BEIJING | EDWARD PIÑÓN
Desde aquellas gestas del 24 y 28, cuando la selección uruguaya de fútbol ganó el oro olímpico, hasta este Beijing 2008 pasó mucha agua bajo el puente. Pero aquel río cargado con un inmenso caudal de glorias deportivas es cada vez más ínfimo y hoy parece un arroyito amenazado por la sequía.
Es verdad que eran otros tiempos y por eso es bueno centrar el análisis en etapas más modernas, por eso el punto de partida serán los Juegos de Barcelona 1992.
En aquella ocasión Uruguay asistió con 23 deportistas a la ciudad española. Dos atletas, dos boxeadores, un palista (canotaje), dos ciclistas, un judoca, un nadador, un pentatlonista, un pesista, un remero, un tirador, tres timoneles (vela) y siete representantes para la exhibición de pelota. Doce disciplinas olímpicas tuvieron, al menos, a un celeste.
En la siguiente edición de la justa olímpica, Atlanta 1996, la delegación se redujo a 14 integrantes y la variedad de disciplinas disminuyó a apenas siete. Allí debutó el sanducero Milton Wynants en las pruebas por puntos y madison.
Ya en el nuevo milenio, Sydney 2000 se transformó en un regalo inesperado. Un oasis en medio del desierto. La delegación creció una cifra (15), el número de disciplinas se mantuvo y como si esto fuera poco Milton Wynants ganó la medalla de plata en la prueba por puntos de ciclismo, cortando con una sequía de 34 años sin un podio celeste. Además, en esta edición australiana debutaron los deportistas Heber Viera en atletismo y Francisco Picasso en natación.
En Atenas 2004, Uruguay repitió el numero de participantes (15) y disciplinas (7). Wynants y Viera volvieron a correr y debutaron Andrés Silva, Martín Kutscher, los remeros Leandro Salvagno, Rodolfo Collazo y el timonel Alejandro Foglia.
Hoy, cuatro años más tarde, un puñado de doce celestes llegó a Beijing para competir en seis disciplinas. Fue la participación con menos representantes y menos deportes de los últimos 14 años.
Entusiasmados, los celestes llegaron a China con objetivos claros, pero la realidad volvió a ser un desierto por el que habrá que caminar, al menos, cuatro años más.
La primera en competir y despedirse fue la nadadora, especialista en mariposa, Antonella Scanavino, de 15 años. Su inclusión entre los celestes fue por invitación y buscando que creciera en experiencia, pero la meta de mejorar su récord nacional en los 100 metros no se cumplió. Su mejor registro es 1`03"37 y en Beijing puso 1`04"28.
Después llegó el turno de la tiradora Carolina Lozado, especialista en pistola de aire a 10 metros y también invitada. Su objetivo era despegarse del fondo de la clasificación, pero terminó superando sólo a una paraguaya, que se había retirado.
Luego vino el turno de Martín Kutscher. El nadador participó en 100 y 200 metros estilo libre y logró uno de sus objetivos, incluso, el menos esperado.
Su especialidad son los 100 metros y, sin embargo, en esa distancia estuvo por debajo de su marca. Pero en los 200 sí brilló y bajó el récord nacional con un tiempo de 1`49"61.
Los casos de Francisco Picasso (natación, 50 libre), Valeria Britos (800 metros llanos), Andrés Silva (400 llanos) y Heber Viera (200 llanos), tuvieron un factor común en el final: por debajo de sus marcas.
Así, lo hecho en Sydney depositó esperanzas en Wynants, pero en el velódromo se lo vio lejos del nivel de los que subieron al podio, incluso el español Joan Llaneras, que ya había ganado el oro en 2000.
El timonel Alejandro Foglia fue irregular y no logró colocarse entre los 10 primeros como esperaba, finalizando en la décimo séptima posición de la clase Láser.
Finalmente, los que sí cumplieron su meta fueron los remeros. Tanto Leandro Salvagno (single sculls), como el par ligero integrado por Rodolfo Collazo y Javier García se fueron con la frente en alto.
Salvagno ascendió un lugar respecto a los Juegos de 2004, finalizando en el puesto 19, y el par que compitió en doble sculls cumplió su palabra: "Nos gustaría estar entre los 15, eso sería confirmar una evolución", habían dicho en lo previo, y lo hicieron: fueron decimoquintos.
Pero de todas formas el sabor final es amargo.
Si romper solo una marca nacional y cumplir una meta en 12 trazadas significa el 12% de los objetivos cumplidos, el 88% restante, por lógica, fue fracaso.
Las cifras
19 Fue el puesto final del remero Leandro Salvagno en single sculls.
15 Es la posición en la que finalizaron Rodolfo Collazo y Javier García en doble par ligero.
41 Fue la ubicación del velocista Andrés Silva entre los 56 que corrieron los 400 metros llanos.
43 Es el lugar en el que finalizó Martín Kutscher, con récord nacional, de los 64 que nadaron 200 libre.
50 Entre los 97 que nadaron 50 libre fue el puesto final de Francisco "Pancho" Picasso.
ATLETISMO
Viera - 34
El velocista de 28 años terminó en el lugar 34 entre los 64 que corrieron los 200 metros llanos y su tiempo lo dejó a cuatro centésimas de poder pasar a la siguiente serie de clasificación. Se lo vio con actitud y fuerza en la pista de Beijing.
TIRO
Lozado - 43
La tiradora fue penúltima entre las 44 que participaron en la competencia de pistola de aire a 10 metros en los Juegos Olímpicos. Pudo estar más arriba pero falló en los tiros finales. Solamente aventajó a la paraguaya Patricia Wilka, que no terminó de competir y abandonó la línea de tiro del polígono de Beijing.
CICLISMO
Wynants - 16
Las esperanzas celestes se esfumaron después de que el sanducero no logró puntuar en los sprints como se esperaba. Sólo sumó en dos embalajes y finalizó la prueba por puntos en el lugar 16 entre los 21 competidores que terminaron.
NATACIÓN
Scanavino - 48
La joven nadadora fue penúltima entre las 49 que compitieron en la especialidad de 100 metros mariposa.