"El productor kiwi tiene un ritmo impresionante, en cuanto está terminando un trabajo ya arranca con otra cosa que tiene planificada. Es gente muy preparada, en muchos casos con formación universitaria", afirmó el compatriota Daniel Conforte, profesor de agronegocios en la Universidad de Massey.
Daniel está radicado en la zona con su familia desde 2006. Habita una casa con un acre de terreno en una terraza alta de la sierra que domina el valle del Pohangina en la cuenca del río Manawatu (siempre nombres maoríes), que abre un cañón entre cadenas montañosas. Es un paisaje que parece diseñado, de tan perfecto.
Admirábamos a una productora montada en su cuatriciclo, bajando por una pendiente empinada –daba vértigo de sólo verla–, chiflándole y gritándole órdenes a unos perros que arreaban a un lote de ovejas.
Los productores trepan en sus cuatriciclos por caminos sinuosos hasta arriba de la sierra y los recorren a toda velocidad con los perros encima, agarrados como con ventosas.
Los perros que vimos eran Border Collie y unos cuzcos barbillas, con pinta de vagabundos, pero que manejaban la majada
mejor que los hombres. Los hombres de campo, gringos de estampa vigorosa, de gorrito tejido, muchas veces barbudos, andan al trote, de short y de botitas cortas.
Se basan en un par de principios: "Se enorgullecen de su ingenio ("ingenuity", que no significa ingenuidad) para resolver situaciones y arreglar cosas, y también de su autosuficiencia: resuelven todo por sí mismos, no piden auxilio si no es absolutamente imprescindible", explicó nuestro compatriota.
Conforte admira la seriedad, responsabilidad y concentración en la tarea, sea trabajo físico o intelectual, estudio o deporte, de la gente kiwi. No por eso dejan de ser afables y sociables, lo que atestiguan los numero sos amigos, colegas y vecinos con los que comparte momentos de esparcimiento y actividades comunitarias.
El profesor maneja diariamente media hora hasta su trabajo en Massey, atravesando campos dedicados a la lechería –siempre conlos cañones de riego activos–; otros potreros, cercados con alambres altos con ciervos asustadizos; pequeñas cabañas de toros Hereford, Charolais y de otras razas; ovejas en grandes concentraciones o desparramadas en la falda y en lo alto de las escarpadas elevaciones; y muchos caballos. La equitación deportiva y de esparcimiento es una gran actividad, pero ya no se usa casi para trabajo.
Massey
La Universidad de Massey es un gran centro en el que viven miles de estudiantes de todas partes –hay una alta proporción de asiáticos–, con edificios modernos y clásicos y amplias plazas arboladas por donde deambula la estudiantina de estilo informal: algunos muchachos y chicas andan descalzos (¡!) o en chancletas, mientras otras muchachas, seguramente musulmanas, con caras filipinas, van cubiertas de la cabeza a los pies. Se puede estudiar de todo: desde aeronáutica hasta golf (y obtener un diploma), pero es reconocidamente fuerte en Ciencias, e históricamente en Ciencias Agrarias.
El área de alimentos cuenta con un laboratorio y una planta industrial de investigación y pruebas que estaba siendo remodelada al máximo nivel. Allí se realizan análisis y se desarrollan trabajos científicos vinculados a los alimentos, con tecnología de punta: NZ es líder en los aspectos de calidad e inocuidad y en el desarrollo de nuevos productos que aquí se evalúan y certifican.
Las empresas y las agencias oficiales del sector trabajan mancomunadamente con la Universidad y contribuyen a su financiación.
En fin, el campo, las ciudades, las universidades y las empresas, todo trasmite una impresión de eficiencia y una dinámica intensa, que explica el lugar destacado que ocupa NZ en el mundo. Seguiremos con el tema en próximas entregas.