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Publicado el 17/06/2003 TRAS EL 11 DE SETIEMBRE | El nuevo perfil de los agentes de inteligencia
en Estados Unidos Vuelven los espías al mejor estilo de la "Guerra Fría" El nuevo espía perfecto habla pashto o farsi, usa uniformes de fajina y sabe identificar planos de una bomba nuclear INES CAPDEVILA | "LA NACION". GDA Volvieron del frío al que los recluyeron los años noventa. Ya no hablan ruso ni visten trajes o smokings para mezclarse con diplomáticos, políticos o empresarios en el circuito de cócteles y fiestas de embajadas. Su misión no es acceder a cuanto funcionario, dependencia o base militar soviética puedan. Ahora, en sus operaciones encubiertas usan nombres árabes. Asediada por las críticas de que no pudo prever el 11 de setiembre porque confió demasiado en su tecnología, y presionada por la Casa Blanca para encontrar armas de destrucción masiva en países hostiles, la inteligencia norteamericana está embarcada en una de sus mayores transformaciones en décadas. Pero sólo para volver a su arma más usada hasta el fin de la Guerra Fría: los espías. Reclutas no le faltarán. Después de los atentados de Nueva York y Washington, la CIA recibió 120.000 solicitudes de potenciales espías, más del doble de lo que había recibido en 2001. Entre ellos está tal vez el nuevo espía perfecto. Habla pashto o farsi. Usa uniformes de fajina para operaciones paramilitares o las típicas dish-dasha (túnicas árabes). Sabe identificar los planos de una bomba nuclear, pero además tiene que obtener esquivos secretos sobre laboratorios de armas químicas y biológicas en remotos países. Su misión: infiltrarse en toda red extremista islámica, convivir con terroristas por años sea en una oscura cueva afgana, en un perdido pueblo iraní o en un departamento en plena Nueva York. Al-Qaeda reemplazó a la KGB como enemigo número uno de la CIA, y las fuerzas de seguridad norteamericanas necesitan a los espías tal vez más que nunca en su historia. "Para prevenir un atentado se necesitan ojos y oídos dentro de los grupos. La tecnología no siempre indica a tiempo el quién, dónde, cuándo y cómo de los ataques; eso lo hacen los espías", explicó Bart Bechtel, ex oficial de contrainteligencia y operaciones de la CIA, desde Nevada. NO SOLO TECNOLOGIA. Durante los años 90, las 14 agencias norteamericanas dedicadas a la inteligencia entre ellas, la CIA destinaron gran parte de su presupuesto conjunto de más de 35.000 millones de dólares a estrenar poderosos satélites, su innovador avión espía Predator y el sistema satelital de escuchas "Echelon". Tanta tecnología les indicaba, por ejemplo, el nivel de actividad en los campamentos de Al-Qaeda en Sudán o Afganistán o qué tipo de armas y vehículos tenía la red. Jamás les advirtió que allí se preparaban los líderes de los 19 secuestradores del 11 de setiembre o que esos cuadros medios de la red se entrenaron en Estados Unidos durante meses. Caída la Unión Soviética, la CIA perdió su blanco de rigor, achicó sus bases en un 60% y redujo el número de espías en el mundo (desde diplomáticos hasta agentes encubiertos) en más de 30%, según informes del Subcomité de Inteligencia de la Cámara de Representantes norteamericana. Pero el terrorismo golpeó el corazón de Estados Unidos y, reconocido a regañadientes su mal cálculo, el director de la CIA, George Tenet, solicitó el año pasado un aumento del 70% en el número de agentes de inteligencia y del 25% en el número de miembros del servicio clandestino del organismo en los próximos cuatro años. EL REGRESO. El robo de secretos, las operaciones encubiertas, los disfraces e identidades falsas, la infiltración en gobiernos y fuerzas armadas extranjeras, el manejo de informantes son algunas de las misiones del servicio clandestino. Pero, siempre desconfiado, incluso de la CIA, el Pentágono decidió en marzo pasado lanzar en todo el mundo su propia red de espías, especialmente entrenados en operaciones paramilitares. Así surge la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), el organismo encargado del espionaje militar. Descubrir armas de destrucción masiva siempre fue uno de los grandes desafíos de los espías norteamericanos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para pesar de la Casa Blanca y del Departamento de Defensa, nunca fue uno de sus puntos fuertes. En 1949, Estados Unidos se enteró de que Moscú tenía la bomba atómica sólo porque el Kremlin realizó un test nuclear. En 2002 y 2003, la CIA no pudo dar con evidencia sobre las armas de Saddam que necesitaba el gobierno de Bush. Tal vez porque el régimen iraquí no las tenía. O tal vez porque los agentes norteamericanos no pudieron encontrarlas. Química, biología y física son algunos de los cursos clave que los reclutas de la Agencia enfrentan. El entrenamiento en las instalaciones de la CIA en Virginia tiene otras dos especialidades que distinguen a los espías del siglo XXI de los de la Guerra Fría: estudios islámicos y técnicas de contraterrorismo y combate paramilitar. Pero aunque las técnicas básicas del espionaje no cambiaron, sí cambió el objetivo: Al-Qaeda, una némesis, que para muchos es más amenazante que la KGB. "Ahora el enemigo es una red transnacional de militantes islámicos. A diferencia de los gobiernos, están escondidos, encubiertos, dispersos en todo el mundo y entrenados para operar sin ser detectados; (la red) es difícil de detectar e infiltrar. La KGB no trataba de asesinar espías de otros países; en el caso de los terroristas islámicos, matar es la idea", añadió Bechtel. Si el entrenamiento en técnicas de combate es indispensable para proteger a los espías cercanos a la red, los estudios islámicos son esenciales para comprender a los extremistas, como aprender política y cultura rusa era fundamental para monitorear al Kremlin. Por primera vez, Estados Unidos está usando su ventaja multiétnica para reclutar agentes entre los árabes norteamericanos y ganar, así, capacidad lingüística y de comprensión de regiones tan conflictivas como Medio Oriente y el sur de Asia. ¿Cómo lo hace? Tan habituada a operaciones clandestinas, la Agencia intenta desde hace unos meses atraer a su espía perfecto de la manera menos secreta posible: publica avisos de trabajo dirigidos a árabes norteamericanos en diarios y revistas de todo el mundo. Dientófonos y camisas inteligentes Para el próximo verano boreal ya hay algunas empresas o profesionales que están anunciando la salida al mercado de originales productos en materia de defensa o inteligencia. Sensatez, una compañía de Nueva York que fue preseleccionada en el concurso, lanzará su Smart Shirt ("camisa inteligente") a unos US$ 175; ya es llevada por las fuerzas especiales del ejército. La clave está en un género especial ("inteligente") que tiene entretejidos sensores que envían señales a un monitor, desde las calorías quemadas hasta los latidos del corazón, la respiración y el nivel de oxígeno en la sangre. Pero la estrella ante la opinión pública, es el "dientófono", invento de Barry Mersky, un hombre que es a la vez dentista y presidente de una compañía de telecomunicaciones. El aparatito transforma cualquier muela en una mezcla de micrófono y audífono. El producto puede ser usado para comunicarse sin usar las manos bajo los pesados trajes de protección bioquímica o en lugares donde el volumen ambiente es demasiado alto, como en el caso de un bombardeo. "¡A mi pariente lejano 007 se le debe de estar haciendo agua la boca!", comentó el senador republicano Christopher Bond, quien actuó de nexo entre los inventores, las pequeñas compañías y el gobierno, junto con el demócrata John Kerry. "LA NACION". GDA Perfil del nuevo espía - Deben tener al menos título de graduado y sus calificaciones en la Universidad deben ser sobresalientes. Aunque no hay ningún requisito sobre el tipo de título, los futuros espías deben tener capacitación en computación. - Antes de ser seleccionados, los reclutas tienen que pasar un riguroso y largo examen que incluye pruebas psicológicas y físicas, varias sesiones de detector de mentiras y chequeo de antecedentes. - A diferencia de las últimas décadas, el entrenamiento militar y en técnicas de contraterrorismo es prioritario. Como parte del entrenamiento deben seguir estudios islámicos. - El sueldo anual para un agente novato va de 43.500 a 60.000 dólares. - Los reclutas tienen, en principio, dos destinos posibles: 1) Pueden
trabajar con "cobertura oficial": por ejemplo, un agente de
la CIA que se hace pasar por un empleado del Departamento de Estado y
es destinado en una embajada norteamericana. 2) Pueden trabajar "sin
cobertura oficial": por ejemplo, un agente que con identidad falsa
logra infiltrarse en Al-Qaeda. |
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