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España. Justicia ordenó que el niño vuelva a Uruguay. El padre dice que quiere quedarse
DÉBORAH FRIEDMANN
"Hay un Dios y me va a devolver a Federico", dice su madre, Cecilia Buzi, en Montevideo. En Mallorca, su padre, Gustavo Pereyra, afirma que el niño de 9 años no quiere regresar. La Justicia resolvió que vuelva a Uruguay, lo que no se concretó.
La historia se conoció este fin de semana en dos artículos de la edición del diario "El Mundo" de Islas Baleares. "El dilema de Federico: pobre en Uruguay o feliz en Mallorca" era el título de uno de los reportajes.
Cecilia tiene 26 años y cuando nombra a Federico se le hace un nudo en la garganta. En su adolescencia fue pareja de Gustavo y quedó embarazada. Se lo dijo, pero él quiso que abortara, cuenta. "Vino con su padre a decirme que se hacían cargo del aborto. Yo lo quería y les dije que se fueran", afirma.
Cuando Federico tenía dos años, Cecilia fue a pedirle ayuda a Gustavo una vez que el niño se enfermó. "Me dijo que no le importaba, que no se iba a hacer cargo", dice a El País.
Gustavo cuenta que Cecilia se contactó con él en 2004, cuando falleció su padre. "Ella pregunta a mi familia si yo iba a ir a Uruguay ese año. Entonces, yo la llamo. Me dice que Federico anda mal en la escuela, que le había pedido a Papá Noel conocer a su padre. Ella me pedía dinero para ropa. Yo le dije que iba y luego haríamos un arreglo para su manutención", dice.
Según Gustavo, "desde siempre" él le había pedido hacerle a Federico un examen de ADN para corroborar que era su hijo. La prueba se concretó en diciembre de 2004 y confirmó su paternidad. Eso es de las pocas cosas en que Gustavo y Cecilia concuerdan.
Para Gustavo el encuentro con su hijo fue emocionante. "El niño iba y venía de la casa a la calle. Sabía que yo iba y me estaba esperando. Cuando llegué, le dije: `Soy papá`. Nos miramos, lo abracé, le di un beso", recuerda a El País.
Cecilia y Gustavo llegaron a un acuerdo por el que el padre le depositaría cada mes una pensión alimenticia de $ 1.000. Además, indica que la tenencia será de la madre y agrega: "Se establece un amplio régimen de visitas a favor del padre, autorizando la madre del menor que el mismo viaje en períodos de vacaciones a España junto con su padre, debiendo el mismo previamente informarle a la madre (...) el domicilio exacto y el teléfono de contacto".
"Desesperada". Gustavo comenzó a ver frecuentemente a Federico. "El niño estaba cuatro o cinco días conmigo y la madre me llamaba. Yo lo llevaba y lo dejaba en la casa de la abuela", dice. Habían decidido que Federico pasara una fiesta con cada uno, pero el niño, según Gustavo, quiso estar las dos con su padre y junto a él recibió la Navidad y el Año Nuevo 2006. "No quería a la madre", dice.
Casi todo enero, Federico lo pasó en Aguas Dulces con su padre y la mujer de éste. El 25 le hicieron una fiesta de cumpleaños. "Federico se estaba adaptando a mí y no quería volver a la casa. Me dijo que quería conocer España. Le dije que le pidiera permiso a su madre y ella sostuvo que no, que de ninguna manera", relata Gustavo.
Según Cecilia, Gustavo le dijo que se iba por unos días con Federico a Aguas Dulces y quedó en traerlo el viernes 17 de febrero de 2006 a las 11 de la mañana. "Eran las 18 y no había llegado. Empecé a llamar a su familia y no aparecía. Llamé a la madre, a unos primos. Nadie sabía nada. De nochecita me fui a la casa de los suegros, porque allí estaba su mujer. Me dijo que no sabía nada, que estaban peleados. Yo estaba desesperada", cuenta.
El sábado de mañana quiso hacer la denuncia, pero no se la tomaron. Le dijeron que tenía que esperar al menos 24 horas de la desaparición. La concretó el domingo en la comisaría 21. "A las 17 horas me llamó el suegro de Gustavo y me dijo que veía mi desesperación y que mi hijo había viajado con él a España, así que hice la denuncia en Interpol", recuerda entre lágrimas. "Yo nunca tuve problemas en que viera al padre. El que me dio una puñalada fue él", agrega.
La versión de Gustavo es diferente. Dice que le comunicó a Cecilia por teléfono que se iba con el niño de vacaciones a Argentina y que quizás también viajarían a España por 15 días. También, según él, lo sabía la abuela. "La madre no se encargaba del niño", afirma Gustavo.
Unos días antes de irse supo que la madre de Cecilia estaba internada en el Saint Bois y fue con Federico a verla. "Federico le dijo que quería ir de vacaciones a España y la abuela le dijo que si tenía pasaporte no había problema", señala Gustavo. El niño, dice, tenía la cédula vencida desde 2003. Él le sacó una nueva y luego el pasaporte que le permitió viajar.
EN ESPAÑA. Para fundamentar por qué no volvió con Federico a Uruguay, Gustavo dice: "Se adaptó y no quería volver".
Cuenta que Federico lloraba porque no deseaba regresar. "La madre no llamó y cuando se comunicó yo ya lo había escolarizado", dice.
Cecilia niega eso. Afirma que no la dejaban hablar con su hijo y que sólo lo logró siete meses después de su partida a través de la ONG Idas y Vueltas. "Al principio chateaba y todo bien", dice. Según Gustavo, Federico no quería hablar con su madre.
Gustavo dice que Federico tenía pesadillas. Que no quería volver con su madre, que ella le pegaba y que la pareja de Cecilia le tiró una vez agua caliente encima. Cuando periodistas de "El Mundo" consultaron al niño, dijo: "Me pegaba siempre, con la mano o la chancleta". La madre lo niega rotundamente. "Gustavo y su mujer le llenaron la cabeza", dice.
En Mallorca, Gustavo hizo que Federico fuera atendido por la psicóloga Manuela Caparrós, quien afirmó que la madre lo desatendía y recomendó dar la tenencia al padre (ver nota aparte).
Cecilia afirma que no tenía una buena situación económica pero asegura que se encargaba de su hijo. Dice que hoy por hoy está mucho mejor financieramente y que le puede comprar todo lo que él precise.
En julio de 2006 el caso llegó a la Justicia de España que decidió la restitución del niño a Uruguay. En mayo de 2007 la Justicia ordenó que la cónsul honoraria en Mallorca, Beatriz Telechea, embarcara al niño a Montevideo.
La medida no pudo llevarse adelante. Según narró Telechea en un escrito al Juzgado de Instrucción de Palma de Mallorca Federico se negó e ingresó "en una crisis nerviosa y de ansiedad". El comandante del avión no dejó que el niño viajara en esas condiciones y lo conminó a que descendiera de la aeronave, según El Mundo.
Por estos días, Gustavo dice que Federico es feliz en España, que tiene amigos, una familia y que no quiere volver a Uruguay. Cecilia está desesperada. Lo quiere a su lado. Le da pena que Federico no conozca a Santiago, su hermano menor, de un año. Espera que el gobierno pueda ayudarla con un pasaje para irlo a buscar.
Desde el Departamento 20, Álvaro Portillo, afirma que están estudiando el caso, porque no tienen rubros previstos para que la madre (en este caso) viaje a buscarlo. Mientras, Cecilia sigue su lucha y reza: "Hay un Dios y me lo va a devolver".
633 son los días que transcurrieron desde el 17 de febrero de 2006, cuando Federico viajó a España junto a Gustavo, su padre.
7 son los meses que la madre de Federico dice que no pudo hablar con él desde que llegó a España. El padre dice que no llamaba.
Paternidad. Diciembre de 2004
Un examen de ADN estableció que Federico es hijo de Gustavo Pereyra, quien desde 2002 reside en España. La madre dice que no se había interesado antes por el niño. Gustavo sostiene que ella no quiso hacerle antes el ADN.
Encuentro. Diciembre de 2004
Federico conoció a su padre antes de Navidad. Según cuenta Gustavo había pedido eso como regalo a Papá Noel. Gustavo dice que ya desde el primer encuentro tuvieron una muy buena relación y comenzó a verlo a menudo.
Acuerdo en 2005
Gustavo y Cecilia firman un convenio. Acuerdan que Gustavo pasará una pensión alimenticia mensual de $ 1.000, que la madre tiene la tenencia y un amplio régimen de visitas para el padre que incluye que el niño vaya de vacaciones a España.
Viaje. 17 de febrero de 2006
Ese día Federico viaja con su padre a España. Según él iban por 15 días de vacaciones y no regresaron porque Federico quería quedarse. La madre dice que desconocía que viajaban, que se desesperó e hizo la denuncia.
Fallo judicial. 12 de julio de 2006
El juzgado de Inca ordena restituir a Federico a Montevideo. En la resolución dice que el niño vivía "felizmente en Uruguay con su madre, que asistía regularmente al colegio y que su madre se ocupaba adecuadamente de él".
Federico fue llevado hasta el avión pero el comandante del vuelo decidió no llevarlo porque el niño tuvo un episodio de "angustia y ansiedad". La madre dice que eso fue inducido por su padre, que llevó a sus afectos al aeropuerto.
La Asociación de Uruguayos en Baleares planteará hoy el caso al defensor del menor de Palmas de Mallorca, dijo a El País Nuria Álvarez, integrante de la Comisión Directiva del grupo.
El caso llegó la Asociación cuando Federico fue bajado del avión que debía traerlo a Uruguay. Tras conocer la historia, la Asociación convocó a una conferencia de prensa donde Gustavo, el padre de Federico, dio su versión del caso.
"Nosotros lo apoyamos a él. Conocemos el estado actual de Federico. Hemos visto informes psicológicos. Federico tiene miedo a volver. Dice: `Aquí nadie me pega y me castiga`", según Alvarez. El chico, dice, está perfectamente integrado a la escuela y tiene la vida de "un niño normal y feliz. No quiere moverse de la mano del padre y de la mujer del padre".
De todos modos, la Asociación se comunicará con Cecilia, la madre de Federico, para conocer su versión.
CONVENIO. La decisión del Juzgado que ordenó restituir a Federico a Uruguay señala que es aplicable el Convenio sobre los aspectos civiles de la Sustracción Internacional de Menores, firmado en 1980 en La Haya y ratificado por España y Uruguay.
TRASLADO. El convenio define al "traslado ilícito" cuando el derecho de custodia se ejercía en el momento del traslado o la retención o se habría ejercido si no fuera por dicho traslado o retención.
ILÍCITO. "El traslado que realizó Gustavo de su hijo a España fue ilícito en ese sentido, pues de la documentación aportada (...) se desprende que la madre tenía otorgada la custodia y de hecho residía con él en Montevideo", afirma la resolución.
"FELIZ". El juez sostuvo que de la prueba practicada -documental y de la exploración de Federico- se deduce "que vivía felizmente en Uruguay con su madre y su hermana, rodeada de varios familiares, que asistía regularmente al colegio y que su madre se ocupaba adecuadamente de él llevándolo al médico cuando era necesario". Agrega que no se desprende que la madre hubiera autorizado un cambio de residencia a otro país y ordena la restitución a Montevideo bajo la guarda de su madre.
PSICÓLOGA. Manuela Caparrós, una psicóloga que atendió a Federico en España hizo un informe en el que sostiene que el niño vivía en una situación de "desatención materna" y que existen "informes de ingresos por desnutrición y cambios de escolaridad injustificados". Recomienda que "asuma la guarda y custodia el padre".
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