Presentación
El 11 de setiembre de 2001 no fue el acto inaugural del terrorismo, pero
el artero golpe en el corazón de la mayor potencia de la historia
nos advirtió sobre el grado extremo de nuestra vulnerabilidad.
El fenómeno terrorista es vasto y complejo, y esa es una de las razones
de que no abunde el material periodístico que lo aborde.
De hecho, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) carece de
una lista de organizaciones terroristas y si bien existe una propuesta de
la Unión Europea para que esa lista sea considerada, cabe suponer
grandes dificultades para arribar al consenso.
Por todas estas razones y porque el terrorismo no es un fenómeno
homogéneo comprendemos lo riesgoso de abordarlo en un material periodístico.
Por eso es bueno que se sepa que nos ha guiado la voluntad de esclarecer
y de poner al alcance del lector la mayor cantidad de elementos de juicio
posible.
No pretendemos agotar el tema.
Habrá quienes no estén de acuerdo en las organizaciones o
en los hechos incluidos y probablemente habrá quienes discrepen por
las razones contrarias, es decir, por lo que hayamos omitido.
A unos y a otros queremos decirles que el material que entregamos a consideración
no busca convencer, sino poner a consideración material serio y de
conjunto sobre uno de los peligros mayores que afronta la humanidad en el
siglo XXI.
Seguramente el material no satisfará todas las necesidades, ni se
amoldará a todos los puntos de vista. Pero si la globalización
nos transforma en ciudadanos del mundo bueno será todo intento de
comprender los alcances y las formas operativas de uno de los mayores enemigos
de la ciudadanía.
El editor
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