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Publicada el 10 de agosto de 2003 Dr. Marco Gerardo Monroy Cabra - Presidente del Tribunal Constitucional de Colombia, Experto en Derecho Internacional "El gran debate de hoy es entre libertad y seguridad" "El fenómeno del terrorismo ha provocado un impacto radical en las relaciones entre los Estados y en las medidas que estos toman para combatirlo".
El Dr. Marco Gerardo Monroy Cabra es uno de los juristas más destacados de Colombia. Presidente del Tribunal Constitucional de su país, así como una autoridad a nivel continental en materia de Derecho Internacional, y también con trabajos en áreas como el Derecho Laboral, el Derecho de Menores y hasta el Derecho Comercial, visitó Uruguay invitado por la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU) para realizar la presentación del libro del Dr. Héctor Gros Espiell "El Terrorismo, la Legítima Defensa y los Derechos Humanos". Sostuvo que el avance del fenómeno del terrorismo ha provocado un enfrentamiento entre libertad y seguridad a nivel mundial. Asimismo afirmó que la guerra de Irak ha debilitado a las Naciones Unidas, organismo que deberá enfrentar un profundo proceso de reforma para mantener su vigencia. A continuación un resumen de su diálogo con El País. El terrorismo se ha convertido en uno de los protagonistas principales de la política internacional en los últimos tiempos. ¿Qué efecto cree que puede tener este hecho sobre el Derecho Internacional? Después del 11 de setiembre, es evidente que el terrorismo es la principal amenaza que enfrenta la humanidad. Esto trae muchas consecuencias, tanto para las relaciones entre los Estados como en cuanto a la relación entre las medidas que adoptan los estados para combatir el terrorismo y los derechos de las personas y el Derecho Internacional Humanitario. En ese sentido el gran debate en el mundo hoy en día es entre seguridad y libertad. Hasta donde se puede restringir en nombre de la seguridad las libertades de las personas. ¿Usted cree que el Derecho Internacional está capacitado para enfrentar este desafío? No lo está, sin embargo se han elaborado algunos tratados internacionales a nivel europeo y a nivel latinoamericano que ya empiezan a establecer herramientas para combatir el terrorismo. Por ejemplo se ha simplificado la extradición entre los países, no se lo considera más como un delito político, sino como un delito común. Muchos países han regulado aspectos como la intercepción de comunicaciones, la detención preventiva de personas, y una serie de medidas que tratan más bien de prevenir que de enfrentar el terrorismo. Pero el debate es el mismo, hasta dónde esas medidas pueden coartar las libertades. Desde el punto de vista de un experto en Derecho Internacional, ¿cómo vivió el conflicto de Irak? ¿Cómo cree que quedó la imagen de la ONU? Muy debilitada. Hoy vemos el surgimiento de una nueva política de derecho internacional, que es la teoría del ataque preventivo. Una tesis que está autorizando a los estados, para que sin que haya agresión, previa, puedan atacar para evitar ser agredidos en el futuro. El problema es que tanto la ONU como la OTAN después del conflicto de Kosovo quedaron muy debilitadas, ya que se usó la fuerza sin autorización del Consejo de Seguridad, un instrumento que se había probado como válido y útil desde la segunda guerra mundial. La ONU es aún un organismo decisivo para resolver los conflictos internacionales, pero para bien o para mal sigue dependiendo políticamente de la voluntad de los países que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad. ¿Cree que la ONU está necesitando un cambio en su estructura para adaptarse a este nuevo momento histórico? Desde hace unos 10 años que hay planes de reforma, proyectos que buscan darle al consejo de seguridad mayor participación, por ejemplo con la intervención de Alemania, o Brasil, se ha cuestionado mucho el derecho al veto, pero esos planes de reforma no han dado resultados positivos. Pero de todas formas el balance es positivo, y la ONU es un organismo que sirve para resolver conflictos internacionales e incluso internos. Usted se ha especializado en temas de extradición, ¿que opinión le merece los pedidos de extradición del juez Garzón contra militares argentinos acusados de violaciones a los DD.HH. en la dictadura militar? Es un nuevo enfoque de la jurisdicción penal internacional universal, frente a delitos de lesa humanidad, a crímenes internacionales. Realmente desde los juicios de Nuremberg y Tokio se fue creando la consciencia de una jurisdicción universal para juzgar estos delitos, y eso culminó en el estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional. Pero esto es para delitos de guerra, o gravísimos como el genocidio. Ya ante los casos concretos cada caso es diferente, porque por un lado está la soberanía de cada estado, y mientras no se establezca la inconstitucionalidad de esas leyes es muy difícil aceptar una extradición. ¿Usted cree que la sociedad internacional hoy en día está madura para una Corte Penal Internacional? ¿Se podrá garantizar la igualdad de los países ante una institución de esta naturaleza? Si, ya hay madurez, porque si uno mira la historia este es un proceso que comenzó luego de la segunda guerra mundial y que viene a culminar ahora. Los jueces fueron escogidos por un sistema muy transparente, hay reglas de procedimiento, reglas de prueba, hay supervisión. Los tribunales que ya han funcionado como los de la ex Yugoslavia han demostrado ser eficientes y útiles. Los dirigentes de los estados ahora se tienen que andar con cuidado porque saben que pueden ser enjuiciados por cualquier tribunal del mundo, o por la CPI. Hay que tener en cuenta que muchos de esos crímenes internacionales han quedado impunes a lo largo de la historia. Usted cree que el terrorismo tiene una base en la pobreza y la falta de oportunidades, o tiene acaso raíces más profundas? Todos los que han analizado el fenómeno del terrorismo concuerdan en que entre las muy diversas motivaciones que tienen los distintos grupos a nivel mundial, la menor es la económica. Hay todo tipo de motivaciones, problema del modo de vida, la mena era de pensar, el tema religioso. Pero también hay como una retaliación contra un determinado modelo de desarrollo o de vida. Hasta ahora se está viendo cuáles son sus causas reales. ¿Como experto en derecho internacional, cómo analiza el proceso de integración en América, cree que el ALCA es posible? Yo creo que vivimos en una época en que se imponen los bloques
económicos en todo el mundo, por lo cual eso es algo a lo que los
países van a tener que dirigirse tarde o temprano. El principal
problema es que la visión de Brasil en este tema no coincide con
la de EE.UU.. Yo veo posible una integración entre por ejemplo
la Comunidad Andina y el Mercosur, pero lo que veo difícil es el
ALCA en la medida en que las economías son asimétricas.
Pero en este mundo globalizado, si no hay integración es muy difícil
que los países sobrevivan aisladamente. Lo grave es que el crimen
y la corrupción también se han internacionalizado. |
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