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Publicado el 16/06/2003. El País TURISMO DOMESTICO | La tendencia a viajar dentro del propio país
es evidente en todo el mundo Temerosos de las guerras, del SARS y sin dinero, este año los viajeros desdeñan los viajes exóticos y optan por visitas más seguras en su propio territorio
Temerosos de las guerras, del Sars y aterrados por el terrorismo por no mencionar la falta de dinero millones de viajeros están cancelando los vuelos a tierras lejanas. En lugar de eso, organizan vacaciones más tranquilas y baratas en sus propios países. Para muchos, eso significa conducir un auto en lugar de abordar un avión, y visitar remotos espacios abiertos en vez de atracciones urbanas repletas de gente (y de gérmenes), que además podrían estar en la mira de terroristas. "La nueva forma de viajar es quedarse en casa", anuncia VisitBritain, una campaña gubernamental destinada a promover a Inglaterra entre los británicos. La tendencia a viajar dentro del propio país es evidente en todo el mundo. Según la firma Trademark Italia, en esa nación el 85% de los vacacionistas permanecerán en su país este año, un aumento del 20% en comparación con el año pasado. Si bien un 82% de los estadounidenses planea hacer por lo menos un viaje esta primavera o verano, sólo el 29% de ellos ha expresado interés en visitar el extranjero, dice Cathy Keefe de la Travel Industry Association of America (TIA). Al mismo tiempo, el número de viajes domésticos de placer que están haciendo los estadounidenses ha aumentado de 679 millones en 2001 a 691 el año pasado y se predice que pasarán de los 705 este año. El turismo mensual de viajes domésticos en Gran Bretaña aumentó en un 51% en el 2002, en relación al 2001. Los turistas con más dinero tienen igual probabilidad de viajar cerca de casa que los de clase media, pero gastan más dinero. Peter Grubb, fundador de la compañía de canotaje en río River Odysseys West, con base en Idaho, dice que las reservas para viajes internacionales "incluso a lugares que no se consideran peligrososIrlanda, Holanda, Francia y Alemania" han bajado en un 50%, mientras que dentro de Estados Unidos han aumentado en un 15%. Y el viaje doméstico más costoso de la empresa seis días de excursión en canoa en el río Salmon de Idaho, por U$S 1.700 se está vendiendo más que nunca, tal vez porque la gente se siente más segura en la naturaleza. Los hoteles de lujo de Hong Kong también han reportado mayor interés en paquetes para los habitantes de la región. El célebre Hotel Península de esa ciudad anunció recientemente una popular oferta para fin de semana, que por U$S 400 incluye dos noches en una junior suite con cena servida en la habitación a la luz de velas, y transporte en Rolls-Royce. Algunos turistas están decidiendo quedarse en casa. Durante la tradicional celebración de la Semana Dorada en Japón, del 29 de abril al 5 de mayo, el número de japoneses que viajaron al extranjero desde el aeropuerto de Narita, en Tokio, bajó un 47% en comparación con el año pasado, y los viajes aéreos domésticos en un 3%. Otros asumen una actitud de espera. "Más del 30% de los británicos aún no ha hecho planes para sus vacaciones", dice Lawrence Bresh, de VisitBritain, quien estimula a sus compatriotas a "hacer ciclismo en una antigua vía ferroviaria, canotaje en los rápidos de un río o excursiones entre los marjales", todo sin salir de su país. Hasta finales de abril, el 45% de los estadounidenses que planea viajar esta primavera o verano no había reservado sus pasajes, según TIA. La ventaja: los viajeros que esperan al último momento pueden aprovechar los precios rebajados en hoteles y líneas aéreas. Para los estadounidenses, el deseo de quedarse en casa se remonta al 11 de setiembre. "Parte de la psicología del 11/9 en este país es que ha impulsado a la gente a prestar atención a la familia y los amigos", dice Grubb, quien a menudo recibe llamadas para organizar viajes de reunión con seres queridos. Otros viajeros han sido afectados más profundamente por el Sars. Después de que Singapur prohibiera el ingreso de turistas anunció que la celebración anual del Primero de Mayo sería acortada, y luego vedó todos los grupos de viajeros dentro y fuera del país. "Todo se detuvo", dice Lu Zai, administrador de una de las mayores agencias de viajes de Shanghai. Entre los únicos chinos que están siguiendo adelante con sus planes de vacaciones está una nueva generación de viajeros con mochila. Para los latinoamericanos, el Sars fue un golpe más a una industria turística que ya había sido afectada por el desmejoramiento de la economía. El año pasado, Brasil recibió un 20% menos de turistas que en el 2001, sobre todo porque muchos argentinos no pueden darse el lujo de salir de su país. "Tras un año de incertidumbre, muchos de nuestros clientes apenas comenzaban a viajar de nuevo", dice Romy Daher, quien está encargada de los turistas brasileños en la agencia Queensbury Travel Services. "Pero con más amenazas terroristas, Iraq y ahora el Sars, los que viajaban a Estados Unidos y Asia han disminuído". Los brasileños que aún salen de vacaciones se están quedando más cerca de su país, optando por el remoto extremo de Sudamérica. "Los centros de esquí en Chile deben estar saltando de alegría", dice Daher. El turismo doméstico ofrece a los viajeros la oportunidad de conocer mejor sus propios países o regiones. Según Trademark Italia, este año se espera que los italianos del sur aprovechen de la serenidad de Emilia-Romana en el norte, mientras que los del norte se dirigirán al sur, hacia Cerdeña, Capri, Sicilia y la costa de Amalfi. Cuando se le pidió a Lena Ciric, una estudiante universitaria británica, que diera una conferencia en Edimburgo, se tomó unos días adicionales para visitar la capital escocesa. "Actualmente, ¿quién quiere viajar al extranjero?, dice. "Sería difícil disfrutar de unas vacaciones si uno está preocupado por el terrorismo y el Sars". Desmond Chung dice que sus amigos en Hong Kong han estado reservando los nuevos viajes locales de Cathay Pacific, incluyendo una expedición a los Nuevos Territorios por U$S 12, y un viaje para observar delfines seguido de una cena en el Grand Hyatt, por U$S 50. "Están comenzando a conocer Hong Kong", dice. Los franceses, que nunca han sido grandes viajeros internacionales, han estado visitando los lugares más populares de su país con entusiasmo. La mayoría de las oficinas nacionales de turismo estarían
felices de cambiar sus hordas de viajeros domésticos por más
internacionales. "Los italianos no gastan como los estadounidenses",
se queja Giancarlo Abete, presidente de la Federación Nacional
de Viajes y Turismo de Italia, en particular porque sus viajes por lo
general se limitan a sólo tres noches. Los visitantes extranjeros
a Estados Unidos disminuyeron en casi un 12% en el 2001, contribuyendo
a una caída de casi U$S 45.000 millones en ingresos por turismo.
Pero por lo menos la industria puede contar con algunos clientes: no importa
cuán sombrías se pongan las cosas, son pocas las personas
dispuestas a renunciar a sus vacaciones. "Ahora las vacaciones han
dejado de ser un lujo", dice Jim Kackley, director de Thomson Family
Adventures en Watertown, Massachusetts. "Incluso si el desempleo
es del 5%, aún queda un 95% que trabaja y gana dinero". Grubb,
fundador de River Odysseys West, está de acuerdo. "La gente
trabaja para comer, vestirse y tener dónde vivir, y cuando queda
algo, viaja", dice. Aunque sea en su propio país |
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