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De The New York Times, publicada el 15.10.2002
Nuevos terroristas
Por Raymond Bonner
De The New York Times
15.10.2002
El estallido que mató a casi 200 personas en la turística
isla de Bali el último fin de semana es una clase diferente de
terrorismo del que ha estado en la mira del gobierno de George W. Bush,
y abrirá un nuevo frente geográfico en la campaña,
indicaron funcionarios occidentales.
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El objetivo no fue una institución financiera, un destacamento
militar o una embajada de Estados Unidos, que podrían representar
el poder norteamericano, como fue el caso de los anteriores atentados
terroristas. En cambio, se trató de un club nocturno y sus clientes,
en su mayoría europeos y australianos.
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Bush calificó el presunto atentado de "atroz e infame",
mientras que para el premier de Australia, John Howard, fue "un acto
de barbarie".
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El ataque, además, pone una intensa presión sobre el gobierno
de Indonesia para que afronte con mayor seriedad la amenaza terrorista,
según diplomáticos occidentales.
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Durante meses, Estados Unidos y Singapur advirtieron que células
terroristas de Al-Qaeda se ocultaban en Indonesia, una nación musulmana
con fronteras permeables y una laxa aplicación de la ley.
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Temor más allá de Bali
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"Fría y calculadamente, y con una planificación minuciosa
que incluyó tareas de reconocimiento previo, quienes colocaron
las bombas eligieron un blanco inusual, que ciertamente sembraría
el temor más allá de Bali", agregó un analista
de seguridad occidental en Yakarta.
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El estallido se produjo en una isla remota, tranquila y muy popular como
reducto turístico de jóvenes y ricos. Fue uno de los atentados
más mortíferos contra civiles en los últimos diez
años, un ataque que buscó reducir cualquier sensación
de seguridad incluso en otros países.
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A pesar de no contar con evidencia inmediata, funcionarios norteamericanos
y australianos creen que el estallido acaso haya sido obra de Jemaa Islamiya,
un grupo fundamentalista que opera en Indonesia y está dirigida
por Abu Bakar Bashir. Agregaron que muchos de sus miembros fueron adiestrados
en campamentos de Al- Qaeda en Indonesia.
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"Esta explosión no pudo haber sido obra de terroristas indonesios
solos, ya que una bomba de semejante potencia excede su capacidad para
fabricarla. La magnitud del estallido es comparable a la de los atentados
contra dos embajadas norteamericanas en Africa, en 1998", agregó
el experto en seguridad.
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La inteligencia de Singapur sostiene que Jemaa tiene dos especialistas
en explosivos adiestrados en campamentos de Al-Qaeda. Según el
canciller australiano, Alexander Downer, "Jemaa Islamiyah no sólo
mantenía vinculaciones financieras con Al-Qaeda, sino que había
una estrecha relación entre sus miembros".
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Cuando las tropas australianas estuvieron en Timor Oriental, país
predominantemente cristiano, para respaldar la transición hacia
la independencia de Indonesia, Osama ben Laden acusó a Australia
de emprender una cruzada para disolver la Indonesia musulmana.
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(Traducción Luis Hugo Pressenda) Por Raymond Bonner
De The New York Times
15.10.2002
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