Hay carencias de información elemental que permitan
delinear políticas a nivel de país. No está claro el futuro
del sector con relación al ingreso de maíz transgénico.
Debe mejorarse el marco legal para dar seguridades a
productores y empresas vinculadas con el tema. El
Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca debe
organizarse para responder a las necesidades de este
sector. Falta investigación y son importantes las
deficiencias en el área de la formación de técnicos
vinculados al tema.
Gracias al empuje de la ganadería orgánica, Uruguay
se ha convertido en el sexto país con mayor superficie
certificada dedicada a la producción orgánica en el
mundo. Estos datos surgen de la información que
proporcionaron empresas y grupos de productores, en
el marco de un relevamiento realizado por el proyecto
Predeg/GTZ.
Australia, Argentina, Italia y Estados Unidos son los
países con mayor área dedicada a la producción
orgánica, según el Centro de Comercio Internacional,
FAO y Biofach. La superficie certificada con que
Uruguay cuenta en la actualidad supera a la
mismísima y destacadísima Alemania.
Parece increíble pero es verdad. Las 760.000
hectáreas certificadas bajo las normas de producción
orgánica representan aproximadamente 4,5% de la
superficie agrícola total. Además de la producción de
carne, también se destaca la superficie destinada a
lechería, citricultura, hortifruticultura y agricultura
extensiva.
La demanda en el mercado internacional ha ayudado a
imprimir este rápido crecimiento del área certificada.
Las posibilidades de colocación a nivel local e
internacional, los sobreprecios registrados y la
diversificación de productos, han contribuido al
mantenimiento de los productores que ingresaron a
estos sistemas productivos.
Jugar "en primera" exige cambios
Se dice que, para el Uruguay, la producción orgánica
se ha transformado en una alternativa importante. El
potencial económico de sus 16 millones de hectáreas
de tierra fértil, uno de los más altos por habitante en el
mundo, se multiplica al considerar las bondades del
clima regional y la riqueza de sus recursos naturales.
Se dice que nuestro país cuenta con enormes ventajas
para posicionarse como destacado proveedor de
alimentos orgánicos a nivel mundial. Entre los
aspectos más destacados se encuentra la
disponibilidad de recursos naturales en excelente
estado de conservación.
Estos elementos positivos y promisorios contrastan
con otras realidades. El ingreso de materiales
transgénicos es el tema más candente para el
Uruguay de hoy. A la fuerte expansión de la soja
genéticamente modificada se suma el anuncio de que
el maíz Bt estará disponible para la próxima zafra.
¿Se tiene claro cómo podrían afectar estos materiales
a la producción orgánica? ¿Se han hecho estudios en
este sentido? Productores y técnicos vinculados a la
producción orgánica han reafirmado que los
materiales transgénicos son incompatibles con la
producción orgánica. Pero…
Si en Uruguay no se establecen normas claras con
respecto al manejo de maíz transgénico, podrían
contaminarse sistemas orgánicos, afectando
fuertemente la imagen-país. Este riesgo es elevado en
el caso de las producciones de miel. Y, en definitiva,
¿con qué herramientas cuentan los productores que
invierten y asumen riesgos para producir
orgánicamente, para defenderse de eventuales
contaminaciones de OGM (organismos genéticamente
modificados)? ¿Está previsto en algún lado?
Otro asunto que está en el debe tiene que ver con la
certificación. Hoy por hoy, los productos ecológicos
uruguayos tienen el respaldo de muy importantes
certificadoras nacionales e internacionales. A saber,
las internacionales SGS, Skal Internacional, Agreco,
IBD e IMO, y las nacionales Urucert y SCPB-ARU.
Las certificadoras uruguayas están habilitadas por
decretos presidenciales. Pero, además de las
nombradas, otras firmas extranjeras operan en el país.
Algunas de éstas no cuentan con representantes
oficiales en Uruguay. Muchas no están registradas en
ninguna oficina pública, ni son sometidas a control por
parte de las autoridades competentes.
¿Entonces? Este hecho constituye un riesgo para el
sector. Si una certificadora trabaja mal, afectará el
nombre del país. Es la cruda realidad. Por ejemplo, los
problemas que se registran en el mercado
internacional con productos orgánicos afectan casi
exclusivamente a los países y no a las certificadoras.
El punto anterior tiene que ver con la falta de
organización del sector público. Hoy en día falta un
marco legal adecuado para un país que pretende
desarrollar y exportar productos orgánicos. Tampoco
tiene un referente claro dentro de la estructura pública
que sirva para dinamizar el diálogo público-privado.
Se busca más información
Más allá o más acá de las cifras impresionantes que
colocan al Uruguay como sexto país más grande en el
mundo por superficie certificada, parecería que faltan
demasiados elementos por conocer. Debe
reconocerse que la información disponible en Uruguay
es extremadamente insuficiente. Especialmente si se
quiere jugar en la cancha grande.
El vicepresidente de IFOAM (sigla en inglés de la
Federación Internacional de Movimientos de
Producción Orgánica), Alberto Lernoud, dijo
recientemente en Montevideo que los países
latinoamericanos tienen muy bajos niveles de
producción por hectárea. Mientras que en Alemania
una hectárea dedicada a la producción orgánica
produce más de 4.000 dólares, en Argentina se
obtienen apenas nueve.
¿Y en Uruguay?, preguntó Lernoud. El auditorio no
respondió. Aquí no existen datos sobre volumen de
venta de los distintos rubros, no hay un conocimiento
cabal de las exportaciones realizadas, no hay registros
oficiales de empresas y productores certificados, no
hay información sobre empresas certificadoras que
trabajan en el país, no hay estudios sobre niveles de
rentabilidad de la producción, entre otras cosas.
Como vemos, queda mucho por hacer.
Si el país tiene grandes posibilidades para desarrollar
la producción orgánica, si vale la pena posicionar al
país como productor orgánico, si trae beneficios
ambientales y económicos para las siguientes
generaciones, si significa que pequeños productores
continúen trabajando en el campo, si mejora la renta
de las empresas, entonces es tiempo de que públicos
y privados profundicen el trabajo para consolidar el
sector.
¿Qué es Producción
Orgánica?
La agricultura orgánica es un sistema de producción
que evita o excluye ampliamente el uso de fertilizantes,
pesticidas, reguladores de crecimiento y aditivos
producidos sintéticamente para la producción vegetal y
la alimentación animal. En general, este tipo de
productos químicos artificiales son normalmente
contaminantes.
Para contrarrestar estos efectos negativos, establece
la rotación de cultivos y el uso de estiércol animal,
leguminosas, abonos verdes y minerales naturales, y
aspectos de control biológico de plagas y
enfermedades. Apunta a mantener la estructura y la
productividad del suelo, a aportar nutrientes para las
plantas y a controlar plagas, malezas y enfermedades.
Primeras
exportaciones de productos
orgánicos
Con el crecimiento y la diversificación de la producción
orgánica, Uruguay comenzó a incursionar en el
mercado internacional. En los últimos años, se
concretaron colocaciones de arroz, carne, miel, vinos,
zapallos y cítricos, entre otros.
Arroz. Coopar S.A. exportó a Canadá e Israel. Ha
incorporado una línea de producción de harina y
pastas de arroz. Desarrolló envases especiales para
arroz orgánico.
Carne. Los frigoríficos PUL y Tacuarembó iniciaron el
camino de la exportación a mercados de Europa y
Brasil. Hasta ahora, los sobreprecios obtenidos no
colman las expectativas. De cara al futuro, la
producción orgánica vive momentos de gran
esperanza. La reapertura del mercado de Estados
Unidos alienta contactos entre proveedores e
importadores de ese país.
Vino. Vinos de la Cruz concretó exportaciones al
circuito turístico de América Latina y el Caribe (Costa
Rica, República Dominicana, Panamá y Guatemala).
Tiene un proyecto para ampliar su superficie de
producción.
Miel. Urimpex ha comercializado sus productos
orgánicos en los mercados del Reino Unido e Irlanda.
Una apertura relevante, por ser el Reino Unido un
importante consumidor de miel. Constituye un
antecedente para la apertura de otros mercados en el
mundo.
Citrus. Los Olivos de Guaviyú coloca naranjas y
limones en el Reino Unido y Holanda.
Zapallo. El Grupo Punto Verde inició una corriente
exportadora en conjunto con productores asociados al
Frigorífico Tacuarembó. La operación fue un éxito
desde el punto de vista productivo, aunque se
complicó por cuestiones burocráticas. Tiene planes
para expandir el área de producción e iniciar la
exportación de cebolla orgánica.