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JORGE
CAUMONT El
insaciable apetito del cartel
HISTORIA. Quien desee puede encontrar en www.wtrg.com/prices la trayectoria del precio mundial del barril de petróleo crudo desde 1867 hasta hoy. Lo interesante es que dicha trayectoria se presenta para 137 años considerando el valor actual del dólar lo que hace comparable a todos los precios de ese commodity que desde 1973 fijan un grupo de países que conforman un oligopolio denominado Opep. En esos 137 años el precio promedio del crudo ha sido 19,20 dólares de hoy y si se ajustara por la situación particular interna de algunos oferentes como Iraq, Venezuela y Nigeria y por el efecto Opep, es decir por el hecho de que los precios del petróleo desde 1973 no son los resultantes de un mercado competitivo sino de uno oligopólico, cartelizado, gobernado por unos pocos proveedores que los fijan y que para mantenerlos restringen su oferta, entonces el precio promedio en dólares de hoy se acercaría a los 10 dólares el barril. La diferencia entre los 41.55 dólares del precio del lunes y uno de 10 dólares o algo más como el que regiría en un mercado competitivo en un momento normal, es muy significativa. Es formidable, a la vez que alarmante y despierta reacciones que chocan contra la impotencia del mercado para modificar las cosas en el corto plazo. Arabia Saudita debe tener un costo de extracción de petróleo algo mayor a 6 dólares el barril, por lo que el precio actual le significa una superganancia impresionante. Venezuela, la de Chávez, tiene una ganancia por barril que debe llegar hoy, a no menos de 27 dólares. Observando la evolución anual de los precios del crudo desde 1867, hay dos grandes períodos en los cuales los precios constantes, a valores de hoy, están muy por encima del promedio anual del lapso 1867-2004. Son esos momentos los que elevan el precio promedio de los 137 años a 19,20 dólares y ambos son lapsos en los que la competencia no ha existido en el mercado petrolero. Momentos de prácticas monopólicas y oligopólicas como las que existían entre 1869 y 1900 o desde el primer choque petrolero del siglo pasado, el de 1973, llevado adelante por la Opep. Eliminando esos lapsos en los que se han impuesto como ahora decisiones de cortes de producción para mantener altos los valores por barril y evitar por otro lado la competencia en el mercado, los precios no subieron prácticamente nunca por encima de 20 dólares el barril en dólares de hoy. Ni siquiera durante la primera y la segunda guerra, ni durante la de Vietnam o la de Corea. Tampoco superaron los 20 dólares durante los períodos extensos de crecimiento económico mundial ni en los de reconstrucción de los países devastados por las guerras. PRESENTE. En estos días el precio tocó un máximo histórico en términos nominales. El precio del barril de crudo nunca había sido superior a 41.55 dólares. Se había aproximado a ese valor en varias oportunidades pero esta vez ha llegado a ese nivel. En términos de dólares de hoy, medido en dólares de 2004, el precio del petróleo ha tenido, sin embargo, extensos períodos en los que ha sido superior al actual. En dólares de hoy, el precio del crudo antes de la guerra de Yom Kippur y de la restricción de la producción de petróleo árabe, el precio era de 12 dólares el barril y en octubre de 1973 sube a 34 dólares. Luego, con el segundo choque petrolero, el que coincide con la revolución iraní y con la guerra entre Irán e Iraq, el precio vuelve a subir hasta alcanzar en 1981 a casi 60 dólares el barril. Comienza luego una baja progresiva que le lleva a su promedio histórico en 1985, cuando Uruguay inicia la nueva etapa de gobiernos elegidos por el pueblo. Durante el gobierno militar (1973-febrero de 1984) el país vivió los dos choques petroleros y tuvo durante ese lapso, un precio promedio del crudo, a dólares de hoy, no menor a 43 dólares el barril. Entre 1973 y 1978 el precio fue algo superior a 30 dólares y desde 1979 hasta 1984, el precio promedio fue de 47 dólares, llegando incluso en 1980 y 1981 a casi 60 dólares el barril. El alza del precios en lo que va del año se debe a múltiples razones puntuales que, sin embargo, a cualquier observador le resultarían insuficientes para justificar enteramente su nivel actual. Es cierto que el mundo marcha a un ritmo mucho más acelerado de crecimiento que en años anteriores con Estados Unidos y China liderando la expansión y con Japón, el sudeste asiático, el Reino Unido y la Eurozona acompañando la mayoría de los países emergentes, y que esa expansión aumenta la demanda por petróleo. Es cierto también que hay problemas de oferta de crudo por las situación interna de algunos países proveedores Nigeria, Venezuela, Iraq, etc. Es verdad que los stocks de petróleo están anormalmente bajos en países de alto consumo y es notorio que el euro se ha revaluado frente al dólar en realidad volvió a su nivel de cuando entró en vigencia y que ello puede exigir en el caso del petróleo, una adecuación a la nueva realidad monetaria mundial. Pero esos factores de aumento del precio son solo circunstanciales y la verdadera explicación de por qué el precio se puede mantener alto por un tiempo la debemos buscar por el lado no de la demanda de crudo sino de la oferta. El precio del crudo ha subido porque la Opep sigue logrando imponer precios altos manipulando la oferta. La secretaría de la Opep había fijado para este año como lo había hecho para los dos anteriores, una meta de rango de precios de 22 a 28 dólares el barril según los tipos de crudo. Hace ya muchos trimestres que esa meta no se cumple y que, ante la mayor demanda, los precios son mayores. Sin embargo, aprovechando factores puntuales como los problemas de Venezuela, Nigeria e Iraqque son exportadores de crudo que viven o han vivido momentos de baja de exportaciones el cartel no responde con subas de oferta de otros miembros del oligopolio sino preservando la vigente. Tan pronto el ruido que generan esas situaciones desaparezca algo difícil de predecir quedará al desnudo que el problema del precio hoy no es un problema de demanda sino básicamente uno de oferta. Y con el horizonte despejado de otros problemas, la presión se concentrará mucho más que ahora en los miembros de la Opep, los verdaderos culpables de la volatilidad profunda del mercado petrolero, para que el precio del crudo se desparrame considerablemente. FUTURO. El nivel actual del precio del crudo afecta a Uruguay. Si en nuestro país lo comprásemos al precio promedio de los últimos 140 años, que ha sido 19,50 dólares a dólares de hoy en lugar de tener una factura anual que al precio de hoy es de 480 millones de dólares, tendríamos otra por 240 millones de dólares, exactamente la mitad. La diferencia, la debemos pagar los uruguayos vía una combinación de mayor precio de los combustibles, mayor tributación impositiva, menor actividad, mayor inflación y menor nivel de reservas del BCU. Esos 240 millones de dólares de diferencia reducen los resultados de la cuenta corriente de la balanza de pagos de nuestro país ya que las importaciones crecen por ese factor "mayor precio del petróleo" y eventualmente nos genera un resultado negativo de ese balance en cuenta corriente que requerirá mayor endeudamiento externo o interno, pero de todas maneras en dólares. En la medida en que la capacidad de endeudamiento es escasa, el gasto adicional de 240 millones de dólares, genera una presión alcista sobre la tasa de interés tanto local como en moneda extranjera pues el sector público y el privado tendrán que endeudarse adicionalmente para mantener el mismo consumo de combustible. Ya que ello no es posible, entonces el nivel de actividad disminuye. Si la situación de alto precio del barril de crudo continuara, el tipo de cambio que hoy se encuentra tranquilo deberá aumentar algo más o las reservas del Banco Central deberán declinar. Los efectos sobre Uruguay serán aún más indeseados por la trasmisión al país de dos factores externos que se desestabilizan. En primer lugar, el precio de sus commodities. La continuidad de un alto nivel de precios del petróleo genera una contracción del ingreso disponible en los países en general, la actividad cae por declinación del consumo, el comercio externo se contrae y entonces bajan los valores de los exportables uruguayos hay un efecto precio negativo. Por otro lado, la propia baja de la demanda mundial afecta al comercio local de exportación, a su actividad hay un efecto cantidad negativo. Ante subas anteriores
por encima del precio promedio histórico a valores constantes,
hubo bajas de precio importantes a posteriori. Nuestra esperanza es que
esa fase del ciclo se repita como ocurriera en 1984-1985 y en 1998-1999.
Por el momento, sin embargo, solo una recesión mundial importante
debido a fuertes alzas en las tasas de interés de Estados Unidos,
Europa, China y Japón algo sumamente improbable en estos
días podría hacer desinflar por motivos económicos,
al precio de un commodity gobernado por pocos países, la mayoría
de ellos de bajos instintos. Por el momento entonces, nos debemos ir ajustando
a una mayor salida de recursos del país para comprar lo mismo o
menos de petróleo que antes, a gastar menos internamente, a ver
bajar el ritmo de actividad, a comenzar a recibir no tan buenas noticias
externas, y a otras cosas por el estilo y, lamentablemente también,
a seguir escuchando presidentes petroleros que nos recomiendan "tirarnos"
contra nuestros principales compradores de productos en el mundo y a abandonar
la explotación que implica un modelo que ellos llaman "neoliberal". |
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