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Gorbachov: no
todos bailarán la música del Tío Sam
"Esto
ya no es democracia"
Terminó
con el imperio soviético. Fue aliado de Bush padre en la
primera guerra del Golfo. Pero Bush hijo es otra cosa.
Pilar Bonet, El País de Madrid
"No perece
quien se fatiga, sino quien para". Mijaíl Gorbachov
recuerda la frase que su esposa, Raisa, dejó escrita en uno
de sus papeles. El mundo de la mujer con la que Gorbachov convivió
casi medio siglo hasta su muerte, en 1999, sigue intacto en la dacha
(casa de campo) de las afueras de Moscú y sobre todo en el
apartamento urbano de los Gorbachov. El ex presidente de la Unión
Soviética vive en la dacha, pero a menudo acude a una cita
en el apartamento cerrado. Es una cita con ella. "Para mí
es como tocar el mundo en el que vivimos", dice. "Allí
todo está como si Raisa acabara de salir, como si acabara
de marcharse hace un momento...".
Con 72 años,
Gorbachov no es de los que paran. A su alrededor hay una familia
que lo mima, una fundación política que lo necesita,
un partido socialdemócrata que no acaba de arrancar, y un
público interesado que lo contempla como si, en vez de ser
un hombre, fuera una marca internacional.
El ex líder
soviético se mueve con destreza entre sus distintos papeles.
Escribe libros (uno de los cuales, Carta a la Tierra, acaba de aparecer
en español), apadrina investigaciones, produce documentales
y graba textos, como un prólogo para el cuento Pedro y el
lobo en una serie musical pedagógica.
En la fundación
trabajan sus fieles colaboradores, como su guardaespaldas, que lo
siguieron desde el Kremlin. La fundación tiene un presupuesto
mínimo de 800.000 dólares al año, que Gorbachov
recauda a base de honorarios y donaciones. En cuanto al partido
socialdemócrata que preside, lo más probable es que
tenga que asociarse con otras fuerzas para competir en las elecciones
parlamentarias rusas de diciembre.
Tras la guerra
contra Irak, Gorbachov vuelve a estar muy solicitado. Políticos,
analistas y periodistas lo interrogan con la esperanza de que desde
su experiencia de estadista les dé claves que ayuden a entender
mejor el presente y el futuro.
Leí
que calificó el ataque a Irak de "delictivo".
No he
usado esa palabra. Opino que es un gran error político, una
acción injustificada, porque no nos han dado argumentos convincentes
para la acción militar. Desencadenar una guerra en circunstancias
tan difíciles, con tantas contradicciones, cuando aún
no hemos construido el nuevo orden mundial, nos hace retroceder.
Se podría tolerar en una situación clara como la de
Afganistán, donde había un avispero; pero, en Irak,
Estados Unidos ya estaba acumulando efectivos cuando los inspectores
apenas comenzaban su trabajo. Han provocado una escisión
en el Consejo de Seguridad de la ONU y en el mundo. Han despreciado
la opinión de la mayoría. Esto ya no es democracia.
El asunto no
se relaciona sólo con Sadam Hussein y la eventual amenaza
de armas de destrucción masiva. Han hecho lo que les dio
la gana y sentaron un precedente peligroso. Creo que la causa principal
es el crudo, porque los estadounidenses, que son el 5% o el 6% de
la población mundial, consumen el 42% del petróleo,
y para ellos es muy importante mantener su nivel. La energía
los preocupa, y decidieron aprovechar la existencia de un régimen
dictatorial odiado. Pero Sadam no es tonto. Creo que sacó
conclusiones de la guerra del Golfo y que no hay producción
de armas químicas o de destrucción masiva en Irak.
Otra cosa es encontrar algo en un hoyo.
¿Cree
que George W. Bush trata de concluir una tarea que su padre no acabó
en 1991?
No hay
que echarle a Bush padre las culpas de esto, porque él logró
lo importante. Echó a los iraquíes de Kuwait y los
golpeó duramente, pero no ordenó tomar Bagdad para
no destruir el Estado iraquí y para no verter ríos
de sangre. De ese modo abrió el camino hacia la Conferencia
de Madrid sobre el conflicto de Medio Oriente. Ahora circulan muchos
mitos, pero la realidad es que resolvió la tarea importante
de entonces. Cuando digo que el ataque a Irak es un gran error político
me refiero a que perjudica al Consejo de Seguridad, a la ONU en
general y a la relación con los aliados. Algunos, como el
gobierno español, decidieron estar con Estados Unidos; otros,
no menos importantes en la OTAN y en el Consejo de Seguridad, no
pueden ir en contra de la verdad. Todos están de acuerdo
en que no se debía permitir que Irak se convirtiera en una
fuente de peligro, pero el problema era cómo impedirlo. Si
la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad no tienen
importancia para Estados Unidos y la mayoría del mundo tampoco,
puede suceder que, al acabar con el totalitarismo en Irak, establezcamos
un régimen totalitario en el mundo...
Ahora Washington
vuelve a decir que el Consejo de Seguridad no funciona, pero Estados
Unidos hace todo lo posible para que no funcione. La administración
Bush entorpece el trabajo de la ONU porque quisiera que todos se
pusieran firmes allí. Se equivocan quienes piensan que todos
van a bailar alrededor del Tío Sam. Eso no sucederá.
Vivimos en otro mundo. No hay que ser presa del pánico, y
es necesario que el Consejo de Seguridad funcione para que la operación
militar acabe lo antes posible o para minimizarla y para no permitir
la escalada a otras zonas del mundo.
Usted
se ha pronunciado a favor de reformar el Consejo de Seguridad. ¿Qué
habría que cambiar?
Hay que
hacer que sea más eficaz y representativo. Japón,
Alemania, Africa y Asia deberían estar representados, y el
organismo debería modernizarse para adaptarlo a la actualidad.
Destruir a la ONU es condenar al resto de los países a ser
un feudo de Estados Unidos.
Pero usted
mismo admitía que la ONU ya tenía problemas de prestigio
desde antes.
En esta
situación, lo más importante es que funcione el Consejo
de Seguridad. Hay que lograr que se interrumpan las acciones militares
y que haya un mandato del Consejo de Seguridad para la reconstrucción
de Irak. Por mucho que refunfuñen los estadounidenses, no
se puede crear un régimen de ocupación. El Consejo
de Seguridad debe tener un proyecto para restablecer el orden y
para crear estructuras de dirección del país. Con
ayuda del Consejo de Seguridad, los soldados pueden estar un cierto
tiempo para que haya garantías, pero también se pueden
enviar fuerzas de paz, y no sólo de Estados Unidos y el Reino
Unido, los países que desencadenaron la guerra.
Uno de
sus colaboradores contó que usted intentó evitar el
ataque estadounidense a Irak en 1991, pero Bush padre le colgó
el teléfono.
Como negociador,
Sadam Hussein fue demasiado testarudo y poco intuitivo sobre lo
que se avecinaba. Yo le había dicho que debía abandonar
inmediatamente Kuwait, porque de lo contrario habría acciones
militares apoyadas por el Consejo de Seguridad. Ésa es una
gran diferencia, porque entonces había una agresión,
había una ocupación de Kuwait, pero ahora se resuelven
problemas de política interior. A Sadam le daban prórrogas,
y él se hacía el remolón, pese a que le advertíamos
de que nadie le iba a hacer de niñera. Cuando por fin, junto
con Francia, conseguimos que aceptara retirarse de Kuwait sin condiciones,
yo llamé a la Casa Blanca, y entonces me dijeron que era
demasiado tarde porque hacía dos horas que se había
dado la orden de ataque.
Usted
mantiene relaciones con Bush padre, e incluso ha hecho un documental
sobre él.
Hace poco
recibí una carta suya en la que me decía que tenía
ganas de volver a verme para hablar sin prisas y sin formalismos.
Bush padre es una persona constructiva. Puede abordar cualquier
dificultad.
¿Más
que su hijo?
No me
quiero meter en eso... Son dos personas distintas en dos épocas
distintas. Pero el padre podía resolver cualquier cuestión
complicada.
Bush hijo se
ha formado ya como presidente, pero está demasiado vinculado
a los intereses de los grupos que lo llevaron al poder: la industria
militar y el sector petrolero y de materias primas. Creo que en
las decisiones del actual presidente de Estados Unidos hay una presión
y una influencia excesiva de estos círculos, y esto debe
preocuparnos a todos. Los estadounidenses deben estar también
preocupados cuando ven que, apenas se acaba de destruir algo en
Irak, ya está en marcha un encargo de reconstrucción
para empresas con las que estuvo vinculado su vicepresidente. Estados
Unidos es una sociedad enferma si debe recurrir a estos métodos
para salir de la crisis. Temen que si el complejo de la industria
militar baja su productividad, el Producto Bruto Interno norteamericano
caerá, y con él el número de puestos de trabajo.
Se trata de una mentalidad militarizada, a diferencia de los europeos,
aunque ellos, en parte, han seguido la corriente a Estados Unidos.
Podrían no hacerlo, pero quieren ganar dinero.
Usted
ha dicho que la familia Bush también se ha dividido en torno
a la guerra.
No conozco
todos los detalles, pero se han publicado sus opiniones. Bush padre
ha dicho que él podría haber bombardeado Bagdad y
no lo hizo. Yo lo comprendo. Su situación es muy difícil.
Ni el hijo responde por el padre, ni el padre por el hijo.
Al sacar
conclusiones para Rusia, algunos analistas hablan de aumentar su
poder militar, y otros de fortalecer su relación con la Unión
Europea.
Rusia
debe seguir transmitiendo su punto de vista a la superpotencia que
se ha quedado sola y que ha fracasado desde el punto de vista político,
diplomático y moral. En el aspecto militar, hubiera sido
extraño que Estados Unidos, que concentra el 50% del potencial
bélico mundial y cuenta con el Reino Unido, no pudiera vencer
a Irak. Creo que es necesario analizar este conflicto en el Consejo
de Seguridad, en el Grupo de los Ocho y en todos los foros posibles.
En el Consejo de Seguridad hay que tratar de minimizar la acción
militar, y en ningún caso hay que cortar las relaciones con
Estados Unidos o incitar a otros a hacerlo. Al contrario, debemos
mantener más que nunca el diálogo, pero es necesario
que Estados Unidos entienda que no todos vamos a bailar al son de
la melodía que ellos toquen. Esto se aplica también
a Rusia y, a propósito, creo que Putin resistirá hasta
el final, aunque veo que los estadounidenses buscan algo para acusar
a nuestro país, y esto no es serio. Quieren acusarnos de
venta de armas e ignoran su propio informe, según el cual
una veintena de empresas estadounidenses abastecían a Irak
de armas. Nuestros dirigentes dicen que Rusia no comercia armas
con Irak. Si nos hubiéramos callado, ahora recogeríamos
los laureles; pero no nos callamos, sino que insistimos en que no
se debía desatar una guerra.
En cuanto a
la idea de aumentar el potencial militar de Rusia, está bien
que se piense en la reforma militar, porque nuestro país
necesita un ejército moderno, no muy numeroso y bien pertrechado.
Sin embargo, creo que debe examinarse la colaboración con
la OTAN. Prácticamente, Rusia tiene una posición de
miembro asociado de la Alianza Atlántica por lo menos en
diez puntos relacionados con el terrorismo, en los cuales tiene
derecho a debatir y tomar decisiones. La provocación de las
peleas de chicos o los ajustes de cuentas mafiosos no son tolerables
en la política, porque hay fines más serios y responsabilidades
más importantes frente al propio pueblo y al mundo. Sobre
todo en esta época, cuando el mundo cambia y nosotros queríamos
estos cambios. ¿Y ahora, qué? ¿Acaso vamos
a aprovechar cada dificultad para comenzar una guerra local? Esto
puede acabar en una catástrofe. Debemos decir que, por primera
vez, Europa, con Rusia incluida, ha adoptado su propia posición
y no ha ido a remolque. Es cierto que ha habido una división,
pero mire qué opinión pública, incluso en los
países que apoyaron la intervención. La opinión
pública va a desempeñar un papel cada vez mayor.
¿No
le parece que Estados Unidos esperaba un mayor apoyo de Rusia?
Rusia
apoya a Estados Unidos cuando su acción está justificada
y responde también a sus propios intereses, pero no puede
apoyarlo descuidando sus intereses, sobre todo ahora que aún
no salió de la crisis. Tras el 11 de setiembre de 2001, Rusia
fue uno de los primeros países en solidarizarse con Estados
Unidos, y eso fue importante. En ocasiones, Estados Unidos debería
confiar en la experiencia de Rusia, porque nuestro país tiene
más experiencia tanto política como cultural.
¿Qué
opina de la política exterior de Putin?
Putin
todo lo hace correctamente. En política internacional ha
actuado de forma meditada, concreta y activa. Con él, Rusia
se ha hecho más estable, más gobernable y se ha comenzado
la reforma administrativa. La política de Putin responde
a los intereses de la mayoría de los rusos. Rusia necesita
condiciones para realizar sus planes y necesita estabilidad y previsibilidad
para su reforma. Dos tercios de la población están
en la miseria, y Putin hace bien insistiendo en una solución
diplomática de los problemas internacionales, porque necesita
colaboración y todavía tiene mucho por resolver. Pero
no puede haber un cambio radical con el Parlamento y el gobierno
que tenemos, donde aún se refleja la inercia de la época
de Yeltsin. Rusia necesita que las rentas de la naturaleza vayan
a su presupuesto y no a un bolsillo particular. Los mecanismos pueden
ser diferentes, pero es importante que la renta de la naturaleza
beneficie a todo el país.
Hojeando
su libro Carta a la Tierra, me preguntaba si en lugar de ser un
socialdemócrata debería usted ser un "verde".
Como socialdemócrata
entiendo que la política no sólo debe ser social,
sino también ecológica. Seguramente soy un rojiverde.
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