Crónica
de una crisis anunciada
Julia Rodríguez Larreta
"No hay almuerzo gratis", es una frase bastante manida en estos
tiempos y el acierto de su significado es bien visible en la Argentina
de hoy. Hace tiempo que desde esta misma columna advertíamos sobre
las serias consecuencias que inevitablemente provocaría el empecinamiento
del Presidente Kirchner en el tema tarifas. Mantenerlas pesificadas y
congeladas, a pesar de todos los reclamos y lógicos argumentos
de la empresas que habían invertido en el país, era desalentarlas
a que lo siguieran haciendo, ya que la ecuación así no daba.
Si hay que trabajar a pérdida se podrá tal vez aguantar
un tiempo, pero no se va a invertir en nuevas prospecciones, ni arreglar
los elementos que se deterioran con el uso, ni se modernizarán
los sistemas de trabajo, etc.
Así se ha llegado a la crisis energética actual, que no
solo castiga a la propia Argentina y a sus chances de crecimiento, sino
que afecta a sus vecinos y clientes (nosotros uno de ellos). Ahora este
rico país no sólo no cumple con sus compromisos de deuda,
sino con los de suministro y protagoniza un nuevo tipo de default. La
ironía del caso es que el gobierno, que se hizo el guapo durante
todo este tiempo, finalmente anuncia un préstamo para las empresas
eléctricas. Se le darán otros 200 millones de pesos a Camessa,
(en diciembre se le entregaron 150 millones), la operadora del mercado
eléctrico mayorista que maneja un fondo de estabilización.
Su destino es compensar los mayores costos que tienen en invierno las
generadoras, al tener que utilizar combustibles como el gas oil o el fuel
oil, más caros que el gas, para producir electricidad.
PRESTAMO. La decisión del Ejecutivo, que las empresas de generación
esperaban desde enero, se concretó con la firma de un decreto presidencial.
Es interesante destacar que Kirchner en trece semanas, ha puesto su rúbrica
en más de trescientos decretos, ya que éste lleva el número
369. (Decían que Menem gobernaba por decretos).
La privatización de los servicios energéticos fue algo
que se hizo bien en Argentina, a diferencia de otras realizadas al principio,
como la de Aerolíneas, en base a una descentralización del
mercado. Pero luego las medidas populistas y los voluntarismos presidenciales,
en lugar del libre juego de la oferta y la demanda, descalabran cualquier
esquema. Como desde fines del 2002 la Secretaría de Energía
no autorizó la suba del precio estacional, en el 2003 Cammesa cubrió
con ese fondo, mayores diferencias entre lo que entraba y lo que salía.
En julio se quedó sin recursos y desde entonces su deuda fue creciendo.
Sin embargo, la inyección que va a recibir, no cura la enfermedad
y la espiral de la deuda continuará en ascenso. En febrero de este
año, el gobierno finalmente hizo una tibia adecuación, al
permitir un aumento estacional para los clientes de tarifas 2 y 3 que
son las medianas y pequeñas empresas. Sin embargo, la justicia
que a menudo también ejerce el manejo de la economía con
sus fallos, paralizó la medida. Una nueva intervención judicial,
se sumó esta semana, dando lugar al amparo interpuesto por la Unión
Industrial de Santa Fe, junto con otras 18 empresas asociadas, para asegurarse
una cierta provisión de gas por día, con una medida de no
innovar que da satisfacción a una calera de San Juan.
COMPROMISO. Mientras el secretario de Energía (de dudosa performance
a juzgar por la situación actual) viajó de urgencia a Brasilia
para que le extiendan la exportación que le ofrecieron de 500 megawatts
por 48 horas, la Ministra de Relaciones Exteriores de Chile, el de Economía
y el titular de la Comisión de Energía, viajaron de inmediato
a Buenos Aires, a pelear para que Argentina cumpla con los contratos.
Para el país trasandino, que dejen de enviar el gas al que se comprometieron
las empresas, por orden del ejecutivo, es un problema mayor. Chile, un
país que es un ejemplo dentro de la región, por la forma
en que ha sido gobernado, inclusive desde la época de Pinochet
y en adelante por los gobiernos democráticos, lo cual produjo una
escalada de logros económicos y sociales, es muy dependiente del
gas de la volátil Argentina. A través de 4 gasoductos que
cruzan la cordillera, se alimenta el 37% de los generadores chilenos y
25% de la población cuenta con ese combustible. Ni que decir de
las empresas que invirtieron en hacer gasoductos etc. si ahora se les
prohíbe exportar.
IMPROVISACION. Se trata de una nueva muestra de improvisación
en la conducción del país y del continuo cambio de reglas
del juego. La antítesis de como se debe actuar para atraer a los
capitales imprescindibles para que se produzca una genuina reactivación
y por ende, un aumento en la creación de empleos. No hay nada más
letal para este objetivo, que ser un país que no despierta confianza.
En este sentido, se da un hecho que revela otra de las incongruencias
de este bendito país. Por ejemplo, el Gobernador de la provincia
de Santa Cruz, Acevedo, donde gobernaba hasta que se mudó a la
Casa Rosada el Sr. Kirchner, ha dicho que construirá un megaproyecto
hidroeléctrico cuando repatríe los 500 millones de dólares
que su predecesor colocó en el exterior mientras era gobernante.
Plata de la provincia, que en lugar de haberse invertido en obras, en
tiempo y forma, se fue para afuera y se encuentra formando parte de esa
cantidad de dinero de la que a menudo se habla: la de los argentinos en
el exterior. Pero, los dólares de la venta de acciones de YPF no
los va a traer mientras el país continúe en default...
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