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Miércoles 08.10.2008, 04:01 hs l Montevideo, Uruguay
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ECOS

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Mensajes

Combatir la inseguridad

Delincuencia y policía

Francisco Villegas Berro | Montevideo

@| "Creo, firmemente que muchos uruguayos, entre los que me cuento, estamos absolutamente hartos de palabrerío, medias mentiras y vanas promesas. A lo largo de muchos años he leído, escuchado y visto que nos acosan problemas cotidianos de seguridad. Robos, crímenes, atracos y asaltos y toda la familia completa de delitos graves, medianos y pequeños, pero siempre delitos.

A la vez he escuchado y leído y visto las deficiencias de la policía, creada para mantener la seguridad y detener a los delincuentes. También he leído sobre los graves problemas de las cárceles, de la minoridad delincuente y las dificultades para organizar una policía eficiente, lo que viene a constituir una de las patas de la sota, junto con otras de igual o similar importancia.

Pero no se ha encontrado solución, ni por el actual gobierno del Frente Amplio, ni por los blancos ni los colorados, ni en democracia ni en dictadura, ni antes ni ahora. Porque hay un punto crítico, que los gobernantes no han atendido y tal vez no han podido o no han querido resolver. Este punto crítico es la base para una posible recuperación del sistema y es la de organizar y mantener un cuerpo policial de calidad. Que se respete a sí mismo y se haga respetar. Bien preparado, bien equipado, bien uniformado, bien entrenado y obviamente, `bien pagado`.

Una familia estadística, integrada por una pareja y dos hijos menores requiere, para mantenerse en condiciones mínimas de decencia un ingreso mensual de unos treinta mil pesos líquidos. Un policía es también un ser humano con necesidades de todo tipo y generalmente con una familia, que recibe un salario vergonzoso y absurdo, que no le alcanza para vivir y alimentarse normalmente, como tampoco a su familia. Y a pesar de todo sobrevive y lo hace mal o muy mal. Como si esto no fuera poco, en muchas ocasiones se está jugando la vida.

¿Cómo sobrevive? Obviamente, con enormes dificultades. En los hechos, no puede vivir decentemente. Y le será necesario obtener otros ingresos ¿Cómo? Este es el misterio (¿?) y supongo el origen de la generalidad de las fallas.

Si el Estado no encara el problema de fondo, de frente al fondo nos iremos con peligrosas mentiras. Seguirá aumentando la delincuencia y seguiremos, todos los ciudadanos expuestos a sus consecuencias. No existe una solución con promesas. Se soluciona con una sólida conducción política y con recursos. El hambre y la moral difícilmente van unidos.

Se dirá que el Ministerio del Interior carece de recursos. Resulta repugnante escuchar siempre la misma excusa. Porque seguramente es más económico para nuestra sociedad, a mediano plazo, pagar una buena policía que atender los costos sociales de la delincuencia, que siempre paga el ciudadano. `Es un problema de Estado`. Los recursos pueden y deben obtenerse. ¿Acaso no se han designado veinte mil nuevos empleados? ¿Necesarios? Se requiere una fuerte voluntad política, una decisión y una conciencia clara de la responsabilidad que los gobernantes han asumido frente a la población.

De lo contrario seguiremos viviendo en la mentira y pagando entre todos sus consecuencias. La seguridad es uno de los más importantes insumos de la calidad de vida. Y una buena calidad de vida no se obtiene hablando sino con hechos positivos."

Ajustar las penas

Libertad Zabalegui Montiel | Montevideo

@| "Quiero expresar mi admiración y respeto a la sensibilidad y valentía del diputado del Partido Nacional Luis Lacalle Pou por la presentación del proyecto para aumentar a 30 años la pena máxima a los violadores de menores y el otro de llevar un registro permanente de los infractores, al mismo tiempo de la prohibición de trabajar en áreas que tengan que tratar menores.

Me asombró el rechazo de dichos proyectos por parte de los señores catedráticos, que en lugar de preocuparse que haya menos víctimas inocentes, se preocupan por proteger los derechos de estos indeseables violadores de menores, niños y bebés.

Esperemos también que los políticos de todos los partidos se compadezcan de una vez por todas del sufrimiento espantoso de las víctimas y de sus familias y que voten en favor de este proyecto."

Prof. José Pedro Barrán

C.I. 647.314-8

@|En la última edición del suplemento "Qué Pasa" (del sábado 4 de octubre) leí una aclaración respecto a una entrevista que me realizaron en ocasión de mi último libro. Allí dice que ocurrió un "error imperdonable" porque la periodista se refirió a la protagonista de "La tragedia del Prado" de 1904 como Celia Rodríguez Arteaga cuando debió llamarla Rodríguez Larreta.

La periodista debe haber tomado la información del libro, donde en la página 91 dice:

"Celia, se apellidaba en realidad, Celia Rodríguez Arteaga" y detalló quiénes eran sus progenitores y sus respectivos nombres. Además, los diarios de la época la nombraban de ambas maneras. O sea que no se trataría de un "error", como dice la aclaración. En todo caso el "error" sería mío y del Registro de Estado Civil que la nombra en su segundo apellido por el de su madre.

El Peluca

Marta Grego | Montevideo

@|"Tuve la oportunidad de conocer al Peluca como le llamaban en el programa de canal 4 `Tenemos que hablar`, donde participé como panelista. Unos de los temas que se trataron, fue la despenalización de la droga.

Él fue invitado a participar desde la tribuna, yo no lo conocía, ni sabía lo que hacía, hasta que dio su testimonio, cómo había podido salir de la droga y se dedicaba a ayudar a los jóvenes que consumían pasta base o cualquier tipo de droga. Él tenía una organización para darles el apoyo necesario para salvarse de ese flagelo, trabajaba en los barrios pobres de la ciudad .

Mi posición estaba en contra de la despenalización igual que la de él.

No hay ninguna droga que no sea adictiva, por lo tanto la despenalización va en contra de la salud biopsicoespiritual de las personas, conozco muy bien las consecuencias de la droga y el sufrimiento de las familias y la destrucción de tantas vidas, por ser consultora on line sobre adicciones.

Nuestra posición estaba en minoría en el programa, me asombró este muchacho joven, valiente y generoso, que luchaba por salvar la vida de sus semejantes y no se dejaba engañar por falsas teorías liberales.

Al enterarme de su muerte me dolió profundamente y sinceramente no la entiendo.

Alguien que venció el horror de la droga, que dedicó su vida a salvar la de otros, ¿atenta contra su propia vida?, esposo y padre de cuatro hijos.

Creo que `algo` está pasando en nuestra sociedad, ese `algo` destruye, enferma, mata.

No seamos responsables con nuestras actitudes o con nuestras indiferencias de que continúe el sacrificio diario de la vida de tantos jóvenes como él."

Pelusas y poda

Andrés | Montevideo

@| "Me considero un ciudadano pensante y observador, por esa razón me siento burlado y estafado como montevideano que soy. Son muchas las razones, pero hoy me voy a referir a algo que parecería trivial para algunos, pero afecta mucho nuestra calidad de vida, me refiero a las molestas pelusas de los plátanos. En una primera impresión, la gente culpa a los árboles por su mala naturaleza. Están muy errados, estos hermosos árboles crecen rápido, son frondosos, lo que sucede es que no se podaron en otoño; hace años que no se les realiza mantenimiento.

Hay propaganda que pagamos nosotros y nos dicen lo contrario, podando este árbol todos los años al fin de otoño se erradica el problema de la pelusa, lo digo con propiedad, tengo uno en mi casa, lo podamos todos los años y gozamos de su sombra sin las molestas pelusas.

Gracias Sr. Ehrlich por su total ineptitud; gracias montevideanos por ser tan tradicionales y seguir por 18 años más festejando y votando banderitas sin ver quién hay atrás.

Se puede vivir mejor, nos merecemos más respeto, que usen nuestros impuestos para mejorar la calidad de vida de los contribuyentes.

¡Despierten uruguayos, despierten!"

Clienta de Ancel

Magdalena Giuria | Montevideo

@| "Ayer estaba en mi casa tomando mate, cuando de repente recibí una llamada de mi madre. La misma me informaba de unas promociones nuevas en Ancel, que hacían que yo obtuviera 40 minutos más que los que tenía, simplemente pagando la misma cantidad de dinero. A lo cual, le dije a mi señora madre: `esto no puede ser, tiene que haber un error`. Con descreimiento me dirigí hacia la Torre de las Telecomunicaciones, en la cual saqué número e hice fila para que me atendieran. Cuando en efecto llegué a la ventanilla, corroboré que era en serio, que Ancel estaba ofreciendo planes para nuevos clientes, muchos más beneficiosos que el plan que tenía yo.

Tengo 20 años y soy clienta de Ancel hace 8, con el mismo contrato, con el mismo plan. Nunca me atrasé en un pago, mi historial como cliente es no sólo intachable sino muy extraño, dado que en el año 2000 no todos los niños de 12 años tenían celular. Es más, casi ningún niño tenía. En fin, la cuestión es que les plantée mis interrogantes a las amables chiquilinas que me atendieron, las cuales lamentablemente asintieron con una expresión de `no podemos hacer nada al respecto de tu situación`.

El gran tema es que mi antigüedad como clienta y como buena pagadora no servía para nada en ese momento. Ancel no cuida de sus clientes viejos, mientras que no para de promocionar cosas para los nuevos. En esta guerra que hay entre las compañías de celulares por robarse el mercado, no se dan cuenta que al cliente le gusta que lo mimen, porque si no se va a ir a buscar que lo malcríen a otra parte.

La conclusión de la historia es que me fui, con un contrato nuevo y un aparato nuevo a precios increíbles, pero perdiendo mi antigüedad, que en realidad nunca me sirvió de nada.

Esto no puede ser. No puede ser que para que no nos saquen nuestro dinero y paguemos más, tengamos que andar pendientes de todas las promociones que salen de Ancel, viendo a ver cómo cambiarnos de plan para poder pagar menos y hablar más. Va contra toda filosofía de atención al cliente vista alguna vez.

Al Directorio de Antel o a quien corresponda pido por favor que se revea esta situación."

Evitar las provocaciones

Ricardo Jarriz | Montevideo

@| "De no creer lo que me sucedió al concurrir al partido entre Peñarol y Tacuarembó. Me acerco a la tribuna Amsterdam, segunda boletería, empezando por la puerta contra Olímpica; los ubico así quizá algún responsable de los boleteros pueda hacer algo. Voy a sacar las entradas, -fui con mis hijas-, cuando ya iban 20 minutos del primer tiempo. Delante de mí estaban 3 muchachos con camisetas de Peñarol que le daban los 90 pesos, -valor de la entrada-, y como incluían monedas de 5, 2 y 1 peso el boletero les dijo que `no` las aceptaba. Quería que le dieran justo o como mínimo monedas de 10. Yo miraba y esperaba sin poder creer lo que veía, hasta yo les di monedas de 10 que intercambié con ellos para que pudieran entrar. Los muchachos no hubo cosa que no le dijeran al boletero. Mientras esperaba, le pregunté por qué lo hacía y no me contestó. Creo que con estas actitudes violentas generamos más violencia. Para rematar, cuando fui a entrar, le entrego las 5 entradas al portero, que me quedó mirando para que pasara, pero no me daba los talones, hasta que se los pedí.

¿Dónde estamos?, ¿en el Estadio Centenario o en un boliche de mala muerte? Por favor, que alguien detenga estos atropellos."

El País Digital

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