Brasil
Doni. No tuvo un gran trabajo, pero cuando debió intervenir se mostró seguro.
Maicon. Controló su punta, quiso siempre la pelota y se desdobló constantemente.
Alex. Impuso su presencia física en el área. Ganó mucho en el juego de alto.
Juan. Preciso en la marca. No tuvo ninguna falla.
Gilberto. Con prolijidad, dominó por completo a Tevez, ya fuera esperándolo o anticipándolo.
Mineiro. Trabajador, redujo espacios y, además, participó con un manejo adecuado en el armado.
Josué. Ordenado. Para defender se recostó a la zaga, pero también -especialmente en el segundo tiempo- se soltó en el contraataque.
Elano. Imponía personalidad cuando salió lesionado.
Vagner Love. "Entró y salió", metió buenos pases y también arrastró marcas y abrió espacios en el campo adversario.
Julio Baptista. Como lo dice su apodo: una "Bestia". Metió un golazo, se tiró a tres cuartos de cancha y fue difícil de parar, tanto en los arranques cortos como los largos.
Robinho. Hábil, preciso, no fue una figura de destaque, hizo de "segunda guitarra".
D. Alves. Marcó con precisión y metió un gol definiendo con clase.
Fernando. Entró sobre el final.
Diego. Igual que Fernando.
Argentina
Abbondanzieri. Sin culpa directa en los goles, mostró cierta inseguridad en un par de jugadas.
Zanetti. Jugó con la personalidad habitual, aunque tuvo algunas dificultades cuando Julio Baptista se tiró por su costado.
G. Milito. Salió a buscar rivales lejos del área y debió cometer faltas.
Ayala. Se metió un gol en contra y, como Milito, perdió solidez ante el contragolpe adversario.
Heinze. Tuvo una pesadilla con las subidas de Maicon y, después, con el ingreso de Daniel Alves.
Mascherano. No gravitó. Desde los 43´, cuando debieron sacarle la segunda amarilla, jugó "regalado".
Verón. Buen primer tiempo. Con presencia en el mediocampo y apoyando con frecuencia a los atacantes. Después se fue quedando.
Cambiasso. Mejor en la marca. Cuando pasó de mitad de cancha hacia adelante, no fue claro.
Riquelme. Dirigió la ofensiva en los 45` iniciales y estrelló un derechazo en el caño del arco contrario. En el complemento perdió la brújula hasta en los remates.
Messi. Al comienzo estuvo endiablado, pero terminó "jugando a la pelota", embarullado.
Tevez. Poco y nada. Con poca dinámica, sólo obligó a que le cometieran algunas faltas.
Aimar. No pudo trascender ni rearmar el ataque.
González. Lo mismo que Aimar.