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  Crisis energética regional
   
Expertos: Uruguay debe ahorrar energía, pero recibió del Estado la "señal contraria"

Uruguay es un país pobre en energía y por lo tanto, dependiente "casi totalmente" de fuentes exteriores, coincidieron los ingenieros José Cataldo, Gonzalo Casaravilla y Ventura Nunes, docentes del Instituto de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ingeniería, entrevistados por El País Digital.

La situación es permanente, pero se recuerda en cada momento de crisis como el actual, agregaron. "Las crisis son siempre motores de discusión y de cambios", opinó Casaravilla.

Frente a la crisis energética que afecta a la región, los expertos sugieren plantear la discusión sobre dos temas: la racionalización de la energía en el país y la búsqueda de fuentes energéticas alternativas.

"Más del 50% del consumo energético en el país, se da en el sector residencial; Uruguay no tiene una industria fuertemente demandante de electricidad", informó el ingeniero José Cataldo. De modo que sería pertinente buscar, a través de campañas de difusión, un ahorro de energía.

Sin embargo, se lamentó la ingeniera Ventura Nunes, la sociedad uruguaya no "ha internalizado" el concepto de ahorro. Y tampoco las autoridades hicieron demasiado para difundirlo.

"No hay que olvidar que todos vimos, por los medios, una gran campaña para la compra de artefactos, entonces la sociedad recibió el signo contrario: gaste energía. Ahora, ¿cómo se le dice a alguien que equipó su casa que debe usar menos los electrodomésticos o prenderlos a determinadas horas", acotó Cataldo. El entrevistado se refiere al "Superplan" de UTE que se implementó en 2000 – 2001 y que consistía en facilidades comerciales para adquirir aparatos eléctricos de uso residencial. Mediante esa modalidad, los usuarios de UTE podían adquirir los artefactos y pagarlos en cuotas a través de la factura mensual del ente.

Frente a la situación de crisis energética que vive la región, ¿cuáles son las preguntas que se hacen los analistas?

Gonzalo Casaravilla (GC): Lo primero que hay que recordar es que Uruguay es casi totalmente dependiente de la energía que viene del exterior. No somos autosuficientes. Con lo cual, ya se presenta un panorama complicado. Por ejemplo, hablamos loas de que la mayor parte de nuestra generación de energía es hidroeléctrica, pero las represas no tienen reservas. No tenemos embalses demasiado grandes. El más grande es el de Rincón del Bonete.

La otra pregunta que surgiría es: ¿Es complicado manejar el sistema eléctrico uruguayo? Sí. Es complicado. Se necesita una muy buena planificación. Porque de lo contrario, pueden sobrevenir problemas de colapso energético: en determinado momento no hay agua, no se tiene combustible y además se corta un contrato con el exterior y se precipita la crisis.

De modo que no sólo hay que planificar lo que sucede con el agua en Uruguay, sino lo que sucede con los insumos que se importan. Uno de ellos ha sido el suministro de energía desde Argentina.

De hecho, el problema que se desencadenó ahora era previsible. Desde que el gobierno argentino congeló las tarifas, las empresas cortaron las inversiones, entonces no se hizo prospección en gas. Eso se sabe desde hace un año o dos.

También hay un problema de sequía, que afecta a la región y esos factores confluyen en la situación que tenemos.

¿Entonces el problema más grave es el tema de la planificación?

José Cataldo (JC): Si uno se pone a analizar el sistema eléctrico uruguayo, puede verse que cuenta con diversos aportes. El problema ahora es que todos ellos están fallando.

La única fuente local, autóctona, es el agua. Después hay conexiones a la red argentina, básicamente, y en menor grado a la brasileña. Y luego el país tiene infraestructura de transporte: por barco el petróleo y por cañería el gas.

Y el problema actual es que todos esos aportes están fallando, cada uno con sus problemas particulares: hay sequía en la región, las explotadoras de gas en Argentina no están invirtiendo y los precios del petróleo están al alza.

De todos modos, hay que considerar que, en materia de energía, las escalas de tiempo son muy grandes. No va a ver una solución para mañana. No se va a solucionar el tema con que llueva la semana que viene, porque en algún otro momento va a pasar lo mismo.

¿Y qué se puede hacer, entonces?

JC: Primero: hay que discutir acerca de lo que tiene que ver con la explotación de otros recursos autóctonos, como la energía eólica, por ejemplo. Porque todas las alternativas servirán como aporte frente a una situación crítica como ésta. Uno podría pensar que el sistema energético uruguayo, con su diversidad de aportes, es muy sólido, pero se está demostrando que no lo es. Tal vez las alternativas no sean soluciones a la dependencia, pero van a fortificar el sistema. Ese es un aspecto, que tiene que ser discutido y más en este momento.

Lo otro es atender a otra fuente energética que es el uso racional de la energía. En Uruguay, eso siempre se toma como una imposición. Pero, como decía Casaravilla, el país tiene muy poca reserva; entonces, a lo largo de todos estos años deberíamos haber aprendido. Aunque es complicado, porque si uno se pregunta: ¿dónde está el mayor consumo de energía? En el sector residencial, donde se gasta más del 50%.

¿Hay una sociedad reacia a administrar sus recursos o hay una esfera dirigente que no entiende?

Ventura Nunes (VN): La sociedad no es que sea reacia. No se ha hecho la difusión correspondiente. Por ejemplo, si se pregunta a la gente qué es una lámpara de bajo consumo, no sabe. Y como eso, todo lo demás. Es decir, nunca se hizo una campaña acerca de que el consumo eléctrico, siguiendo ciertas reglas, puede ser mucho más eficiente. Incluso, pueden difundirse prácticas tan simples como encender los electrodomésticos grandes fuera de las horas pico... políticas como esa, que son muy fáciles de implementar, nunca se han hecho.

¿O sea que en la sociedad no está integrado el concepto del ahorro?

JC: Sí. Pero hay un elemento que no debemos olvidar respecto a lo que decía la ingeniera Nunes. Y es que la sociedad, durante todos estos años, ha recibido señales opuestas al ahorro. Hay que decirlo: todos nosotros recibimos la propuesta de la compra de electrodomésticos, la gran campaña que hizo en los últimos años. Y esa es la señal opuesta, es decir, se le dijo a la gente que consuma energía eléctrica. Entonces, resulta un poco complicado decirle a alguien que equipó toda su casa que debe restringir su uso.

No sólo hubo campaña publicitaria, sino acuerdos comerciales

JC: Por supuesto. Pero esos mismos acuerdos comerciales pueden usarse en otro sentido. Por ejemplo, UTE puede acordar con una empresa para vender lámparas de bajo consumo o calefones con etiquetado energético. O sea, no es una mala acción: sería muy fácil transformarla en una buena.

GC: En Brasil, hay quienes hablan de la reserva civil. Cuando ellos tuvieron la crisis energética, se propusieron bajar el consumo un 20% y lo hicieron. Y aprendieron mucho. Se dieron cuenta de que podían seguir viviendo bien racionalizando la energía.

Ahora, en Uruguay, yo no sé muy bien cómo van las negociaciones para el suministro externo de energía. Si no van bien, habrá que tomar alguna medida del estilo de Brasil y en ese caso, la sociedad va a aprender mucho. Seguramente, mucha gente se va a quejar, pero se puede hacer: eso es la reserva civil, la capacidad de ahorro de la gente.

Da la sensación, con lo que están diciendo, que falta comunicación entre ustedes, que analizan y piensan sobre estos temas, y quienes tienen la potestad de ejecutar políticas

JC: Sí. No sabría responder a esa pregunta, al menos no directamente. Aunque sí puedo decir que se han hecho algunas cosas en materia de planificación energética. Señalo algunos hechos: hace unos años el centro de estudios 1815 (que lideraba el general Líber Seregni) organizó un evento y allí se dieron una serie de consensos políticos sobre el tema de energía, ese es un primer hito.

Un segundo elemento es el trabajo que hizo la unidad para el cambio climático, que gira en el entorno de la DINAMA (Dirección Nacional de Medio Ambiente). Se armaron una serie de paneles para identificar acciones contra el efecto invernadero y uno de esos paneles se refirió al tema energético.

El otro episodio a destacar fue la creación de la Comisión Social Consultiva (dentro de la Universidad de la República), que está integrada por diversos sectores sociales y que creó una serie de mesas de investigación. Una de ellas, está abocada al tema energético.

En síntesis, en los últimos años se han dado una serie de eventos en que aparece la energía como protagonista. Son síntomas de que la sociedad empieza a discutir sobre esto.

Sí. Pero usted mencionó sólo ámbitos de debate, no de ejecución. La pregunta apuntaba a los nexos entres quienes piensan e investigan y quienes ejecutan.

GC: Claro. La pregunta que usted hace es si hay política energética o no hay. Y es complicado responder a eso. Porque cada organismo involucrado tiene una política, lo que no hay es coordinación. Por ejemplo, UTE tiene una política energética muy clara. UTE sabía en qué se metía cuando se metió con el gasoducto para traer gas natural barato desde Argentina. Sabe que debe diversificar sus fuentes de energía y que debe construir la central térmica para procesar el gas. Eso es expresión de una política.

El tema es cuando no hay una coordinación de política. Ahora salgo del tema eléctrico y hablo de energía en general: hace unos años llegó el gas al país y empezó la discusión para reconvertir la flota vehicular. Lo primero que alguien planteó es convertir los camiones y los taxis. Pero, ¿no será mejor adaptar los autos a gas oil? ¿No es que tenemos un problema en refinería por lo que producimos más nafta de la que utilizamos? ¿No pasará, si convertimos los camiones y taxis, que también nos va a sobrar gas oil?

Entonces el problema es que cada ente maneja sus números, sus prioridades y no coordina con los demás sobre un plan energético general.

Hacia la región

Uruguay depende de la región para su abastecimiento de energía, dijo el ingeniero Gonzalo Casaravilla. Por lo tanto, es el primer interesado en que exista un acuerdo en materia energética.

Sin embargo, de momento operan los intereses nacionales, señaló el ingeniero. "Cada país juega con sus reglas y todavía se depende de las afinidades políticas de cada gobierno, pese a que el tema energético es un tema permanente y no circunstancial".

Ustedes decían que el país depende de la energía de la región, ¿no sería, entonces, mejor solucionar estos aspectos en un ámbito que involucre a todos los países?

José Cataldo (JC): No sé. Yo me permito dudar, por lo menos. Uno ve lo que ocurre en otros lados, donde todas las acciones están encaminadas al autoabastecimiento. Porque ningún otro país le va a resolver los problemas propios. Toda la infraestructura en energía eólica en el mundo, por mencionar un caso, ha estado encaminada hacia eso. Es decir, cada país miró hacia adentro para ver qué problemas tiene.

Ahora, también pueden hacerse cosas a un nivel más global. Por ejemplo, sería bueno llegar a otras cuencas para cuando hay seca en nuestros ríos. O sea, son aspectos que hay que analizar y planificar.

Es decir que el tema regional no es tan claro.

Gonzalo Casaravilla: Lo que sí es claro es que dependemos de la región, por lo tanto somos los primeros interesados en que haya un acuerdo regional en materia energética. Pasa que por ahora cada país juega con sus reglas. Por ejemplo, Uruguay tenía con Argentina unos acuerdos muy convenientes en pesos argentinos, pero ellos, mediante decreto, lo transformaron a dólares. Y Uruguay allí está, en los juzgados argentinos, buscando un acuerdo. Porque eso después se termina resolviendo en la cancha grande, depende de qué tan afín sea un gobierno con otro: la situación energética de cada país es permanente, pero está condicionada por aspectos circunstanciales.

Por supuesto que en la medida en que haya una integración regional y que los vínculos sean más fuertes, vamos a estar mejor parados. Eso es indudable.

¿Qué importancia tiene el tema energía en la agenda del Mercosur?

GC: Tiene su importancia. Pero los motores de avance en coordinación energética siempre han sido las crisis. En este momento está prendido el motor.

VN: Ahora, la región tiene también problemas de distancia, que en algunos casos son enormes. San Pablo, por ejemplo, se nutre de gas de Bolivia y de la represa de Itaipú; entonces ha tenido que resolver problemas tecnológicos importantes, debido a la distancia. En Argentina pasa algo parecido.

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