UNA
MULTITUD ACOMPAÑO A JUAN PABLO II EN MONTEVIDEO, MELO, FLORIDA
Y SALTO
Dos
históricas visitas del Santo Padre a Uruguay
Las
dos visitas del Papa Juan Pablo II dejaron su profunda huella en
el ser y sentir de los uruguayos, quienes acompañaron todos
los encuentros apostólicos convocados por el Santo Padre
tanto en Montevideo como en el interior.
El 31 de marzo de 1987 quedó marcado en la historia como
la primera visita a Uruguay de la máxima autoridad de la
Iglesia Católica. En esta ocasión, Juan Pablo desarrolló
su misión apostólica exclusivamente en Montevideo,
mientras que pocos meses más tarde, el 7 de mayo de 1988,
el Santo Padre regresó a Uruguay para también congregar
una multitud entusiasta en Melo, Florida y Salto, además
de participar en una serie de actos en la capital.
A modo de síntesis, se pueden rescatar algunas de las no
pocas reflexiones que el Santo Padre dejó en suelo uruguayo:
RAIZ CATOLICA
Queridos uruguayos: vuestra patria nació católica.
Sus próceres se valieron del consejo de preclaros sacerdotes
que alentaron los primeros pasos de la Nación uruguaya con
la enseñanza de Cristo y de su iglesia y la encomendaron
a la protección de la Virgen que, bajo la advocación
de los Treinta y Tres, hoy nos preside junto a la Cruz. El Uruguay
de hoy encontrará los caminos de la verdadera reconciliación
y del desarrollo integral que tanto ansía, si no aparta los
ojos de Cristo, Príncipe de la Paz y Rey del Universo
(primera visita, Tres Cruces).
MENSAJE A LA FAMILIA
Y para que esta Nación -la gran familia del Uruguay-
sea siempre fiel al mensaje salvífico de Cristo, es preciso
que la comunidad familiar célula básica de vuestra
sociedad no vuelva sus espaldas a Cristo sino que sean familias
unidas, sanas moralmente, educadoras en la fe, respetuosas de los
derechos de cada persona, empezando por el respeto a la vida de
cada criatura, desde el momento mismo de su concepción
(primera visita, Tres Cruces).
SOCIEDAD
De la realización del plan de Dios sobre el matrimonio
y la familia sólo pueden seguirse beneficios y bendiciones
para la sociedad. Por eso, es necesario que, también la legislación
civil relativa al matrimonio y la familia no ponga obstáculos,
sino que tutele los derechos de los individuos y de las familias,
potenciando una política familiar que no penalice la fecundidad
sino que la proteja (segunda visita, Misa del Estadio Centenario).
FIDELIDAD
Es cierto que en el camino de la vida conyugal y familiar
se presentan dificultades. ¡Siempre las ha habido! Pero estad
seguros de que no os faltará nunca la necesaria ayuda del
cielo para superarlas. ¡Sed fieles a Cristo y seréis
felices! ¡Sed fieles a la enseñanza de la Iglesia y
estaréis unidos por un amor siempre mayor! ¡La fidelidad
no se ha pasado de moda! Podéis estar seguros de que son
las familias verdaderamente cristianas las que harán que
nuestro mundo vuelva a sonreír. (segunda visita, Misa
del Estadio Centenario).
EUCARISTIA
A todos los aquí presentes, a todos los uruguayos,
Jesús dice esta tarde: Yo soy el pan vivo que ha bajado
del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y
el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo. Después
de veinte siglos de historia, la Iglesia sigue y siempre seguirá
custodiando el tesoro de la Eucaristía como su don más
precioso, como la fuente de donde brota toda su vida y su proyección
en la historia humana (segunda visita, Misa del Estadio Centenario).
LIBERTAD DE ENSEÑANZA
El respeto por las personas y sus convicciones lleva consigo
el derecho a una información veraz y amplia; el derecho primero
de los padres y después de cada uno a acceder a formas
educativas conformes con las propias convicciones vitales y religiosas.
Una auténtica libertad de enseñanza incluye la posibilidad
real de que las personas, familias e instituciones intermedias puedan
crear sus propios centros de educación, sin discriminaciones
(segunda visita, Universidad Católica, 7/5/88).
DESPEDIDA
En Florida confié vuestras vidas, vuestras familias
y vuestro trabajo a la Santísima Virgen, Capitana y Guía
de los Treinta y Tres y Madre del Pueblo Oriental. En este Año
Mariano, Ella nos protege de un modo especial. Dejaos conducir por
María, Estrella de la Evangelización, que siempre
señala el camino seguro (segunda visita, Aeropuerto
de Carrasco). z
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