Miércoles 30.04.2008, 04:18 hs. | Montevideo, Uruguay
 
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MUCHO QUE APRENDER…
El ejemplo de Nueva Zelanda

Tal era el título de un libro de Carlos Frick Davies escrito en 1960, que recogíasu visión sobre los principales aspectos productivos y sociales de ese país, cuyos variados paisajes y campos en producción había recorrido minuciosamente. Describió en esas páginas, con pluma elegante y profunda, las características de los suelos y los predios, las técnicas productivas, las instituciones y la historia que sustentaban esa performance.

Leídas hoy, esas reflexiones traslucen la ansiedad y angustia del autor por entender porqué no podíamos ser como ellos, porqué nos habían sacado tanta ventaja. Ocurre que ya en la década de los 50 varios referentes de nuestro agro realizaron el mismo periplo y estaban impactados con el mismo fenómeno:habíamos salido del mismo lugar, en las primeras décadas del siglo XX, NZ y Uruguay estaban en un similar nivel de desarrollo, ambos integraban el grupo de países de elite del planeta en relación a su población, pero mientras nosotros nos empantanábamos los neozelandeses aceleraban y se despegaban cada vez más.

Desde Alberto Gallinal en los 50, pasandopor Eduardo J. Corso, y hasta José Mujica,el año pasado, NZ deslumbra a los uruguayos con ojo campero y les genera el mismo desasosiego, no importa desde qué ángulo se le observe.

Por lo menos desde hace medio siglo, la brecha entre nuestros países no ha hecho más que agrandarse.

Los indicadores de producción y productividad que recopiló Frick Davies continúan siendo superiores a los que hoy se consiguen en Uruguay, y ellos siguieron avanzando mientras acá tropezamos cada poco con nuestras propias piedras y, como en el juego de mesa, volvemos al punto de partida (aunqueen los últimos tiempos las cosas están cambiando, seamos optimistas).

Recientemente se publicó en nuestro medio un libro que aborda desde varios ángulos esta temática, la de la brecha en el desarrollo relativo de los países rioplatenses –Uruguay y Argentina– y los de Oceanía –Australia y NZ–, aunque se centra más en la comparación entre los dos países menores.

El libro, llamado "Primos Ricos y Empobrecidos", recopila trabajos de distintos expertos, publicados hace ya algunos años, y presenta nuevos aportes, buscando entender las razones que determinaron las enormesdiferencias acumuladas entre los dos grupos de países en el último siglo.

Razones históricas, sociológicas e institucionales, la diferente inserción internacional, las decisiones económicas trascendentes, el papel de los distintos actores sociales, son relevados en ese trabajo. Este abordaje multidisciplinario permite al menos entender la complejidad del tema, la amplia diversidad de causas que derivan en resultados tan disímiles.

Pero si hay distancias enormes en los indicadores productivos, mucho mayores son las que refieren a los aspectos de bienestar, calidad de vida, desarrollo humano. Por fuera de los promedios que arrojan las cifras frías, que suelen esconder insoportables inequidades, NZ impresiona como una sociedad igualitaria, sin pobreza ni exclusión y sin riqueza ostentosa.

En este primer informe nos limitamos a observar algunos aspectos de la producción agropecuaria de NZ y Uruguay, tan relevante en un país como en otro.

Semejanzas

Ubicación geográfica: ambos países están en el Hemisferio Sur. Montevideo se halla en el mismo paralelo que Auckland, la ciudad más poblada de NZ, aunque el territorio de este país se despliega después hacia el Sur, a lo largo de 1.650 km.

Superficie productiva: NZ tiene 268.700 km2 de extensión, pero tiene un tercio de su territorio excluido de la producción agropecuaria, por las características del terreno montañoso, o por haber sido reservado como parques nacionales en los que no entran ni una vaca ni una oveja. La tierra destinada a la producción suma 149.000 km2. Uruguay tiene una superficie de 176.000 km2, de los cuales más de 160.000 están destinados a la producción agropecuaria.

Población: NZ tiene 4.200.000 habitantes y Uruguay tiene 3.300.000. Ambos tienen alrededor de 20% de su gente viviendo fuera del país. Los neozelandeses mayoritariamenteen Australia y los uruguayos en Argentina. La atracción de las grandes ciudades vecinas también se siente allá.

La población de ambos es mayoritariamente de origen europeo, aunque NZ tiene 12% de maoríes, la comunidad que poblaba las islas antes de la colonización.

Producción agropecuaria: ambos países tienen en esta actividad la principal fuente de ingresos, aunque la diversificación de los tiempos actuales modera la contundencia de este aserto. La ganadería vacuna (carne y leche) y ovina (carne y lana) ha sido la principal producción tradicional en los dos casos.

Estado, educación y legislación social: ambos países fueron desde hace más de un siglo avanzados en esta área, con altos índices de alfabetización, derechos civiles de la mujer, jubilación, derechos laborales, protección de la infancia y la vejez, entre otros puntos. La importancia de la participación del Estado en la economía, por medio de empresas públicas y sobre todo por las farragosas regulaciones, es común a los dos.

Diferencias

Veamos algunas diferencias; sólo las más groseras.

Ingresos: el PBI de NZ ronda los U$S 105.000 millones y el de Uruguay es de U$S 23.100 millones. El PBI per cápita supera los U$S 25.000 anuales en NZ y ronda los U$S 6.400 en Uruguay, aunque en poder de compra la diferencia no es tan enorme, porque allá el costo de vida es bastante más caro. El salario mínimo en NZ es de $NZ 12 la hora (U$S 9,60) y se cumple rigurosamente.

Macrocefalia: en Uruguay, la capital y el área metropolitana acumulan casi 45% de la población, mientras que en NZ está mucho mejor repartida: hay 16 ciudades de cierta importancia y muchos más pueblos chicos muy activos.

La muy moderna y rentable línea aérea local, de propiedad del Estado, Air NZ, tiene 29 destinos internos, con sus correspondientes aeropuertos para jets.

El paisaje del campo muestra pequeños predios con muy buenas casas e instalaciones productivas, con camino asfaltado hasta la puerta y todos los servicios acordes a la vida moderna de calidad.

Áreas productivas: hay grandes diferencias en los suelos, en la topografía, en el régimen de lluvias, en las temperaturas extremas.

En NZ, las sierras y montañas bordean fértiles valles planos donde se siembran pasturas de alta producción y durabilidad. La textura de los suelos y los manejos apropiados con el ganado –aunque se realicen en altas concentraciones– no resultan en barriales y alteración física del piso, como aquí.

Las temperaturas del verano rondan los 27-28º y las noches son frescas, no sufren las frecuentes olas de calor, que llegan a 40º de nuestro verano, y los inviernos no registran la sucesión de heladas extremas que suelen sufrirse por estos pagos.

La violencia de la lluvia en nuestro país contrasta con la garúa "mojabobo", casi un riego por aspersores, que les regala el clima en aquellos lares; en algunas zonas acumulan 1.000-1.200 mm, que también caen por acá. En las zonas secas tienen agua en el subsuelo o hacen represas, y riegan las pasturas.

Agro: el retorno

A pesar de que en NZ, en general, la gente común conoce la importancia del campo en su historia y su economía, y tiene en alta consideración a los productores agropecuarios, en los últimos años se ha menospreciado la actividad, como "algo del pasado", valioso, pero superado.

Así lo señala con enfática indignación la profesora Jacqueline Rowarth, directora de un departamento del área de ciencias agrícolas de la Universidad de Massey. Aun en este centro de estudios, referencia histórica para las ciencias agrarias del mundo, la orientación ha perdido jerarquía: está subsumida como una más de las ramas de la ciencia que allí se enseñan.

"Han sido 20 años de sufrimiento. Fuimos tratados como una ‘sunset industry’ (una actividad en el ocaso). Los jóvenes sólo quieren estudiar comunicaciones, cine, periodismo y carreras así. Quieren entrevistar a los famosos, hablar de los famosos y ser famosos ellos. Es el síndrome Señor de los Anillos de la generación ‘why’ (¿por qué?), que cree que los profesores no tienen nada para enseñarles, que el conocimiento está todo en Google y que es aburrido estudiar", resumió Rowarth.

Pero agregó: "Ahora, sin embargo, la agricultura ha retornado a NZ, el sol sale para el sector que ha continuado creciendo sin subsidios. ¡Estamos de vuelta!", ya que hay un renovado interés por los temas agropecuarios y la matrícula de estudiantes empieza a recuperarse después de haber tocado fondo



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