Miércoles 30 de julio de 2003 | Año 85 - Nº 29444
Internet Año 8 - Nº 2554 | Montevideo - Uruguay
Inicio
Suscriptores
Reg. de usuarios
El País Móvil
Publicidad
Correo
Mapa del sitio
 Noticias
 Producción Digital
 Especiales
 Suplementos
Agropecuario
Cultural
DS - Domingos
Di Candia
Economía y Mercado
El Escolar
El Empresario
Paula
Qué pasa
Sábado Show
 Servicios
 Participación
Ed. Anteriores
RIESGOS, AMENAZAS Y GANANCIAS
Audacias y cautelas
Técnicos uruguayos plantean su prevención ante estos procesos de cambio abrupto, que más allá de los indudables beneficios que acarrean, pueden provocar efectos colaterales nocivos.

Dado que la zona agrícola es, al mismo tiempo, en la que inverna la mayor cantidad de ganados jóvenes, el cambio de orientación que se realiza en muchos establecimientos –reduciendo dotación, arando o quemando pasturas para destinar las chacras a cultivos de soja- tendrá repercusiones en la estructura y el funcionamiento del mercado ganadero.

Algunos técnicos experimentados han señalado los riesgos que este proceso puede acarrear.

El Ing. Roberto Cardellino, en comentarios realizados a El País Agropecuario, prevé que pueda producirse una retracción en la demanda de terneros para invernar, en la medida en que se reduzca el área de pasturas en los establecimientos invernadores.

Esto ya se refleja en el precio de los terneros chicos: "Parecería que se prefiere un animal ya recriado, o más grande, porque no va a ir a las praderas. Si esta tendencia se consolida, iríamos hacia invernadas más extensivas, con todo lo que esto significa: se acentuaría más la postzafra, faltarían los ganados de avena o de pradera en el pico del invierno, se alargaría la edad de faena. Si la demanda por reposición pasa a ser por animales ya recriados, sobrarían los terneros y bajarían los precios, en la medida en que en Argentina valgan menos que acá, como sucede ahora", agregó.

En la misma línea, en declaraciones radiales, el Ing. Pablo Carrasco –quien codirige una empresa que maneja ganados de invernada en sistemas de capitalización– destaca que faltan establecimientos para engordar, que ya se nota el desinterés de los tenedores de buenos campos en invernar, porque prefieren ceder las chacras a los plantadores de soja.

Otros técnicos, como el Ing. Joaquín Ponce de León –reconocido especialista agrícola radicado en Soriano–, no confirman la gravedad ni la generalidad que tendría el proceso, aunque él reconoce su existencia.

Cuidado con los booms

El Ing. Bernardo Andregnette, director técnico de Fucrea, afirma que le tiene pánico a estos procesos: "Booms de cualquier cosa han abundando en el país. Si pudiéramos anticiparlos, podríamos utilizarlos, pero el problema es que usamos las cuentas, la tecnología y definimos las áreas en función de los últimos resultados del boom, que lo agarran unos pocos. Han servido para que la gente invierta, tome créditos, financie inversiones a largo plazo, en base a una situación que no perdura. Esos auges que hay que seguir porque quedás fuera de onda, terminan mal".

La decisión de algunos productores de desprenderse de sus haciendas supone, para Andregnette, un riesgo cierto: "Hay dos clases de productores; unos que pretenden crecer y fortalecerse, y otros que están en la desesperada. El ‘efecto argentino’ puede servirle a los que no tienen otras opciones, al que no tiene capital y está endeudado. No le sirve al que está bien asentado y busca expandir su área para diluir costos fijos, por ejemplo. La competencia en ese mercado lo liquida".

Un prestigioso técnico argentino, Alejandro Bustamante, decía que cuando la City se pone a dar plata al sector agropecuario distorsiona rápidamente todo: presiona sobre factores fijos, como la tierra, y altera totalmente los números del negocio. Algo que servía, deja de servir de un momento para otro, como sucedió con los Fondos Agrícolas, que estuvieron muy de moda, pero, al presionar hacia arriba las rentas, dejaron de ser negocio.

En nuestro medio, muy pequeño, cuando en una zona pican tres argentinos, los precios se disparan y la ecuación económica cambia abruptamente.

Las cuentas no se cierran en un año, en el margen bruto de una cosecha (tipo minería). "Queda por ver qué pasará en el futuro: si el productor se desprende de ganado que luego se valoriza o qué pasa con el estado de las chacras, los suelos, las malezas, las rotaciones desestructuradas", alertó Andregnette.

Argentinos audaces

El fenómeno de sustitución, en todo caso, es incipiente; no tiene ni por asomo las dimensiones que tuvo en Argentina, en donde el torrente agrícola expulsó definitivamente a todo bicho que camina de las invernadas susceptibles de recibir cultivos graníferos; echó primero a las ovejas, luego a las vacas de carne con sus crías y reemplazos, y ahora avanzó sobre las lecheras.

El empuje irresistible de los tractores desmonta la infraestructura anterior y vuelve irreversible el proceso. Dice Andregnette que, al arar las praderas, además de levantar los alambrados, tiraban los bebederos a los surcos (literalmente).

Sobre la rentabilidad esperada por los sojeros, sostiene Joaquín Ponce de León: "Hasta ahora, lo que ha sucedido es que las rentas se han disparado –aunque no tanto como se dice–, provocando muchas complicaciones. Los argentinos que hoy realizan contratos de siembra no pueden esperar el mismo rendimiento económico que obtienen en su país. Hay diferencias en la calidad de la tierra, en los insectos. Por ejemplo, acá hay que hacer aplicaciones –dos, tres o cuatro– para combatir la epinotia, que allá no son necesarias".

"Y sobre todo –continuó-, tenemos el riesgo de una seca estival, que en una soja de ciclo corto -como las que se están prefiriendo-, con la floración concentrada, puede provocar serios daños. Las tierras agrícolas argentinas son diferentes, sufren menos por la eventual falta de agua. Las rentas allá son muy superiores a las de acá y tienen retenciones –por eso vienen-, pero el potencial es otro.

Los insumos y el costo de los productos son similares. En Argentina puede faltar maquinaria, pero acá alcanza, hay suficiente. Hay muchas empresas que hacen servicios de maquinaria y, con toda razón, se le imponen trabas a la importación en admisión temporaria, tal como hacen los argentinos."

Resultados

Para hacer una comparación entre los márgenes de ambas actividades en esa zona, apelamos a la información de Fucrea.

Soja. Recientemente, Fucrea llevó a cabo una jornada de evaluación de los resultados físicos y económicos de los cultivos de verano, en conjunto con la cooperativa Calmer, de la que extraemos los siguientes datos, centrándonos en la soja.

Se evaluaron 238 chacras, que sumaban unas 11.000 hectáreas con soja, entre siembras de primera y de segunda. El rendimiento promedio en el CREA Cololó fue de 2.867 kg/há y, en las chacras de la cooperativa, de 2.610 kg/há.

El margen bruto por há (descontados los costos directos del cultivo: semillas y agroquímicos, laboreos, seguros e intereses,

pero no las rentas de la tierra) osciló entre un mínimo de 187 y un máximo de 223 U$S/há.

Invernada. El programa impulsado por Fucrea e INIA, llamado Giprocar –Grupo InterCrea de Producción de Carne–, recoge la performance de 25 establecimientos productores eficientes de carne del Litoral, a lo largo de cinco ejercicios (de 1997-98 a 2001-02), lo que aporta una referencia confiable sobre la actividad ganadera en la región.

El margen bruto de la invernada varió de 134 U$S/há, en los dos primeros ejercicios, a 72 U$S/há en el último, afectado por la aftosa, lo que promedia 113 U$S/há en todo el período.

Estos resultados están por encima de lo aportado este año por el girasol, pero por debajo de la soja, aunque debe tomarse en cuenta que fue un verano llovedor, particularmente propicio para este cultivo.

Sangre, oxígeno y herrumbre

Sin descuidar la imprescindible prudencia, hay que reconocer que el actual boom tiene algunas diferencias con otros anteriores, con ventajas para éste.

• No se está creando endeudamiento entre los productores y operadores uruguayos, porque el crédito está cortado. No se compra maquinaria nueva, porque el stock acumulado en otras instancias es suficiente. Se le da trabajo a fierros ociosos.

• Los contratos de medianería que se realizan incluyen todo o buena parte del precio al contado, por adelantado. No hay riesgo de cobro y se obtiene liquidez en esta época del año. El oxígeno es vital para respirar.

• Finalmente: ¡entra plata al circuito de la producción! Y se valorizan los activos agropecuarios, todos. Se pagan cuentas. La sangre vuelve a circular.



noticias | tiempo | buscador | avisos funebres | titulares por e-mail | ecos
correo | television | turismo | salud | congresos | clasificados
negocios | cursos | guía de sitios

Copyright © EL PAIS 1996-2003
Zelmar Michelini 1287, CP. 11100 , Montevideo - Uruguay
Tel: 902 0115 - Fax: 902 0464

Imprimir
Enviar nota
Tamaño de LetraAumentar el tamaño de la letraDisminuir el tamaño de la letra
Noticias relacionadas

El Litoral ganadero

La soja que trae plata

La zona de la discordia

Porotos y churrascos