada contribuye a la profesionalización de la gestión de la empresa.

También es posible involucrar a los gobiernos locales mediante la aplicación de ventajas impositivas para quienes adhieran a la agricultura certificada, o el uso de estos certificados en la concreción de arrendamientos y compras de campo entre privados.

Finalmente, existe la posibilidad de lograr un valor económico diferencial por los productos que se obtengan de este proceso productivo certificado, al que AAPRESID llama "Agricultura Certificada", pero que en términos amplios incluye también a la producción ganadera y lechera integrada a los sistemas en siembra directa.

Protocolo de Buenas Prácticas Agrícolas

- Ausencia o mínimo laboreo del suelo, implementación de SD continua.

- Rotación de cultivos con diversidad e intensidad.

- Estrategia de nutrición balanceada, con la reposición de nutrientes requerida, incluyendo fertilización y fijación biológica como herramientas claves.

- Aplicación de criterios de manejo integrado de plagas, con un uso apropiado de agroquímicos y envases.

- Registro sistematizado de la información agronómica.

Indicadores de gestión

Indicadores directos

- Dotación de C orgánico, total y particulado distintas profundidades.

- Producción de MS/há/año.

- Dotación de N.

- Dotación de P y S.

- Lámina de agua útil.

- Infiltración.

- Densidad aparente.

- Porosidad total y aireación.

Indicadores indirectos

- Diversidad e intensidad de la rotación.

- Balance de C.

- Balance de N orgánico.

- Balance de nutrientes (N, P, K).

Eficiencias

- Eficiencia en el uso del agua.

- En producción de MS.

- En producción de grano, carne o leche.

- Eficiencia del uso de nutrientes.

- Eficiencia energética del sistema.



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