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FIDEICOMISO, EXPLOTACIÓN COLECTIVA DE ÁREAS FORESTALES Y NUEVAS CUENCAS A FUTURO
Tierra para los tamberos

POR JORGE CHOUY | jchouy@seragro.com.uy

Dentro de la estela de turbulencias que provoca el avance agrícola sobre campos dedicados a la producción ganadera, uno de los trastornos que despierta más inquietud es la amenaza de desplazamiento que supone este fenómeno para los productores lecheros, en particular aquellos que explotan menor área y tienen escasa musculatura para resolver su destino.

Las cuencas lecheras y las agrícolas son linderas, están entremezcladas, comparten y compiten por los suelos superiores, dado que la lechería moderna se sostiene en una agricultura forrajera necesariamente eficiente.

En los últimos tiempos, el alza violenta de los precios de los granos otorga a los agricultores la ventaja, ya que pueden pagar precios de compra o arrendamiento de la tierra superiores a las demás actividades, incluso a la lechería de los insólitos precios de la actualidad.

Las rentas agrícolas suelen superar los 200 U$S/há y hasta los 300 U$S/há por año en contratos de tres años, mientras los contratos para lechería pueden ubicarse en torno a 100 U$S/há y trepan cuando mucho hasta los 120 U$S/há por año.

Como los tamberos son objeto del interés prioritario de los círculos oficiales, por estar radicados necesariamente en el medio rural y por ser pilares del desarrollo de sus localidades, se diseñan y se intentan medidas paliativas o compensatorias para los afectados por el proceso de reducción de área en explotación o, directamente, de expulsión que están sufriendo.

Con ese objetivo se han puesto en marcha algunas iniciativas del área pública -en el MGAP- y privada, por parte de Conaprole y el banco BANDES Uruguay.

Trípode

En diálogo con el coordinador del proyecto en el Ministerio, el Ing. Agr. José Aicardi, actualizamos la marcha de estas iniciativas, a las que ya nos referimos anteriormente (ver El País Agropecuario Nº 149).

Señaló Aicardi que, además del fideicomiso de tierras, hay otros proyectos, como la explotación colectiva de áreas forestales y, más distante, el desarrollo de nuevas cuencas, también de la mano de las grandes empresas forestales.

El fideicomiso de tierras

El proyecto del MGAP, que lleva aproximadamente un año y meses de elaboración y difíciles avances, prevé la creación de un fideicomiso que administre un fondo para comprar campos.

La idea original, surgida hacia fines de 2006 por impulso del entonces ministro José Mujica, suponía la creación de un instituto de este tipo, que reuniera unos U$S 200.000.000 para atender la problemática reseñada.

Aicardi presume que se trabajará en módulos que manejarán U$S 20.000.000 o 30.000.000 en distintas zonas, para evitar presionar

sobre el mercado de tierras y poder seleccionar correctamente a los beneficiarios, en concierto con las gremiales zonales.

Perfil de los tamberos

Los eventuales beneficiarios de este programa son los productores familiares con menos de 100 há en explotación, remitentes de leche a la industria, con una antigüedad mínima de cinco años, buenos productores y viables –no asistenciales, sino con capacidad de invertir y de crecer–, que busquen ampliar su área hasta aproxima damente esa extensión.

Se supone que hay unos 1.000 productores que reúnen estas características en el país.

No están comprendidos los queseros artesanales, por la dificultad de "securitizar" la deuda, de documentar y legalizar todos los pasos que implica este proceso.

El sistema funciona de la siguiente manera: el fideicomiso compra la tierra y se la arrienda al tambero a 15 años, a precios de mercado, tomados en base a la referencia de los promedios de los contratos informados por Conaprole, que hoy se sitúan entre 90 y 110 U$S/há por año.

El padrón de beneficiarios es proporcionado y evaluado por la gerencia de las gremiales locales: en el Plan Piloto fueron las de La Casilla, en Flores, y Villa Rodríguez, en San José. Las gremiales son operadoras del sistema y gestionan el funcionamiento, pero, aparte del aval personal, no garantizan los pagos.

Se presentaron unos 30 casos y se procesa la compra de unas 15 fracciones, que podrían utilizarse para atender estas solicitudes.

Las compras se realizan a precios del momento, con topes máximos para no inflar el mercado. El adquirente en esta etapa es el Instituto Nacional de Colonización (INC), pero está previsto que la propiedad pase posteriormente al fideicomiso.

Aicardi destacó la mejora en las condiciones de vida y de trabajo de los tamberos en los años recientes: "Han salido de las deudas, se han capitalizado, están invirtiendo y produciendo muy bien", aunque enfrentan las limitaciones de área o la falta de estabilidad sobre los campos que actualmente explotan.

Aspectos legales y financieros

A esta altura hay un proyecto elaborado por la comisión interna del MGAP y un tribunal que seleccionará una consultora entre las 20 inicialmente interesadas en participar. La consultora deberá elaborar un proyecto de ley con las directivas que reciba por parte del grupo que ha diseñado el sistema y llevado adelante el Plan Piloto.

El Banco Central controla y supervisa todo el proceso y es el que debe dar el visto bueno a los instrumentos financieros que se creen.

Campos de uso colectivo

Otra herramienta para apoyar a los pequeños tamberos es la utilización de campos de recría, o campos de uso colectivo. En estos tiempos se realizan acuerdos con la empresa ENCE, que tiene un campo forestal en Palmar de 13.000 hectáreas, de las cuales 20% (2.600 há) no se plantan y servirían para instalar un campo de recría de ganado lechero.

Aicardi señaló que procuran un campo agrícola complementario donde se pueda plantar maíz o sorgo, para suplementar las vaquillonas en invierno. Hay un predio cercano, de propiedad del Ministerio de Salud Pública, administrado actualmente por Colonización, que podría servir a esos efectos.

La Casilla cuenta con un excelente campo de recría de 450 hectáreas, totalmente promovido, que podría destinarse a instalar tambos y sacar los ganados secos para los campos forestales.

En el país hay 19 campos de recría del INC, que participa de estas tratativas y proyectos.

También con ENCE y la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) se estudian posibilidades en otro campo de la forestal, en Palmitas, que tiene 11.000 hectáreas y podría utilizarse en un proyecto similar, que podría incluir a los terneros machos de tambo, que hoy se descartan al nacer, por el alto costo de la crianza. Según Aicardi, habría que instrumentar un subsidio al tambero, para que pueda criar los terneros machos.

Existen asimismo otros proyectos y conversaciones con las otras grandes empresas forestales orientadas a la producción de celulosa (Botnia y Stora Enso).

Nuevas cuencas

Este vínculo con las forestales tiene particular expresión en la posibilidad de abrir nuevas cuencas lecheras en zonas inesperadas, en el Norte del país, llevando la lechería a los suelos de basalto.

La empresa Stora Enso desarrolla proyectos forestales sobre suelos superficiales, a los que rompe con maquinaria pesada y acondiciona para la siembra de árboles. Los campos sobre basalto cuentan, en general, con valles fértiles y excelentes aguadas, que no pueden forestarse y que eventualmente podrían servir para instalar tambos y campos de recría.

Afirmó Aicardi que los hijos de los pequeños tamberos manifiestan la intención unánime de trasladarse a esas zonas distantes de sus pagos, si en ellas se creara una colonia lechera.

Créditos

Conaprole y BANDES instrumentaron un crédito para compras de tierras para los remitentes a la Cooperativa que ha despertado mucho interés entre los productores.

Es una línea de U$S 15.000.000, por ahora, que financia la compra de campo a los tamberos hasta en 25 años, a una tasa igual a la Libor más 3,9%, lo que actualmente equivale a 6,8% anual.

Los interesados en el crédito deben tener una antigüedad mínima como remitentes de tres años, un historial adecuado como productores y como deudores –lo que es informado por la Cooperativa–, y deben presentar un proyecto productivo con un flujo de caja de cinco años para adelante. No hay prácticamente límites a la solicitud ni al precio de la hectárea comprada, aunque el Banco presta un tope del 90% del valor de tasación.

Se exige hipoteca en garantía del crédito.

Los chicos

Esta línea atiende a los remitentes en general, pero hay otras líneas que buscan apoyar a los pequeños productores con problemas de limitación de área o de tenencia.

En ese sentido, Conaprole, a través de su filial Proleco, financia la compra de pequeñas fracciones que complementen el área de explotación del tambero, hasta en cinco años de plazo, con un límite de U$S 1.500 por hectárea (lo que hoy equivale aproximadamente a 50% de los valores corrientes), a una tasa de 9% anual.

Está todavía en veremos, a pesar de las prolongadas negociaciones, un acuerdo de Conaprole con la Corporación Nacional para el Desarrollo para instrumentar un fideicomiso que brinde crédito para la compra de campo a los pequeños remitentes, con plazos (exiguos) de hasta siete años, y tasas y condiciones acordes a la característica de los asistidos.

También existe una línea del BROU para compra de campo, que hoy llega hasta los 12 años de plazo, con las condiciones habituales para el otorgamiento de estos créditos requeridas por la institución.

Leche entre las piedras

El Ing. Agr. Enrique Malcuori, experimentado técnico y funcionario ejecutivo de Conaprole, piensa que la lechería se extenderá a zonas de campos de basalto o de cristalino medio, de valor inferior a las tierras de las cuencas tradicionales.

En esas zonas la agricultura tiene dificultades para prosperar, pero las nuevas tecnologías de cultivo permiten producir la comida que requieren las vacas lecheras, siempre que sean ellas las que la cosechen.

Hay ejemplos de tambos muy rentables y productivos en esas zonas, que tienen como limitante el calor extremo del verano, por lo que deberían cerrar en la temporada cálida: serían tambos estacionales, como en Nueva Zelanda.



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