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Vivir de lo que les gusta Todos los músicos consultados para este informe coinciden en que son muy pocos los que pueden vivir exclusivamente de su música y no tener necesidad de realizar otras actividades paralelas (relacionadas o no). Ponen el ejemplo de Jaime Roos y Ruben Rada. Santiago Tavella añade a ese selecto grupo al Pepe Guerra y a José Carbajal. Estos últimos no integran la historia del rock uruguayo. Ruben Rada formó parte de Tótem, el primer supergrupo de rock nacional. Por más que como solista tiene varios temas que se pueden clasificar dentro de este palo, su música se basa más que nada en el candombe, y en los últimos tiempos, cuando él mismo confesó haber logrado una diferencia económica, en un sonido más pop. Jaime Roos, más allá que temas como Luces en el Calabró y El hombre de la calle tengan un tinte de rock, no es clasificado en ese género sino en una mezcla de varios estilos generando un sonido más montevideano. El principal problema es que no hay gente, dice Diego Martino, cantante y guitarra rítmica de Hereford, fijate que en Uruguay un Disco de Oro son tres mil unidades vendidas, y eso no existe... Para vivir tenés que vender cien mil, porque en un sello discográfico cualquiera te pagan un dólar por disco y lo tenés que dividir entre los integrantes de la banda, producción, costos, etc. Entonces, tenés un Disco de Oro, ganaste tres mil dólares y lo tenés (en nuestro caso) que repartir entre cuatro. Resumiendo, sos exitoso pero te tenés que levantar temprano para laburar de otra cosa. En el caso de Hereford, el baterista Rodrigo Trobo es empleado público y el bajista Frankie Lampariello tiene un estudio instalado en su casa, que es donde graba la banda. Obviamente, los obstáculos aparecen mucho antes de tener la posibilidad de llegar al Disco de Oro o un buen número de ventas. Las limitaciones del mercado son una de las respuestas comunes. No solo ocurre que el mercado es chico, sino que tampoco se invierte en crearlos, en Uruguay hay inversión cero. El que esto afirma es Santiago Tavella del Cuarteto de Nos que añade: la respuesta más común de quienes podrían aportar el dinero es nosotros no vamos a financiar un proyecto que sea inviable económicamente y se olvidan que en la producción de cultura, las cosas que han perdurado para la posteridad han sido, en la mayoría de los casos, rotundos fracasos comerciales. Pese a haber editado un disco hipervendido como Otra navidad en las trincheras (Con la plata de ese disco me compré una heladera, recuerda Tavella riendo) y tener veinte años de trayectoria, nunca se nos dio por dedicarnos exclusivamente a la música, este país y este mercado no te lo permiten, a menos que escribas jingles, des clases y toques en fiestas particulares. O sea, juntar plata de varios lados. ¿Mi otro trabajo? Yo soy curador en el Departamento de Artes Visuales de la Intendencia. El resto de los integrantes del Cuarteto también tienen otra fuente de ingresos: Ricardo Musso tiene un estudio de grabación (al igual que Lampariello), el baterista Alvaro Pintos - que también toca en La Trampa - una sala de ensayos, y Roberto Musso es ingeniero de sistemas. Las posibilidades, pese a todo, que brinda el mercado es uno de los puntos en que los músicos no se ponen de acuerdo, todos señalan su pequeñez y limitaciones, pero mientras que para algunos no hay más vuelta que darle (la pregunta típica de los periodistas es ¿cuándo van para Buenos Aires?, Frankie Lampariello de Hereford; "el mercado no solo te impide vender muchos discos sino también organizar recitales con cierta asiduidad", Guillermo Peluffo de Trotsky Vengarán), otros sostienen que se puede manejar en él, siempre y cuándo se anexen funciones (Mateo Moreno de No Te Va Gustar), y que "es relativamente chico, pero tiene lugar para crecer" (Carlos Quijano, "Coli", saxofonista de la Vela Puerca). El que arma una banda de rock lo tiene que hacer porque le gusta, porque vivir de eso... es casi una utopía, asegura Jorge Nasser, líder de Níquel y ahora solista. Sin embargo, la música es su única actividad: pasa que todavía creo en las utopías, lo que me pasó fue una sucesión de hechos parecida a ver crecer a tu hijo, vos no te das cuenta, pero viene alguien y te dice che, qué grande que está el pibe, sin darme cuenta terminé viviendo de esto. Antes que Níquel alcanzara su pico de popularidad, Nasser había formado parte de la banda de Jaime Roos, y ajeno a la música, había trabajado como periodista en Buenos Aires y Montevideo, entre muchas otras cosas. "Estoy mucho más lejano del 'rock star' que del empleado municipal", dice no sin cierta ironía Tabaré Rivero, quien también es actor y se dedica a dar clases de yoga y teatro, tanto en centros comunales zonales como en la Universidad ORT (aquí es docente solo de lo último). "Se podría vivir de los Buitres si hiciéramos cosas que no estamos dispuestos a hacer", asegura el doctor Gabriel Peluffo (N. de R. el tema de las concesiones irá en próximas entregas). No es el único miembro de la banda con un título profesional ya que el bajista Pepe Rambao es escribano. Vivir de la música no es lo prioritario para todas las bandas. Muchos músicos ya tienen asumido la dificultad de conseguirlo, por lo tanto, prefieren continuar a pesar (o a costa) de ello. "Si tus metas son exclusivamente económicas y de ventas es algo muy frustrante", opina Leo Sónico. Los Supersónicos viven "psicológica y no económicamente de la música, gracias a ella", según dice Leo que añade: "hay gente que se cuelga una guitarra y quiere llenar un Teatro de Verano... y otra gente que se cuelga una guitarra y prefiere tener una propuesta para mostrar". |
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