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La
herencia recibida
Según el libro
de Guilherme de Alencar Pinto, "Razones locas" (Ediciones de
la Pluma, 1994), una biografía de Eduardo Mateo pero también,
un repaso de la historia de la música uruguaya entre 1960 y 1990,
"la primera generación propiamente roquera en Montevideo deriva
de las 'orquestas' de baile dedicadas a hacer covers de los éxitos
del momento de cualquier género". Las fuentes eran el Club
del Clan, los Teen Tops, y, por supuesto, los Beatles.
Los genios de Liverpool, pero también los Rolling Stones, los Animals,
los Kinks y los Moody Blues le dieron abundante materia prima para los
repertorios de los Gatos (el de Dino, no confundir con el grupo argentino
de Lito Nebbia), los Encadenados, los Delfines y los Malditos (donde tocaba
el propio Mateo). Los Shakers, más allá de basarse, incluso
estéticamente, en los Beatles, interpretaban temas propios con
un éxito rotundo ("Break it all", "It's my party",
"Never never never"), al cual únicamente le criticaban
el inglés "dudoso".
La etapa de la castellanización del rock uruguayo se produjo entre
fines de los sesenta y principios de los setenta, sin duda influenciados
por El Kinto. Tótem y Psiglo se vuelven las versiones charrúas
de Santana y Deep Purple.
Guitarristas como Eric Clapton y Carlos Santana, bateristas como John
Bonham y tecladistas como Jon Lord eran los referentes musicales, por
lo que el virtuosismo y sonidos más potentes eran las carácterísticas
de esos años.
Con la dictadura, el movimiento rock se fue diluyendo hasta convertirse
en algo casi subterráneo y familiar donde únicamente se
recuerdan algunos eventos en el Teatro Odeón y el Velódromo
Municipal. Las bandas tuvieron que volver a recurrir a los covers para
su repertorio. Eso es una de las grandes diferencias con el gobierno militar
argentino, en él bandas como Serú Girán tuvieron
su época de apogeo y sirvieron como testimonio de esos años.
Con la vuelta a la democracia, el ambiente musical asistió a una
de las oleadas más grandes que se recuerda del rock nacional. En
1984 el new romantic dominaba en el mundo, pero la gran mayoría
de las bandas locales se enmarcaban dentro del punk y el post punk.
El doctor en pediatría Gabriel Peluffo es la voz principal de los
Buitres, la continuación de los Estómagos, una de las bandas
fundamentales de ese tiempo: "en esos años surgen con fuerza
los Traidores, los Tontos y salimos nosotros, que creo que fuimos la más
importante por más que el mayor éxito de ventas le correspondió
a los Tontos. También se empiezan a generar tres grupos muy importantes
como son el Cuarteto de Nos, la Tabaré y Níquel".
Jorge Nasser es el cantante y compositor de Níquel, precisamente.
De aquellos años recuerda que "toda la intolerancia que se
vivió en la dictadura se trasladó a la música, había
mucha gente con toda la oscuridad encima; a nosotros, por ejemplo, nos
criticaron por no hacer lo que hacían todos". Su banda no
se catalogaba como punk ni post punk, que eran las corrientes predominantes.
Añade que esa tendencia a no soportarse "ahora se suavizó".
Para Tabaré Rivero, líder de la Tabaré Riverock Banda,
la rabia es la misma ahora que entonces, "pero la gente tenía
otra forma de largarla, ahora el público no tiene ganas de reflejarse
en algo negro o negativo como sí lo tenían en los primeros
años de la democracia por toda la represión acumulada".
Esa rabia muchas veces se traducía en violencia, el propio Rivero
admite que se cansó que parte de la gente que iba a ver a su banda
en los '80 terminara en una trifulca general. "El público
que viene a deshacerse a trompadas y no escuchar la música a mí
no me sirve".
De todas maneras, grandes festivales como Montevideo Rock (en el Prado)
y Parque Rock-Do (en el estadio Franzini) reunían a las bandas
antes mencionadas y a Neoh 23, Zero (con aires tecno), Cross, Alvacast
(metaleros) poniendo de manifiesto que el rock volvía a tener un
lugar de privilegio en la escena musical, por más que para un grupo
de gente, sobre todo folcloristas, representaba un "símbolo
de la invasión yanqui".
Tres años después, sin embargo, todo había cambiado.
"Para el '88 el rock se había acabado por completo",
asegura Rivero. Los Tontos, que habían llegado al Disco de Oro
- el primero del medio - por su ventas en su álbum debut, se separaron.
Y el resto de los grupos fue bajando su actividad.
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