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herramientas de trabajo (o el costo de tener una banda) Hay temas en los que tanto los músicos como el público discreparía eternamente, pero hay otros en que hay una coincidencia plena: las bandas suenan mejor, de hecho, esta fue una de las características de esta nueva etapa del rock uruguayo, señalada en la entrega anterior. Buenos músicos hubo siempre, pero muchas veces quedaban tapados por mala amplificación en los recitales o por discos grabados en malas condiciones. Otra coincidencia entre los artistas fue que mejoró el acceso a los instrumentos musicales. En la primera oleada del rock uruguayo luego de la dictadura, en el año 85, "el acceso a los instrumentos era muy difícil y la verdad, no eran muy buenos; tener una buena guitarra o un buen bajo era todo un acontecimiento", recuerda Gabriel Peluffo, en esos años frontman de los Estómagos. Su recuerdo no es totalmente coincidente con el de Santiago Tavella, quien iniciaba la trayectoria de su banda: "siempre hubo buenos instrumentos, los que sonaban mal lo hacían por mérito propio; lo que sí, una viola buena, por ejemplo, era muy cara, y una barata era mala... pero mala en serio. Hoy en cambio, con doscientos dólares te podés comprar algo que suena más o menos bien". Al tiempo que evoluciona una banda y se va haciendo cada vez más conocida (y por ende se pueden dar el lujo, o el sacrificio, de afrontar gastos) se hace necesario que se equipen mejor. En las bandas uruguayas actuales de mayor éxito es común ver instrumentos que de por sí solos son íconos en la historia del rock, como la Fender Stratocaster (recordar Jimmy Hendrix, Eric Clapton, Ritchie Blackmore y aproximadamente un millón de guitarristas más) o un bajo de esa misma marca. "En un principio teníamos instrumentos baratos, algo mínimo, una consola y dos cajas, y de a poco nos fuimos equipando mejor", cuenta Mateo Moreno, bajista de NTVG. "Con mucho laburo conseguimos mejores instrumentos, ahora estamos bien", dice Frankie Lampariello de Hereford que recuerda que en sus inicios utilizaban un bajo Black Diamond y una guitarra Clinton. "Sórdromo tiene instrumentos bastante buenos porque, en mi caso particular, mis ahorros los he gastado en música, no me compraba ropa para invertirla en eso", sostiene Rodrigo Gómez quien reconoce y coincide con varios de sus colegas que "ahora hay mejores equipos que antes, también son más baratos" Muy similar es la situación de la Trotsky: "tuvimos buenos instrumentos en un momento pero los tuvimos que vender para poder grabar un disco, con mucho laburo y años volvimos a tener equipos como la gente" (Guillermo Peluffo). El consumidor del arte, el que compra el disco y va a los recitales también influyó en este cambio. Chole: "el artista hace que evolucione el público, ¡pero el público también hace que evolucione el artista! Antes vos podías tocar con un cuarzo de 500 watts y dos parlantes chicos y estaba todo bien; ahora no podés, la gente quiere luces y sonido". El cantante de la Abuela Coca recuerda los tiempos en que las bandas tenían que tocar en un solo lado del escenario, "porque no te daban los cables". Según él, hoy en un grupo de notoriedad, eso sería imposible. Los instrumentos que se venden suenan mejor pero, ¿a cuánto están? En una de las casas del ramo más importantes del país, Palacio de la Música, las guitarras eléctricas van desde 136 dólares (una Vantage) hasta una Epiphone (línea económica de Gibson) a 554. En la misma empresa, los bajos tienen precios que oscilan entre 180 y 465 dólares (Vantage). Los amplificadores van desde un Marshall de quince watts (U$S 272) hasta un Randall de cien (625). En otro importante comercio, Todo Música, se ven bajos Yamaha (desde 400) y Fender (a partir de 600). Un amplificador Marshall de 150 watts asciende a los 990 dólares. También hay una amplia variedad de precios en el rubro batería. En Palacio de la Música, una Power Beat (para inciados) cuesta unos 499 dólares, pero una Premier importada de Inglaterra asciende a los 1.160 billetes con la cara de Washington. Entre ambas se puede encontrar una Pearl a 899 o una Tama a 1.065. ¿Teclados? Dos ejemplos nada más: un sintetizador Korg cuesta 2.590 dólares y un piano digital de la misma marca, 1.199. Hablamos de dos instrumentos que utilizan grupos que ya tienen cierta trayectoria. Obviamente hay (en todos ellos) otras opciones para "iniciados". Detalles que no dejan de ser indispensables: el juego de cuerdas para guitarra y la tira tienen una base de trece dólares. En Musical Miranda los precios son similares. Dos guitarras llaman la atención: una Squire Telecaster (línea económica de la Fender del mismo modelo, por años la favorita de Keith Richards y Bruce Springsteen) a 280 dólares, y una Epiphone Les Paul (igualita a la Gibson) a 625. En Todo Música hay guitarras eléctricas Fender y Yamaha. Las primeras cuestan 1.250 y 1.350 dólares, modelos Telecaster y Stratocaster respectivamente, armadas en Estados Unidos. Si provienen de México, el precio es un poco más de la mitad. Las segundas rondan los U$S 500. ¡Ah! Y si el guitarrista es zurdo, un instrumento adaptado para la mano izquierda cuesta un poco más. Los instrumentos más baratos están destinados a los músicos que se inician en el mundo del rock. Cuando hay que enfrentar públicos cada vez más grandes, es necesario equiparse mejor. Los precios de una sala de ensayos oscilan entre los 150 y 200 (unos quince dólares) pesos por utilizarla durante dos horas, y unos 150 más si se quiere hacer una grabación. No se indica el precio de otros instrumentos, como saxofones y trompetas, muy utilizados en gran parte de las bandas uruguayas de mayor trascendencia. Para dar una idea, una banda con equipación mínima (bajo, batería y guitarra), tiene al menos, novecientos dólares arriba de un escenario sin contar consolas y amplificación. Pero el que quiera celeste, que le cueste. |
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