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Retos
del nuevo presidente
Mientras la campaña por la presidencia del país más grande de América Latina arrecia en su recta final hacia el 6 de octubre, algunos analistas empiezan a evaluar las dificultades económicas que encontrará el sucesor del presidente Fernando Henrique Cardoso. Casi todos son unánimes: Serán graves y, cuando menos al principio, obligarán a una severa austeridad que inviabilizará muchas promesas electorales. Muchos apuntan al crecimiento de la deuda pública que, sumada a la externa de unos 230.000 millones de dólares consume una porción considerable de los ingresos. "Sea quien sea el sucesor... tendrá que realizar un trabajo vigoroso para mantener sobre control la relación deuda/Producto Interno Bruto (PIB)", escribió el ex ministro de Hacienda, Antonio Delfim Neto, en un análisis en la revista Carta Capital. Esa relación llega al 60% del PIB brasileño, de más de 500.000 millones de dólares. El porcentaje es considerado excesivo y vuelve a los inversionistas recelosos porque temen que el país no logre pagar sus deudas. La deuda genera obligaciones para cuya cobertura el país no dispone de suficientes recursos y procura conseguirlos rutinariamente en el exterior. Entre renovar los créditos, honrar la deuda y conseguir nuevos recursos, el país requiere de 35.000 millones a 45.000 millones de dólares anuales. Pero con las principales economías del mundo también en dificultades, el flujo de capitales se ha vuelto escaso, lo que desde hace algunas semanas presiona fuertemente sobre la moneda local, el real, y contribuye su constante devaluación. "Cuando (el presidente) Fernando Henrique Cardoso comenzó su segundo mandato (en 1998) no se tenía la situación que tenemos hoy, de fuga de capitales y repulsión al riesgo", dijo el sociólogo Brasilio Sallum, de la Universidad de Sao Paulo, en una entrevista que publicó el domingo Folha de S. Paulo. "El margen de maniobra fiscal (para el próximo gobierno) es mínimo", anotó. El círculo se cierra con la poca voluntad de los acreedores de renovar vencimientos de la deuda pública. Esta semana vencen 1.516 millones de la deuda del estado y no se espera que el país consiga renovar más del 50% de ese valor. De otros 1.251 millones que vencen el 1 de octubre se espera renovar hasta un 70%. Todos los candidatos apuntan a un esfuerzo para aumentar las exportaciones y generar saldos comerciales crecientes. Este año, el saldo favorable puede llegar a 8.000 millones de dólares, el más grande desde 1993, cuando fue de 10.000 millones de dólares. Pero ese saldo es más resultado de la caída de las importaciones a causa de la devaluación del real que de un aumento significativo de las ventas en mercados extranjeros. Otro elemento que los analistas apuntan es la situación de los vecinos de Brasil, todos en dificultades, que obstaculizan los intentos de ampliar el comercio. El
principal de ellos, Argentina, ha reducido drásticamente sus importaciones
de Brasil y los industriales brasileños esperan una rápida
recuperación de su vecino, que hasta hace un par de años
era el principal AP |
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