El ciclista Milton Wynants, subcampeón olímpico -Sydney 2000- y mundial -Melbourne 2004-, encarnará en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 la bravura charrúa de un cacique que le devolvió la fe a su tribu, cuando el Olimpo parecía reservado a los dioses.
Habían pasado 36 años de la última medalla olímpica uruguaya (Tokio 1964) y 52 años de la última presea de plata (Londres 1948), cuando desafiando todos los pronósticos el pedalista celeste inscribió su nombre en el firmamento, en la prueba por puntos de Sydney-2000, como escolta del español Juan Llaneras.
A la extraordinaria gesta de un país de 3,4 millones de habitantes y escasísimos recursos para potenciar el talento de sus deportistas, le siguieron las medallas de oro y plata en la Copas del Mundo de México 2002 y Rusia 2003, respectivamente.
El Mundial de Melbourne 2004 lo catapultó de nuevo al segundo escalón del podio y cuando las esperanzas con sustento volvían a reposar en sus piernas, Wynants no logró repetir el éxito en los Juegos de Atenas del mismo año, cayendo a la novena plaza de la clasificación.
Nacido el 29 de marzo de 1972 en la ciudad de Paysandú (380 km al noroeste de Montevideo) y padre de dos hijos, de 2 y 6 años, el diminuto competidor apodado ´El Gorra´, es un ejemplo de humildad y perseverancia en una tierra donde germinan a diario los futbolistas.
"No puedo prometer una medalla, pero sí mucha garra, porque estar arriba depende de muchos factores, de cómo me sienta ese día, cómo llegue, cómo se plantea la competencia y de la estrategia a desarrollar", dijo Wynants.
El máximo exponente del deporte uruguayo de la última década, en cuyo palmarés lucen además nueve medallas panamericanas (2 de oro, 4 de plata y 3 de bronce), negó encontrarse en declive y expresó la convicción de demostrar su vigencia.
"Nunca pierdo las esperanzas, la ilusión está y seguiré trabajando duro para dejar a Uruguay en alto", agregó el ciclista que se prepara en Suiza participando de las competencias europeas y arribará a Pekín 15 días antes de la carrera, para lograr una adecuada aclimatación al clima y al cambio horario.
AFP