JORGE SAVIA
¡Soooy de Ramplaaa..!/
Soooy de Ramplaaa..!/
Telón para los dos. Peñarol y Rampla Jrs. En la derecha de la Tribuna América la hinchada de los rojiverdes grita, canta, se vuelve loca, y hasta canoniza al Papa "picapiedra" del Siglo XXI, que abajo -en la cancha- se da vuelta, levanta la cabeza, la tira junto su tronco hacia atrás, mira en dirección a ese altar que por unos instantes se transforma en una sucursal de la Fortaleza, y alza los brazos y los agita, mientras aprieta frenéticamente los puños.
¡Olé, oleeeé, oleeeeé../
¡Roncooó! ¡Roncooooó!/
Es Rampla, que le ganó agónicamente -pero en forma justa- a Peñarol, incluso "pasando por encima" de un claro penal del arquero Reyes a Omar Pérez que no fue sancionado por el árbitro cuando el partido estaba 1 a 1 y, en una campaña que quedará en su mejor historia, salió tercero en el Torneo Apertura.
Del otro lado, sobre todo en la Colombes, silencio absoluto. Igual que en el resto del partido, a lo largo de cuyo trámite Peñarol corrió siempre de atrás en el score, y tuvo el acierto -anímico y futbolístico- de haber igualado por dos veces enseguida que se pusiera en ganancia el conjunto dirigido por el carismático Luis López, la hinchada aurinegra pareció haberse dado cuenta que su cuadro dio todo lo que tenía y perdió porque eso hoy en día para un grande es poco, y no hubo insultos, ni cantos hostiles, ni reclamos de "¡meta h....!", ni ningún tipo de reproches. Es que, si acaso, ayer Rampla lo remató a Peñarol. En medio de la dinámica escenografía de un partido en el cual los 20` iniciales de cada tiempo pertenecieron claramente al equipo del "Ronco", donde el mediocampo fue una zona de tránsito rápido de la pelota porque los dos trataron de atacar mucho y marcaron poco, y en el que ambos erraron unos cuantos goles, porque así como Rampla llegó casi siempre de la mano de Cazulo y los cambios de frente de Aguiar y Omar Pérez, que tras el ingreso de Garavano en la extrema izquierda terminaron transformándose en un tormento para los flancos -especialmente el derecho- de la retaguardia del elenco de Matosas, los aurinegros también fabricaron varias situaciones de peligro, fundamentalmente por las geniales y aisladas maniobras individuales del "Piojo" Pérez y los piques, desbordes y centros que metió Vigneri por su punta, llegó un momento en que pareció que cualquiera podía llevarse el triunfo.
Ahí, entonces, con los dos tirados a fondo, con Peñarol mejorado cerca del área rival por el ingreso de "Petete" e impulsado anímicamente por el segundo empate logrado con el golazo del "Piojo", y con un Rampla que seguía errando goles y mereciendo la victoria, el grande quiso dar un poco más, lo último, y como no tiene, como ya había dado todo, el cuadro del Papa "picapiedra" del Siglo XXI afinó la puntería y le dio un tiro en la nuca. Al fin y al cabo, por algo es el vicecampeón del Torneo Apertura.
Las estrellas
Carlos Aguiar
El mejor pudo ser Cazulo, pero él fue el más gravitante: dio un gol e hizo el de la victoria.