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 Especial del ROCK NACIONAL - Del 30 de mayo al 20 de junio de 2002
   

La herencia recibida

Según el libro de Guilherme de Alencar Pinto, "Razones locas" (Ediciones de la Pluma, 1994), una biografía de Eduardo Mateo pero también, un repaso de la historia de la música uruguaya entre 1960 y 1990, "la primera generación propiamente roquera en Montevideo deriva de las 'orquestas' de baile dedicadas a hacer covers de los éxitos del momento de cualquier género". Las fuentes eran el Club del Clan, los Teen Tops, y, por supuesto, los Beatles.
Los genios de Liverpool, pero también los Rolling Stones, los Animals, los Kinks y los Moody Blues le dieron abundante materia prima para los repertorios de los Gatos (el de Dino, no confundir con el grupo argentino de Lito Nebbia), los Encadenados, los Delfines y los Malditos (donde tocaba el propio Mateo). Los Shakers, más allá de basarse, incluso estéticamente, en los Beatles, interpretaban temas propios con un éxito rotundo ("Break it all", "It's my party", "Never never never"), al cual únicamente le criticaban el inglés "dudoso".
La etapa de la castellanización del rock uruguayo se produjo entre fines de los sesenta y principios de los setenta, sin duda influenciados por El Kinto. Tótem y Psiglo se vuelven las versiones charrúas de Santana y Deep Purple.
Guitarristas como Eric Clapton y Carlos Santana, bateristas como John Bonham y tecladistas como Jon Lord eran los referentes musicales, por lo que el virtuosismo y sonidos más potentes eran las carácterísticas de esos años.
Con la dictadura, el movimiento rock se fue diluyendo hasta convertirse en algo casi subterráneo y familiar donde únicamente se recuerdan algunos eventos en el Teatro Odeón y el Velódromo Municipal. Las bandas tuvieron que volver a recurrir a los covers para su repertorio. Eso es una de las grandes diferencias con el gobierno militar argentino, en él bandas como Serú Girán tuvieron su época de apogeo y sirvieron como testimonio de esos años.
Con la vuelta a la democracia, el ambiente musical asistió a una de las oleadas más grandes que se recuerda del rock nacional. En 1984 el new romantic dominaba en el mundo, pero la gran mayoría de las bandas locales se enmarcaban dentro del punk y el post punk.
El doctor en pediatría Gabriel Peluffo es la voz principal de los Buitres, la continuación de los Estómagos, una de las bandas fundamentales de ese tiempo: "en esos años surgen con fuerza los Traidores, los Tontos y salimos nosotros, que creo que fuimos la más importante por más que el mayor éxito de ventas le correspondió a los Tontos. También se empiezan a generar tres grupos muy importantes como son el Cuarteto de Nos, la Tabaré y Níquel".
Jorge Nasser es el cantante y compositor de Níquel, precisamente. De aquellos años recuerda que "toda la intolerancia que se vivió en la dictadura se trasladó a la música, había mucha gente con toda la oscuridad encima; a nosotros, por ejemplo, nos criticaron por no hacer lo que hacían todos". Su banda no se catalogaba como punk ni post punk, que eran las corrientes predominantes. Añade que esa tendencia a no soportarse "ahora se suavizó".
Para Tabaré Rivero, líder de la Tabaré Riverock Banda, la rabia es la misma ahora que entonces, "pero la gente tenía otra forma de largarla, ahora el público no tiene ganas de reflejarse en algo negro o negativo como sí lo tenían en los primeros años de la democracia por toda la represión acumulada".
Esa rabia muchas veces se traducía en violencia, el propio Rivero admite que se cansó que parte de la gente que iba a ver a su banda en los '80 terminara en una trifulca general. "El público que viene a deshacerse a trompadas y no escuchar la música a mí no me sirve".
De todas maneras, grandes festivales como Montevideo Rock (en el Prado) y Parque Rock-Do (en el estadio Franzini) reunían a las bandas antes mencionadas y a Neoh 23, Zero (con aires tecno), Cross, Alvacast (metaleros) poniendo de manifiesto que el rock volvía a tener un lugar de privilegio en la escena musical, por más que para un grupo de gente, sobre todo folcloristas, representaba un "símbolo de la invasión yanqui".
Tres años después, sin embargo, todo había cambiado. "Para el '88 el rock se había acabado por completo", asegura Rivero. Los Tontos, que habían llegado al Disco de Oro - el primero del medio - por su ventas en su álbum debut, se separaron. Y el resto de los grupos fue bajando su actividad.

 
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