No muy trabajador, siempre dispuesto a ir de fiesta, Usain Bolt no tiene forzosamente el perfil de un campeón olímpico, pero es un auténtico superdotado que ya destacaba con su sprint en su clase en la adolescencia.
Sólo tenía 15 años y 332 días cuando se convirtió en el ojito derecho de su isla de 2,7 millones de habitantes. Fue en 2002. Jamaica era la sede de los Campeonatos del Mundo junior y buscaba un héroe.
Descubrió a un tipo inmenso y desgarbado, que hoy se ha transformado en un hombre de 1,96 m y 88 kilos. Bolt, en lo que acabaría siendo una costumbre, voló para convertirse en el campeón más joven del mundo junior de la historia en 200m.
En un país donde los niños practican el sprint en la escuela, este chico originario de Trelawny, que por una temporada se interesó por el baloncesto, "empezó joven en el atletismo", mientras que su hermano prefería el cricket.
Dos años más tarde, confirmó todo su potencial batiendo el récord del mundo junior en Bermudas en 19 seg 93.
El oro olímpico casi estaba al alcance, pero una lesión en el muslo le impidió defender correctamente sus posibilidades en los juegos de Atenas.
En las semanas siguientes decidió ir a entrenarse a Kingston con el entrenador nacional Glen Mills, al que califica de "segundo padre".
El viejo sabio, que ejerce sus funciones desde hace tres décadas, descubriría una faceta del incorregible carácter de Bolt. En vista de sus cualidades físicas excepcionales, quiso orientarlo hacia el 400 m, pero el joven rechazó la idea considerando que el entrenamiento era demasiado duro.
Siguió pues concentrándose en los 100 m, pero sus lesiones frenaron su progresión. Todavía en pleno crecimiento, el joven era frágil y sufría una lesión tras otra, como en la final de los Mundiales de 2005.
Pero Bolt es también un chico orgulloso, que no se deja abatir por estos contratiempos. "En Jamaica, somos muy orgullosos. No nos gusta perder"
Para motivarlo, Mills le propuso un negocio. Si batía el viejo récord nacional de 200 m (19.86) establecido por el icono Don Quarrie, campeón olímpico de 200 metros en 1976, le dejaría disputar 100 metros en competiciones.
Bolt cumplió su parte del acuerdo, rebajando su marca personal hasta los 19 seg 75 en junio en 2007 en Kingston. Mills mantuvo su palabra dejándole participar en Retimo, en Creta, el 18 de julio de 2007.
Cuatro carreras más tarde, batió el récord del mundo en Nueva York (9.72) el 31 de mayo, pero Bolt se convirtió entonces en un icono mediático, aunque no cambió.
"Para mí no es nuevo. Fui campeón del mundo junior a los 15 años. Para mí esto no es diferente".
Y no tiene ninguna intención de cambiar de modo de vida. "Siempre estoy de fiesta. En cuanto veo que tengo tiempo y que no perjudicará mi entrenamiento, salgo. Hay que ver lo que es (una fiesta en Jamaica). Nos encanta bailar", afirmó.
Aficionado al reggae dancehall, música movida, que no tiene mucho que ver con los ritmos tranquilos de Bob Marley y Peter Tosh, Bolt "adora la música" y conoce "a muchos artistas en Jamaica".
"Incluso he empezado a comprarme material de DJ, aunque todavía no soy muy bueno", dijo.
No se puede ser un genio en todo.
AFP