Los empresarios citrícolas no quieren tirar naranjas al
vuelo, pero todo indica que este año la producción se
recuperará, después de una magra cosecha el año
pasado. Si bien aún hay riesgo de heladas, hay más
fruta en los árboles, con buena calidad y sanidad, lo
que lleva a menos descartes.
Además, si todo anda bien, se dará una feliz
coincidencia: la mayor producción encontrará una
buena coyuntura de mercados. La producción en el
Cono Sur y en Europa es menor, y, además, las
monedas están jugando a favor.
Para los citrus, cuya "razón de ser" en Uruguay es la
exportación en contraestación a Europa (principal
mercado), la revaluación del euro es una bendición. La
moneda europea pasó de 0,82 a 1,16 U$S/euro, una
suba de 40% en un par de años. Esto mejora
automáticamente los precios de venta en dólares. A su
vez, la devaluación a nivel local (desde junio de 2002)
redujo los costos de producción en dólares de los
citricultores, lo que representa un beneficio adicional.
Con estos factores en juego, el sector mejoró sus
números, después de varios años en rojo. La situación
sería casi óptima si no fuera por el pesado
endeudamiento: si bien muchas empresas
refinanciaron sus deudas, esto conllevó a mayores
tasas de interés. Fuentes del sector consultadas por El
País Agropecuario argumentaron que éstas llegan a
superar 15% en dólares. Tasas de este nivel son
impagables y deberán hallarse soluciones mejores.
Mientras, se buscan nuevos mercados.
China dará jugo
Después de un gran esfuerzo por parte de
empresarios y del MGAP, salieron los primeros
contenedores de cítricos a China. Se trata de
embarques catalogados como "experimentales", que
permitirán a los uruguayos conocer los vericuetos de
este mercado, sus exigencias, sus ventajas, sus
particularidades.
El flete de la fruta a China dura 45 días, por lo que hay
que tener especial consideración en el mantenimiento
del producto con frío, a lo largo de todo el trayecto. Se
enviará fundamentalmente mandarina de la variedad
Nova, que es un cultivar especialmente resistente.
Si todo va bien, el año próximo se ampliarán los
volúmenes de exportación con ese destino. El
mercado chino puede cambiarle la cara a la citricultura.
Hasta el año pasado, China importaba cítricos sólo de
EE.UU. Si Uruguay consolida su presencia en ese
mercado, tendrá un destino complementario al
europeo, con un potencial al que le sobran calificativos.
Perspectivas
Mientras, la exportación a Europa obliga a continuas
mejoras, en particular en calidad. Algunas empresas
ya adoptaron la norma Eurep-Gap, de buenas
prácticas agrícolas, a nivel de los montes. Esto facilita
las colocaciones directamente en los supermercados.
Ahora se busca que la norma abarque al packing y a
las fases comerciales.
Lamentablemente, el cancro, bacteria que afecta a la
fruta en su aspecto externo, no pudo ser erradicado y
hoy se procura, simplemente, mitigar su impacto. Al
mismo tiempo, investigadores universitarios y privados
(en Uruguay y la región) buscan fórmulas de
tratamiento poscosecha que minimicen los riesgos de
contaminación. Si hubiera resultados concretos, las
perspectivas comerciales se ampliarían aún más.
La consolidación de todas estas iniciativas podría
generar nuevas inversiones en el sector. Por ejemplo,
algunas firmas (de EE.UU. y la región) mostraron
interés en invertir en Uruguay, en la medida en que eso
les permita exportar a China.
Si todo esto se confirma, los cítricos podrían volver a
ingresar en un ciclo de crecimiento, después de varios
años de relativo estancamiento. Los citricultores no
serían los únicos beneficiados: el sector demanda
mucha mano de obra y trabajo. En este país, es lo que
falta.