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EE.UU.
- Europa: un equilibrio complejo
A partir de
la guerra de Irak, el relacionamiento entre los EE.UU. y Europa
se tornó mucho más complejo. No siempre es posible
seguir a través de las informaciones diarias, el hilo de
los acontecimientos que en forma imperceptible diseña el
mundo que viene. Comprender las diferencias de enfoque de uno y
otro, resulta de principal importancia para quienes aspiran a la
información que bulle por debajo de la superficie. EL PAIS
digital seleccionó para usted una serie de documentos de
primera mano con elementos de análisis para formar opinión.
Aspectos
económicos: la competencia entre el Dólar y el Euro
Como escribió
Paul Harris en The Economist, "el principal objetivo de (el
presidente de EE.UU., George W.) Bush en Irak es la economía
europea". Esta es robusta y probablemente lo será mucho
más en un futuro fácilmente previsible. Sin incluir
al Reino Unido ni a Escandinavia, habrá diez nuevos miembros
en mayo de 2004, lo que incrementará el PIB de la Unión
Europea (UE) a cerca de 9,6 billones de dólares, con sus
450 millones de habitantes, contra los 10,5 billones de dólares
y los 280 millones de habitantes de los Estados Unidos (EE.UU.).
Esto representa un formidable bloque competidor para EE.UU.".
La pregunta
que Harris se formula a continuación es por qué Irak,
si el objetivo es Europa. Sucede que el 6 de noviembre de 2000,
el régimen de Hussein decidió vender su petróleo
en euros, no en dólares como el resto el mundo. Irak posee
el 12% de las reversas petroleras mundiales y su región,
el Golfo Pérsico, el 66%. De modo que la decisión
de un dictador "loco" (Hussein) no sólo era mala
para los intereses de EE.UU., sino que podría resultar mucho
peor.
De hecho, Harris
se pregunta: "¿Qué sucedería si la Organización
de Países Petroleros (OPEP) -de la que Irak forma parte,
o formaba, antes de la guerra- se pasara repentinamente al euro?
En pocas palabras, se desatarían los demonios del infierno."
Ver
nota
Aspecto político:
Dos diplomacias para el mundo
El secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, criticó
reiteradas veces a Francia y Alemania. En concreto, ha dicho: "No
veo a Europa como Francia y Alemania. Creo que ellos son la vieja
Europa. Si se mira a Europa en su totalidad, se verá que
su centro de gravedad pasa al Este".
La afirmación de Rumsfeld, más allá de crispar
aún más la diplomacia, vino al caso por los apoyos
que consiguió Washington en Europa en su guerra contra Irak.
Gran Bretaña, España, Italia y la mayoría de
los países del este europeo se mostraron dispuestos a colaborar
con EE.UU. en su guerra contra Saddam Hussein. Justamente, esos
países de oriente serán los que integren la Unión
Europea en mayo de 2004, según el cronograma previsto.
Según
el columnista Eric González, de El País de Madrid,
la estrategia del "Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense"
-asociación "ultraconservadora" convertida últimamente
en fuerza ideológica dominante en la Casa Blanca, a la cual
adhieren Rumsfeld y otros funcionarios- es "separar a Francia
de Alemania, atrayendo a Berlín hacia las tesis estadounidenses
y aislando a París, con lo que castigaría la oposición
francesa (a la guerra) de los últimos meses y debilitaría
sustancialmente a la Unión Europea".
En cuanto a
los países del este, Fareed Zakaria, periodista de Newsweek,
considera que se equivoca Rumsfeld al dividir a Europa entre "vieja"
y "nueva", lo que sería equivalente a "antiestadounidense"
y "proestadounidense".
"Es cierto -escribe Zakaria-, que los gobiernos de Europa Central
(el antiguo bloque comunista) apoyan a Washington, pero sus ciudadanos
se le oponen en casi la misma proporción que la "vieja
Europa". Entre el 70% y el 80% de los húngaros, checos
y polacos estuvieron en contra de la guerra en Irak".
Ver nota
Aspecto histórico:
¿Hacia una nueva bipolaridad?
Al terminar
la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se formó la ONU y la
OTAN entre otros tantos organismos multinacionales que tenían
el fin de mantener una armonía mundial. EE.UU. fue uno de
los propulsores de esta integración pacífica.
Pese al poderío
de los EE.UU., F.D. Roosevelt, presidente estadounidense de entonces,
"comprendió que el poder de EE.UU. debía ir acompañado
de generosidad de espíritu", según informa el
periodista de Newsweek, Fareed Zakaria.
"Hay que
pensar lo que debe haber significado para F. D. Roosevelt, en la
cúspide de su poder, viajar por medio mundo hasta Teherán
y Yalta para reunirse con Churchill y Stalin en 1943 y 1945. Roosevelt
era un hombre enfermo, paralizado de la cintura para abajo, que
cargaba con cinco kilos de abrazaderas de acero en sus piernas.
Viajar 40 horas por mar y aire lo extenuaba. No estaba obligado
a viajar. Tenía muchos delegados que podrían haberlo
hecho. Y también hubiera podido convocar a los otros dos
más cerca de él", escribe Zakaria.
Por supuesto
que los movimientos de EE.UU. no eran por completo desinteresados.
La Guerra Fría se había iniciado y con su "generosidad
de espíritu", como dice el periodista, EE.UU. se aseguró
"un mundo proestadounidense". Un mundo, como escribe el
ex presidente Julio María Sanguinetti, en El País
de Madrid, "donde los jóvenes usan pantalones de vaquero,
comen hamburguesas y escuchan Rock and Roll".
Pero más
allá del "toma y daca" de la diplomacia de EE.UU.
en aquel entonces, bien cierto es que en los últimos 50 años
del siglo XX "no hubo una estampida general para aliarse contra
EE.UU", como afirma Zakaria. Ese relativo apoyo a Washington
tuvo que ver, justamente, con la disposición de EE.UU. a
una cooperación internacional, a un diálogo.
Sin embargo, en los últimos años algo ha cambiado.
En febrero pasado, una encuesta por Internet de la revista Time
- Europa, consultó a sus lectores sobre qué país
significaba en ese momento la peor amenaza a la paz mundial. Un
8% respondió Irak, un 7%, Corea del Norte y un 84%, EE.UU.
Claro que la
encuesta no respetó las normativas científicas de
representatividad, pero es un dato. Hay otros: el presidente norteamericano
George W. Bush es el mandatario de EE.UU. que ha viajado menos (en
lo que va de su gobierno) en los últimos 40 años.
Su vicepresidente, Dick Cheney, ha viajado una sola vez como tal.
El gobierno de Bush se retiró "tan rápido como
pudo" de nueve tratados internacionales. Su presupuesto militar
es dos veces mayor que el de la Unión Europea y, si se continúa
con lo planeado, el gasto en defensa de los EE.UU. será equivalente
el año próximo al del resto del mundo sumado. "Sí:
gastará lo mismo que los demás 191 países del
planeta juntos", informa Zakaria.
El ex presidente
de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, dijo en entrevista con El
País de Madrid: "La primera vez que vi al presidente
Bush le dije que Estados Unidos está hoy en una posición
sin igual en la historia, porque tiene la hegemonía total:
financiera, tecnológica, cultural, económica..., y
nadie puede poner en jaque de manera frontal este poder. Sólo
el terrorismo, que no destroza, pero amenaza, añade miedo.
Y le dije a Bush: el problema no está en discutir si Estados
Unidos tiene la hegemonía, sino en saber si la van a usar
de forma compartida o la van a imponer; es decir, si van a buscar
legitimación por el diálogo y el consenso para que
los demás se sientan parte de este mundo o van a hacer lo
que ellos creen que es lo mejor para el mundo según sus propios
criterios. No sé si Bush llegó a captar el mensaje.
La verdad es que Estados Unidos goza de un liderazgo indiscutible,
y por ello tiene la obligación de hacer que los liderados
se sientan parte de las decisiones".
Eusebio Mujal,
Doctor en Ciencia Política en el MIT (Instituto Tecnológico
de Massachusetts), expresó, en entrevista con El País
Digital, una buena síntesis de esta carrera por el liderazgo
mundial: "El grado de poder de Estados Unidos es tan grande
ahora, mientras los europeos están en un pleno proceso de
construcción y de autojustificación para armarse como
potencia, es decir, necesitan un contrario y como los europeos no
quieren que los musulmanes sean el contrario, ni que los rusos o
los chinos lo sean, entonces Estados Unidos aparece como un contrario
muy fácil, porque además se presta alguna clase dirigente
diciendo que todos los europeos son los responsables de dos guerras
mundiales, que son antisemitas, etc. Yo creo que es un problema
político de cómo llevar el liderazgo mundial que en
estos momentos me parece es muy complicado. Y creo que el grupo
dirigente de Estados Unidos no ha tenido al comienzo la madurez
para entender la actual complejidad mundial. Pero creo que estamos
en una etapa de transición donde no aparece nada claro para
dónde van y vienen los tiros".
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