EDWARD PIÑÓN | CARACAS
EL PAÍS EN VENEZUELA
La derrota por el tercer puesto no desdibujó la forma en la que Uruguay compitió en la Copa América, especialmente a partir del momento que hubo que poner toda la carne en el asador. Y aunque México terminó llevándose la medalla de bronce del certamen por una diferencia clara en el marcador (3-1), eso tampoco tiró por tierra lo que fue el esfuerzo celeste en este cotejo.
La historia hay que contarla con todos los matices y no dejar afuera de ella las circunstancias que hicieron, por ejemplo, que México encontrara los espacios y lograra doblegar a un combinado uruguayo que hasta la tarjeta roja de Diego Lugano se había mostrado superior a su rival. La roja, el penal y el empate de Blanco cambió todo lo que había pasado antes y condicionó lo que vino después.
Está claro que en el balance México sigue siendo un equipo acostumbrado a vencer a Uruguay, pero lo de ayer pudo ser diferente si a Lugano no se le hubiera ido el brazo en el área cuando el partido estaba controlado y amenazaba con quedarse bien celeste.
Porque Uruguay salió con todo, metiendo presión en la salida mexicana, apoderándose del balón y sumando gente para que la ofensiva fuera agresiva y por todo el frente del ataque. México se vio desbordado. Sin poder contener el buen toque celeste, sin saber cómo cortarle el camino a Jorge Fucile o sin conseguir meter pierna para que "Nacho" González y el "Cebolla" Rodríguez no tuvieran tanta precisión en las entregas.
Por eso, la celeste fue la que inquietó desde el comienzo, mientras que para ver algo de los aztecas hubo que esperar hasta el minuto 17, cuando Diego Lugano le cometió un penal a Bravo, tras la filtración de éste en el área. Como el juez ignoró la falta, nada cambió en el trámite del partido y los de Tabárez siguieron filtrándose, generando acciones por ambos costados.
Así llegó la apertura. El "Mono" Pereira apareció por izquierda y levantó un centro que el "Loco" Abreu transformó en gol por el segundo palo.
Era lo más justo con la forma en que se estaba desarrollando el cotejo y debió inclinar la cancha a favor de los charrúas. Sin embargo, los mexicanos reaccionaron y Fabián Carini tuvo que extremarse para impedir que Ramón Morales la clavara arriba, en el ángulo derecho. De la misma forma en que después Abreu se convirtió en un buen zaguero al despejar tres veces el riesgo sobre el área celeste.
Los de Sánchez se soltaron un poco más y con Blanco metiendo pases profundos y Castillo moviéndose a toda velocidad vino un tiro libre que primero pegó en el travesaño y luego se transformó en penal por una infracción de Lugano. Roja para el zaguero, gol de Blanco y partido para sufrir.
Y el sufrimiento llegó. Porque el desgaste se hizo cada vez mayor en hombres que tuvieron que cubrir más espacios frente a rivales que con inteligencia le dieron ritmo al partido. México no trasladó, tocó y abrió brechas. Con esos huecos vinieron las mejores ubicaciones para quedar de frente al arco de Carini y con ello los tremendos remates que con precisión los aztecas transformaron en goles para sacar el 3-1.
El "ole" nació de la tribuna, pero Uruguay siguió peleando y hasta pudo descontar por el coraje y la técnica de Vicente Sánchez y el "Cebolla".
No se logró, México se quedó con el tercer puesto, pero no por ello derrumbó la imagen que Uruguay lavó a partir de aquel desastroso debut.
Es más, dejó en claro que hay equipo como para arrancar con todo la búsqueda de la clasificación hacia Sudáfrica 2010.
Otra vez el condimento fue con "Cebolla"
Uruguay
Carini. Lo vencieron con golazos. En otras acciones respondió bien.
Valdez. Con su velocidad solucionó varias situaciones. Con la línea de tres, respondió.
Lugano. Pegó un codazo que le mereció la roja y complicó al equipo.
Scotti. Buen trabajo. Fuerte por arriba y por abajo.
Fucile. Una vez más rindió tanto en marca como en proyección. Se ganó la permanencia en el equipo.
Pereira. Bien, metedor, luchador. Fuerte e incisivo en la segunda mitad. Otro que llegó para no salir más.
García. Un titán en el comienzo. Cuando el equipo quedó en inferioridad numérica tuvo que luchar más y se agotó. Terminó siendo el jugador que se conocía.
Rodríguez. La mejor figura de Uruguay por velocidad, por habilidad y por entrega. El "Cebolla" hizo emocionar.
González. Manejó la pelota, metió pases profundos e hizo toques mágicos.
Forlán. Le costó entrar en juego, pero en ocasiones arrastró marcas e hizo ganar espacios para otros jugadores.
Abreu. En lo suyo, un gol y amenaza constante para los zagueros.
Sánchez. Entró muy bien. Enchufado y con mucha movilidad. Pudo convertir algún gol.
Canobbio. Perdió muchos balones y no aportó grandes cosas.
Gargano. Se paró bien y batalló.
México
Ochoa. Buen trabajo. Seguro y atento. En el final le tapó un gol al "Cebolla".
Castro. Es el que tuvo mayores problemas en el fondo porque Fucile y el "Cebolla" lo enloquecieron.
Magallón. Perdió varias veces en el juego aéreo y otras apareció muy distraído.
Rodríguez. Puso empeño, pero tampoco fue muy certero por arriba.
Pinto. Malas y buenas, principalmente cuando quiso salir a cortar juego y le ganaron las espaldas.
Lozano.Interesante despliegue, aunque lo mejor lo hizo desde que Uruguay quedó con diez.
Torrado. Trabajó con rigurosidad en la contención durante los minutos y se desenganchó con viveza.
Morales. Un zapatazo en el primer tiempo y algunas desdobles que motivaron problemas en la retaguardia celeste.
Blanco. Sin correr, pero con ubicación y técnica fue importante. Además del gol de penal, hizo jugar al resto.
Castillo. Lo controlaron bastante bien, pero de su primera filtración nació una falta que luego terminaría con el penal.
Bravo. El mejor de arriba. Se movió todo el tiempo, tuvo varias chances y concretó una.
Guardado. Metió un golazo y complicó por la izquierda.
Correa. Acompañó bien.
Landín. Poco en la cancha.