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PRECIOS ALTOS Y NUEVOS MERCADOS EN TRÁMITE
La carne ovina tiene su oportunidad
La oveja no quiere quedarse atrás: parece que será un buen año para la producción de carne ovina. Así lo permiten anticipar los altos precios de exportación con que arrancó el año y la perspectiva de abrir nuevos mercados a corto plazo, más allá del crecimiento que pueden tener otros destinos, a los que ya embarcamos.

POR JORGE CHOUY | jchouy@seragro.com.uy | ESTADÍSTICAS: PABLO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA

Las características de la producción ovina –de alta rentabilidad, en tanto se requiere poco capital para poblar o para llevar adelante una invernada, que logra rápidamente una producción valiosa– representan fortalezas que se aprecian más claramente cuando se apunta prioritariamente a la carne.

Las ventas de reproductores de todas las razas que se llevan a cabo en estos días vuelven a confirmar la importancia del aspecto carnicero, en el que ponen el acento los vendedores al promocionar sus productos.

Actualmente, en los remates feria y las ventas de corderos que se realizan, los corderos para el campo se pagan entre 90 y 95 centavos de dólar el kilo, o sea que un cordero de reposición vale hoy alrededor de U$S 20.

Carlos Salgado, especialista del SUL en el tema, afirmó que el negocio del cordero pesado recuperó su rentabilidad el año pasado, con un margen bruto (ingresos-gastos variables) de 14 U$S/cabeza.

A los precios actuales, un cordero pesado, con una res de 17 kilos en el gancho y 3 kilos de lana media, aporta más de U$S 40, bruto, y es un producto que se logra en pocos meses.

Diego Saavedra, gerente general de Central Lanera Uruguaya (CLU), dijo a El País Agropecuario que este año habrá una buena producción de carne ovina, entre otras cosas porque los valores están altos y la demanda de los frigoríficos se sigue afirmando, lo que se acentuará por la escasez relativa de vacunos.

Los precios mínimos de CLU son los más altos de la serie, como se reseña en la página 21: U$S 2,00 el kilo en segunda balanza para la primera etapa de la zafra. El año pasado el precio de arranque era U$S 1,60.

El precio puntual (a mediados de febrero) era de U$S 2,09, señaló Saavedra, pero si se embarca un cordero precoz, nacido en la primavera pasada, se reciben U$S 0,10 adicionales, y, si es cruza de raza carnicera, U$S 0,05 más, con lo que puede valer U$S 2,24 por kilo.

Este ejemplo demuestra que se empiezan a diferenciar las carcasas provenientes de animales de cruzas carniceras, convalidando comercialmente los datos de la investigación y de la experiencia industrial, en el sentido de que este tipo de corderos da mayor rendimiento carnicero y mejores cortes de valor.

Concordantemente, se tramitan embarques de cortes ovinos de calidad enfriados y envasados al vacío para Brasil, en cuyo etiquetado se destaca la raza carnicera a la que pertenece el animal. Son presentaciones que permiten captar más valor y trasladar mayor precio al productor.

Dudas y amenazas

Saavedra dijo que está atrasada la campaña de corderos, la inscripción y la definición de lo que habrán de decidir los productores.

Estimó que se suman varios factores para explicar este fenómeno. Hay elementos provenientes del clima (déficit hídrico en algunas zonas invernadoras), hay atrasos que provienen del manejo de las majadas de cría (que se esquilan preparto, destetan y ofrecen su producción cada vez más tarde), pero seguramente el principal factor es la competencia con la agricultura, que tienta a los productores con rentas muy atractivas por sus chacras: la idea de ganar buen dinero sin riesgos y sin pasar trabajo puede ser irresistible para muchos de nuestros cascoteados ganaderos.

Otro elemento es el precio de la lana fina, que estimula a los productores de este tipo de ovino a retener el cordero para venderlo como borrego de dos dientes en el invierno siguiente y sacar otro vellón de alto valor. El precio al kilo de este borrego es apenas inferior al del cordero pesado (U$S 0,05 menos el kilo), pero pesa más.

Curiosamente, con los precios relativos actuales de la lana, el cordero más rentable es el de lana fina: le cuesta un mes más llegar al peso y a la condición de faena, pero cuando los alcanza ofrece un vellón de 2,5-3 kilos de lana fina, que vale U$S 15 o U$S 18, con lo cual el cordero termina aportando más de U$S 50 al momento de la venta.

Exportaciones

El año pasado Uruguay exportó 21.673 toneladas peso carcasa de carne ovina, por un valor de U$S 48.670.000.

Los destinos principales de la carne ovina uruguaya son la Unión Europea (UE) y Brasil. Entre ambos compran por las tres cuartas partes del valor de las exportaciones totales.

En Europa contamos con un cupo de poco menos de 5.100 toneladas de carne con hueso, pero como no se puede exportar hueso, termina representando unas 3.500 toneladas de carne desosada: el "Hilton" ovino. En total, la UE termina comprando unas 7.700 toneladas, peso carcasa equivalente por año.

El segundo destino es Brasil, que absorbe anualmente un volumen similar al de Europa, sin contar las compras en pie y de carne en frontera, tránsitos más o menos informales que se acrecientan en estos tiempos de relaciones de precios tan dispares.

A Brasil se puede exportar carne con hueso, lo que en el rubro es fundamental, ya que los cortes más valiosos son con hueso –como el French Rack– y, además, se facilitan los embarques de productos como la paleta, los asados o incluso la carcasa entera.

El tercer puesto en el ranking de compradores lo ocupan los países árabes, que también compran carne con hueso y pagan buenos valores.

Hacia fines del año anterior se consolidó la apertura de Emiratos Árabes Unidos, que se sumó a animadores tradicionales del mercado, como Arabia Saudita, Libia y Argelia, que el año pasado compraron por el equivalente a 11% del total.

A estas cifras hay que sumar los embarques de ovinos en pie a otros países de esa región, como Jordania y Túnez. También se manejó la posibilidad de inversiones iraníes en esta área.

Después viene Rusia, que tiene una población con gran variedad de etnias que conservan tradiciones y hábitos alimentarios idénticos a los de los países árabes, lo que la hace un destino de gran potencial.

Pero el gran jugador, todavía ausente, el que enciende las mayores expectativas, es EEUU, que se sigue haciendo rogar, aunque va dando lentos pasos de gigante hacia su apertura. Cuesta, pero una vez que se abre es totalmente previsible y confiable, como lo acreditan los ya fuertes lazos desarrollados en la última década en el comercio de carne vacuna.

Se espera que en los primeros meses del año se cumplan todas las etapas y se confirme la habilitación para empezar con los embarques.

EEUU sería el destino de cortes de valor, complementario de Europa, cuya pequeña cuota, altamente concentrada en pocas plantas industriales, constituye un límite infranqueable para el desarrollo de nuestra cadena de carne ovina.

Después será el turno de México, que se toma su tiempo, pero que tiene un enorme consumo de carne ovina, base de varios platos tradicionales de la dieta popular, y puede constituirse eventualmente en un gran mercado para nuestra producción.

Precios

Así como ocurre con la carne vacuna, también las ventas de carne ovina alcanzan valores muy superiores a todos los antecedentes.

Fue subiendo a lo largo del año pasado: si bien el promedio anual fue de U$S 2.246 la tonelada peso carcasa, en diciembre era de U$S 2.480 la tonelada y en el primer mes y medio de 2008 llegó a casi U$S 2.800, un valor 31% superior al del mismo período del año anterior.

Los operadores señalan como causa del alza de precios el contagio de la carne vacuna, que arrastra a la ovina, aunque ésta –más que sustituta– es un producto distinguido en el menú de los países ricos.

Faena

La faena industrial de 2007 fue de 1.526.578 cabezas y la exportación en pie sumó 410.000 cabezas, lo que representó una extracción por estas vías 16% inferior a la del año anterior, equivalente a unas 380.000 cabezas menos.

La caída principal se dio en la faena de corderos, que disminuyó 242.000 cabezas de un año a otro.

Los corderos faenados llegaron a 822.500, de los cuales la gran mayoría fueron de la categoría corderos pesados.

La faena industrial produce unas 26.000 toneladas de carne en gancho, la mitad de ellas de cordero.

La faena predial para consumo suma unas 800.000 cabezas anuales, que equivalen a unas 12.000 toneladas de carne en gancho.

El abasto industrial provee otras 8.600 toneladas (2006, luego de una fuerte recuperación), según los estudios del INAC, con lo que el consumo interno absorbe unas 20.600 toneladas de carne con hueso.

PRIMAVERA Y OTOÑO

Estacionalidad

Salvo un año (2005), el precio de primavera de los corderos pesados ha sido superior al de otoño, lo que dificulta las promociones de la industria para desestacionalizar la oferta.

Es probable que en este ejercicio, si continúan afirmándose los mercados internacionales, se repita ese fenómeno.



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