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MASIVOS FESTEJOS EN LOS PAÍSES DEL ESTE QUE CELEBRARON EL REGRESO DE SUS PAÍSES A LOS LAZOS EUROPEOS DESPUÉS DE 15 AÑOS DE HABERSE LIBRADO DEL COMUNISMO Los nuevos miembros mostraron su alegría
PRAGA | AP Las naciones ex comunistas del este de Europa celebraron el sábado 1 de mayo su histórico ingreso a la Unión Europea, en medio de algunas protestas de manifestantes que consideran que han perdido la soberanía nacional. Los festejos fueron bastante diferentes de las celebraciones realizadas para el día de los trabajadores durante la era comunista, cuando la gente era forzada a marchar con carteles de Lenin y la bandera de la unión soviética, y escuchaba aburridos discursos de líderes partidarios. El ex presidente checo Vaclav Havel, dramaturgo que lideró la revolución que terminó con el régimen comunista en 1989, dijo que el ingreso a la UE ayudará a la población de su país a sentirse ciudadana de Europa. Los checos se despertaron el sábado como miembros de un bloque "que no es el resultado de guerras, que no está basado en la dominación violenta de algunos sobre otros, pero que ha nacido, evoluciona, se fortalece y expande por la libre voluntad de las naciones europeas", declaró Havel. La UE pasó de tener 15 miembros a 25, con el ingreso de Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y la República Checa. Juntos, constituyen un bloque de 450 millones de personas. FESTEJOS. Los festejos se extendieron en la mayor parte de la región, donde cientos de miles de personas celebraron el regreso de sus países a los lazos europeos después de 15 años de haberse librado del comunismo. En Hungría, el primer ministro Peter Medgyessy comparó la relación de su país con la UE a la de un matrimonio, con sus ilusiones iniciales y momentos de dolor y discordia. Miles de personas participaron en Praga de los conciertos realizados en 10 islas del río Vltava para simbolizar a los nuevos 10 miembros del bloque. "No estamos ingresando a Europa porque siembre hemos estado allí, incluso en momentos de suma opresión. Estamos ingresando a la Unión Europea", expresó el presidente checo Vaclav Klaus. En Polonia, el presidente Aleksander Kwasniewski se secó repetidamente las lágrimas de sus ojos mientras una orquesta interpretaba los himnos de su país y la UE antes de un desayuno con 2.000 invitados en los jardines del Castillo Real de Varsovia. Pero no todos celebraron. Unos 1.200 polacos participaron en una demostración organizada por un partido nacionalista que considera que el país ha perdido su soberanía. "Usted ha servido a los soviéticos y ahora servirá a Bruselas", expresó el líder partidario Roman Giertych en un discurso dirigido al presidente. Levantaron carteles que decían: "No hay nada que esté por encima de la nación", pero los manifestantes eran pocos y no se reportaron hechos de violencia. Una frontera de difícil convivenciaSLUBICE, Polonia - Al pasar a ser socios en la nueva Europa, Polonia y Alemania esperan cicatrizar una de las heridas más profundas en Europa. Entre las ocho ex naciones comunistas que se sumarán a la UE el 1 de mayo se destaca la llegada de Polonia. El mayor de los nuevos miembros, con más de 38 millones de habitantes, es el país cuya invasión por parte de Hitler desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Pero pese a todo el simbolismo histórico, son preocupaciones cotidianas y prejuicios insistentes los que sientan el tono del acercamiento entre los dos grandes vecinos. Los alemanes temen que los polacos les arrebaten sus empleos abaratando la mano de obra; los polacos temen ser absorbidos por el poderío económico de su vecino; los alemanes provocan suspicacias entre los polacos al reclamar propiedades que perdieron cuando sus familias fueron expulsadas o huyeron después de la guerra. De todos modos las ciudades de Slubice y su vecina alemana, Frankfurt an der Oder, irradian un ambiente armónico. Los jóvenes de una y otra nacionalidad estudian juntos en la Universidad Europea de Frankfurt, inaugurada en 1991, y en una universidad en Slubice. Los alemanes cruzan la frontera para comprar a más bajo precio gasolina, alimentos y flores. Los polacos pasan a Alemania para comprar artefactos electrónicos y prendas de moda. Por otra parte, aún después que los fuegos de artificio anunciaron la nueva era, los polacos que quieran trabajar en el oeste europeo enfrentarán obstáculos. Aunque los controles aduaneros desaparecerán, se mantendrán los controles de pasaportes y las restricciones al empleo de trabajadores migrantes en casi todos los viejos miembros de la UE. Alemania y Austria, por ejemplo, las mantendrán durante siete años. AP |
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