La producción de granos, encabezada por la soja, se expande por todo el país y el Noreste no es la excepción. Tacuarembó, Rivera y Cerro Largo -departamentos históricamente ganaderos- asistieron primero a la expansión forestal, que sigue, y hoy reciben cada vez más interesados en hacer agricultura.
Los altos precios de los granos y las buenas condiciones agroclimáticas (clima y suelo) de la región motivaron a varias empresas y productores agrícolas a arrendar campos allí y hacer agricultura, pagando muy buenos arrendamientos, que más que duplican lo que pagaba el sector ganadero.
Esto está dándole un sacudón histórico a la ganadería, que ve cómo cambian los paradigmas productivos en un abrir y cerrar de ojos.
Pioneros
Hace ya tres o cuatro zafras que técnicos de los principales grupos agrícolas del país recorren la región Noreste en busca de buenas chacras para hacer agricultura. Los resultados no siempre fueron buenos y algunas firmas se han retraído en su área. Pero otras avanzan y se han fijado una estrategia de largo plazo.
Es el caso de Agronegocios del Plata (ADP), cuyo Encargado General de Producción, el Ing. Agr. Carlos Dalmás, afirmó a El País Agropecuario que "en la región arrancamos en el 2005, con campos en Ansina (Tacuarembó). Pero una terrible seca hizo que sacáramos 600 kg/há de soja. Mucha gente que había ido al Norte como nosotros, se desmotivó. Pero nosotros no: decidimos llevar un contratista del Litoral y seguir con la estrategia de hacer agricultura en la región". Hoy, ADP tiene unas 5.000 hectáreas de soja en el Noreste.
La visión de Dalmás coincide con la de muchos otros agricultores: "En el Noreste la expansión es más sencilla, porque hay disponibilidad de campos. En todo el Uruguay hay una puja cada vez mayor por campos, pero es menor en el Noreste y se pueden encontrar buenos campos disponibles, con renta menor".
Hoy, según la información recopilada por esta revista, para un suelo de aptitud comparable se pagan U$S 300 la hectárea en Soriano, y entre U$S 150 y U$S 170 en la zona de Vichadero, en Rivera, una de las que muestra con mayor vigor la expansión agrícola.
Al respecto, el técnico de ADP expresa que la brecha es cada vez menor, aunque hay algunos elementos a tener en cuenta:
"El costo del flete desde el Norte es unos U$S 20 superior, al menos, por tonelada de grano, comparando con el Litoral". Además, la infraestructura no es la misma: faltan caminos para acceder a las nuevas chacras y para maniobrar dentro de ellas.
Círculo virtuoso
Según el técnico de ADP, en el Noreste hay suelos que no tienen nada que envidiar a los del Sur. "Los suelos de los grupos 6 y 13 son muy buenos, especialmente para el invierno", sostuvo. Además, el potencial de los suelos se va expresando paulatinamente, a medida que se reiteran los ciclos agrícolas.
Dalmás explicó que "en las chacras nuevas nos encontramos con chircales o campos deteriorados, lo que implica mayores costos y rendimientos medios. Ya al segundo año se hacen ajustes en el manejo, con barbechos más largos y mejor preparación, lo que aumenta el rinde".
Lo habitual es empezar el ciclo agrícola con un cultivo de soja. Si el campo a disposición está limpio, puede comenzarse con trigo, como seguramente sucederá en muchos casos este año. Con los precios siderales de los granos, los agricultores no van a perder tiempo. De todos modos, "la soja RR como cabeza de rotación es lo mejor", remarcó.
Los rendimientos y el manejo mejoran en la medida en que se suman años de agricultura, por lo que los agricultores buscan contratos de arrendamiento al mayor plazo posible. "En el caso de ADP, tratamos de arrendar un mínimo de dos años, con opción a uno más, porque el primer año hay costos de limpieza y otros costos extras", señaló Dalmás.
"Tampoco podemos atarnos a plazos muy largos porque los precios pueden variar", puntualizó. En este plano, una de las opciones es hacer contratos de medianería, garantizando al dueño del campo un porcentaje de la cosecha. Dijo que, "en las últimas zafras, esto hubiese permitido a los propietariosganar cerca de U$S 400 por hectárea, pero son reticentes y prefieren una cifra concreta".
Otra historia
El Noreste ya vivió, en los 80, una época de fuerte expansión sojera, que terminó mal, por problemas agronómicos y de mercado. Pero lo de hoy es otra historia.
"En aquel tiempo, la soja entró sin rotación, en áreas bajas, con problemas de drenaje y con una tecnología totalmente distinta a la actual", comentó a El País Agropecuario el Ing. Agr. Edwin Borghi, coordinador de la región Noreste de El Tejar, una de las empresas de agronegocios con más fuerte expansión en la región.
Explicó que "hoy se busca establecer una rotación, y hay variedades muy diferentes, agroquímicos nuevos y Siembra Directa. Estamos con algo totalmente distinto y se entra en otra zona". El Tejar implantó unas 11.000 hectáreas de soja en el Noreste, en zonas como las de Melo, Vichadero, Caraguatá y Rincón de Pereira. También plantan en la zona de Varela (Lavalleja) y Sur de Treinta y Tres.
Borghi no ve grandes inconvenientes para el desarrollo de la agricultura en la región, aunque subrayó la necesidad de hacer una rotación: "Hay que ser criteriosos, hacer todo en Siembra Directa y, cuando la pendiente es alta, respetar los desagües naturales. En nuestro caso, apuntamos a hacer siempre una rotación con cultivos de invierno o cultivos en cobertura".
Respecto a las variedades, "en soja no plantamos grupos cortos sino de medios a largos, ajustados a la región. Los más cortos son 6 y se planta hasta el grupo 8. Como mucho se usa algún 5 largo", dijo Borghi, que no descartó usar grupos más cortos más adelante, cuando haya más experiencia acumulada en la región.
Tampoco ve problemas para plantar trigo, si bien hay que hacer ajustes: "Hay que hacerlo más temprano, porque las ‘ventanas’ de fecha de siembra son más
chicas. Hay que usar variedades no largas y con buena resistencia a roya".
El Tejar vive su segunda zafra importante en el Noreste y Borghi coincidió con Dalmás en que, al inicio, la agricultura es costosa. Resumió así: "A veces hay que nivelar las chacras, falta caminería, es una región pensada para ganadería, no para agricultura".
El Tejar ha construido caminos internos en campos arrendados, para acceder mejor a las chacras.
"En algunos casos hacemos convenios con vecinos que están más al fondo, que aprovechan la oportunidad para sumarse a la obra. También comenzamos a trabajar con las intendencias", agregó. Todo esto es clave para poder llevar insumos y sacar las cosechas en tiempo y forma.
Otro problema es la disponibilidad de silos. "No hay lugares con plantas de silos grandes. Vichadero va a crecer mucho, porque allí están los buenos campos y allí se necesitan depósitos", pronosticó Carlos
Dalmás. Casi todas las plantas de silos están destinadas al arroz, cuya cosecha coincide con la de soja.
Contratistas
La intensa expansión agrícola en todo el país se hace en base a la figura del contratista, empresario especializado que brinda servicios de siembra, aplicaciones o cosecha a las empresas agrícolas. Esta figura escasea en el Noreste.
En ADP optaron por trasladar colaboradores al Noreste. "Es una opción, pero también hay mucho trabajo en el Litoral, donde los contratistas viven", señaló Dalmás, que expresó que este punto es la principal limitante para el crecimiento en la zona. Su empresa busca preparar a nuevos contratistas, locales. Opinó que "el crecimiento se necesita rápido. La velocidad de estas cosas es muy alta".
Para Borghi, "hay productores que pueden brindar algún servicio. Está dándose un cambio mucho más rápido que el que esperábamos en este plano. Muchas personas quieren prepararse para trabajar como contratistas. Podemos apoyarlos y formalizar su actividad".
Hasta hoy, el trabajo agrícola en la región es estacional, pautado por la siembra y la cosecha del arroz, que coincide con la de soja. "La idea es que la agricultura de secano le dé más continuidad al trabajo de las empresas de servicios, con siembras en invierno, cosecha de trigo y cebada, etc., con trabajo más repartido en el año", manifestó.
El técnico de El Tejar percibe un mayor interés reciente de los arroceros por integrarse al nuevo fenómeno: "Estamos viendo gente que arma equipos para sacarlos a trabajar en secano y estamos formando alianzas con gente que siembre trigo y cebada, donde precisamos más capacidad, y luego coseche y plante un cultivo de segunda, que cae fuera de los trabajos arroceros. Este tipo de acuerdo es auspicioso".
Agregó que "ya hay varios productores arroceros que están viendo la movida en secano y no quieren quedarse afuera".
Integración con ganadería
La pradera consociada con cultivo era la vía histórica para integrar agricultura y ganadería, pero la expansión de los sistemas de agricultura continua en Siembra Directa cambió la situación y el Noreste no es ajeno a este fenómeno.
"Queremos una mayor integración entre agricultura y ganadería. Por eso hicimos un convenio con Marfrig", afirmó Dalmás. ADP y Marfrig iniciaron el plan piloto "Más agricultura, más ganadería", que implica cultivar sorgo y suministrarle grano húmedo al ganadero, puesto en el campo, a un precio prefijado. Dalmás explicó el procedimiento:
"Lo cosechamos y lo embolsamos en el campo del productor, con el respaldo de Marfrig".
"Para nosotros es una muy buena opción. Necesitamos hacer sorgo para agregar materia orgánica en la rotación y mejorar el sistema en Siembra Directa. Pero el mercado de sorgo es chico y no tiene referencia internacional.
Entonces, este acuerdo viabiliza al sorgo, y beneficia al agricultor y al ganadero", agregó. ADP hizo 700 há de sorgo en este plan y la mitad está en el Norte.
El Tejar también apunta a la articulación con ganaderos. Borghi dijo que, "cuando arrendamos, pensamos armar una rotación en los campos. La intención del ganadero no es arrendar todo el campo e irse, sino ir generando una rotación". La idea de El
Tejar es trabajar -como mínimo- tres años de fase agrícola: "A los tres años es cuando más interesante se pone el cultivo, para seguir con agricultura".
"El Tejar renueva el 95% de sus contratos, lo que da tranquilidad. Si podemos hacer contratos de siembra a más de tres años, mejor, pero los ganaderos lo ven extenso. De todos modos, hay casos de contratos de cuatro a cinco años", comentó. La empresa expande su propia producción ganadera y busca hacer acuerdos con frigoríficos.
Visión local
En la región Noreste, la localidad de Vichadero es una de las que más ha cambiado por el empuje forestal y, particularmente, el agrícola. Se estima que su población ya es de 5.000 habitantes.
Carlos Cardoso es el titular de un importante escritorio de negocios rurales de Vichadero. Hace 20 años que está en el negocio de los remates-feria, veterinaria, transporte, y barraca de cueros y lanas. Hoy, además, da servicios a empresas agrícolas.
"El crecimiento es impactante, con una buena situación ganadera, el avance forestal y el empuje de la agricultura, que va a seguir. Además, Brasil ‘está movido’ y llegan inversionistas de todos lados", describió Cardoso a El País Agropecuario.
Aseguró que "a la gente del pueblo le dan más ocupación la agricultura y la forestación que la ganadería. La carga y descarga de camiones, el comercio de insumos, la caminería, la poda y el control de plagas llevan gente. La soja demanda muchos servicios. Hoy, los equipos llegan de otro lado, pero considero que en poco tiempo va a haber equipos locales".
En la visión de Cardoso, el avance agrícola ha desplazado al ganadero, que se basaba en arrendamiento, porque no puede competir con los valores de la agricultura. "¿Casos concretos? Yo mismo. Las rentas más caras por ganadería son 50 U$S/há. Por la soja ya se pagan 120 U$S/há, corrientes. No es posible alcanzar eso con ganadería", enfatizó.
"Por aquí los suelos son buenos y responden. El problema que siempre hubo es el flete… las terminales están en el Sur. Es el gran problema de la zona, para todo tipo de explotación. La distancia y la falta de infraestructura", opinó.
Para Cardoso, lo que se necesita es industria local, que permita transformar y agregar valor, de manera que llegue mejor a los mercados. "El arroz acá sale elaborado, pues hay una industria que lo elabora", argumentó.
Acerca de la posibilidad de que los locales generen servicios agrícolas, Cardoso señaló que "para crear empresas de servicios se necesita capital. Y no es como en la ganadería, donde pueden iniciarse con menos dinero. En agricultura, cualquier máquina vale de U$S 50.000 a U$S 100.000, que son varias cabezas de ganado. Además, si hay crisis, la ganadería puede manejarse, es flexible. Pero usted no va a vender una rueda de un tractor…".
Números
Según la última encuesta agrícola de DIEA (la fuente más certera con que se cuenta para estimar áreas agrícolas), hay 629.000 hectáreas de cultivos de verano.
De ese total, 28.000 están en Tacuarembó y Cerro Largo, y un área de menos de 10.000 está en Rivera, lo que sumaría no más de 35.000 hectáreas en el Noreste.
Sin embargo, fuentes privadas y los propios técnicos de la DIEA reconocen que la cifra puede ser mayor. Las respuestas más habituales la ubican en torno a 50.000 hectáreas.