El seleccionador nacional de Italia, Marcello Lippi, decidió abandonar la squadra azzurra "por razones personales" tres días después de ganar la Copa del Mundo en Alemania, a la que viajó cuestionado por su relación con la presunta corrupción del campeonato de su país.
Al preguntársele si entrenará a un equipo nacional o extranjero tras su renuncia a la selección, Lippi respondió que pensaba quedarse en Viareggio. "Y si es posible sin ustedes, los periodistas, contra quienes, aclaro, no tengo nada", dijo.
Lippi descartó también la posibilidad de volver a Juventus en un rol de dirigente, club que está envuelto en el escándalo del calcio que amenaza con mandarlo al descenso.
Previamente, en la mañana, se difundió un comunicado en el que explicaba que razones estrictamente personales lo llevaron a alejarse de la azzurra en un momento de gloria por el tetracampeonato mundial logrado en suelo alemán. "Agradezco por la confianza durante estos dos años, coronados con un resultado que quedará en la historia del fútbol italiano y en el corazón de los aficionados", señaló Lippi en una carta a la Federación Italiana. Y agregaba: "Después de esta extraordinaria experiencia, creo que está agotado mi rol como conductor de la selección nacional".
Lippi tiene 58 años y es el vigésimo noveno entrenador en la historia de la azzurra, de la que se retiró invicto en 25 partidos oficiales. Había asumido en julio de 2004 en reemplazo de Giovanni Trapattoni.
Lippi, en realidad, no hizo más que confirmar sus propios dichos, ya que había anunciado que dejaría el cargo fuera cual fuera el resultado de Italia en el Mundial de Alemania. Y ni la conquista de la Copa del Mundo lo hizo cambiar de idea.
Ahora comenzó la danza de nombres para reemplazarlo, aunque el ex jugador y hoy dirigente de la federación nacional, Demetrio Albertini, aseguró que aún no hay nada decidido al respecto. Será el interventor de la federación nacional, Guido Rossi, el encargado de nombrar al reemplazante de Lippi , explicó Abete.
La decisión de abandonar el barco en el mejor momento responde, según sus allegados, a las presiones y críticas que debió soportar antes del Mundial por la forma de jugar de la selección, que no era del gusto de los aficionados, sobre todo por la falta de aspiración ofensiva al poner a más jugadores de defensa que de ataque.
Esa misma táctica se vio en la mismísima final contra Francia, aunque, en definitiva, le dio resultados, ya que logró el título mundial.