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LA IZQUIERDA Y LOS SINDICATOS
Un mal ejemplo
El gobierno del Frente Amplio en Montevideo le dio todo lo que podía, y más, al sindicato municipal. Tal política fue un fracaso en múltiples sentidos. Sus responsables dicen que aprendieron la lección.

Joel Rosenberg

El 14 de agosto de 1995 la Intendencia de Montevideo y la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) firmaron el primer convenio salarial en Uruguay entre un gobierno del Frente Amplio y un sindicato de trabajadores.

El acuerdo fue catalogado como "histórico" por los sindicalistas debido a los logros que allí se consagraban.

"Se habló en ese momento del fin de la utopía. Lo que conseguimos con ese convenio se había manejado como inalcanzable", relató Eduardo Arbes, quien en 1995 era el secretario general de Adeom.

"Fue histórico por los logros. Los sindicalistas lo veíamos en ese marco", coincidió Juan Castillo, secretario general del PIT-CNT.

Arbes explicó que durante el gobierno municipal de Tabaré Vázquez (1990-1994), tuvieron un aumento salarial del 35% y que, con el convenio de 1995, el gobierno del Frente Amplio terminó por darle a los empleados municipales, en cinco años, todo lo que exigían en la plataforma de reivindicaciones.

Pero el sueño duró poco.

En 1999, al final de la primera administración del intendente Mariano Arana, ocurrieron varios conflictos. Al asumir Arana por segunda vez, en 2000, fue abucheado por muchos afiliados de Adeom.

En octubre de 2002 Adeom fue a la huelga y la violencia que se desató en ese conflicto terminó con el idilio entre la Intendencia y su sindicato de empleados: a partir de ese momento, el gremio se declaró en "conflicto permanente".

Con Adeom como única y conflictiva experiencia, el Frente Amplio asumirá en marzo el desafío de gobernar todo el país y de negociar con todos los sindicatos de empleados públicos.

El actual presidente de Adeom, Aníbal Varela, dijo que seguramente en los sindicatos públicos haya un período de transición hasta 2006. Pero advirtió que "la ilusión de los trabajadores con la izquierda desaparecerá rápido" con el nuevo gobierno y que "habrá muchos más conflictos como los de Adeom en el próximo período".

San municipio

Más allá del presagio, lo que describe Varela no fue lo que sucedió con su propio gremio: los empleados de Adeom mantuvieron muchos años un buen relacionamiento con las autoridades de la comuna.

Incluso hubo momentos en los que recibieron beneficios y aumentos mayores a sus expectativas, muchas veces sin siquiera haberlos reclamado.

Tabaré Vázquez, por ejemplo, sorprendió a los trabajadores con una oferta global para su período de gobierno. "Vino así, del día a la noche y ofreció el 35% de aumento de sueldo para el quinquenio. Quedamos descolocados, sorprendidos, porque estábamos acostumbrados a arreglos salariales puntuales con aumentos trimestrales de uno o dos puntos", relató Arbes, ex secretario general de Adeom.

A ese aumento de salarios se le sumó una reducción de dos horas de trabajo en cada una de las cinco jornadas laborales de la semana: los empleados pasaron a trabajar seis horas en lugar de ocho y los profesionales cuatro horas en lugar de seis.

El gobierno de la Intendencia de Montevideo consideró esta reducción como un equivalente a un 33% de aumento salarial adicional, por lo que el incremento salarial de ese primer período del Frente Amplio en el gobierno municipal superó el 70%.

Con Arana al frente de la comuna llegó el "histórico" convenio de 1995, plagado de nuevos beneficios: aumento de salarios cada cuatro meses según el índice de precios al consumo, salario vacacional sobre el 100% del sueldo básico nominal y un premio anual de 50% del sueldo base, una especie de tercer aguinaldo, como "compensación por rendimiento y asiduidad", que en el texto del convenio se explica.

Además, ese convenio implementó el Sistema Integrado de Remuneraciones, que creó las categorías de empleados en el municipio. Arbes explicó que eso implicó una "categorización largamente esperada" por los funcionarios y otra posibilidad de aumento salarial "ya que todos pasan de categoría".

Esos beneficios y aumentos, que seguramente causan la envidia de la mayoría de los trabajadores privados de Uruguay, no fueron los únicos.

A partir de 1995 los funcionarios de la Intendencia de Montevideo lograron una paga mensual extra de 30% de su sueldo por "asiduidad". Todos los meses, cada municipal, cobra un extra de la tercera parte del sueldo... por ir a trabajar. Ni siquiera se necesita tener el 100% de asistencias en el mes: basta el 95%, lo que en los hechos termina habilitando a que cada trabajador goce de al menos un día franco extra al mes, pese a lo cual igual recibirá el premio por "asiduidad".

La directora de Recursos Humanos de la Intendencia de Montevideo, Hyara Rodríguez, dijo que no se pueden entender esas compensaciones como un premio por asistir. "Hay que observarlo desde la perspectiva de los resultados que produjo", dijo.

Rodríguez aseguró que tiene unas gráficas que muestran que desde que se puso en práctica esa paga extra las licencias por enfermedad bajaron abruptamente. "Hay que verlo como que, en lugar de subir el sueldo, se le da ese 30%, es eso".

Rodríguez ha dicho que así se consiguió que los municipales comenzaran por fin a dejar de faltar al trabajo.

Según los datos oficiales de la división Recursos Humanos, el promedio de sueldo base de los trabajadores de la Intendencia de Montevideo es de 10.235 y el salario mínimo —de un empleado grado uno de la sección limpieza que trabaja 30 horas semanales— es de 6.438 pesos.

Con los beneficios (que incluyen la cuota médica familiar para el cónyuge y todos los hijos del funcionario) el promedio de salario municipal se eleva a 20.180 pesos y el salario mínimo en la Intendencia pasa a 13.778.

Más, quiero más

Hyara Rodríguez explicó en setiembre, en un seminario del Comité para la Reforma del Estado (Cepre), que en 15 años el gobierno del Frente Amplio redujo y categorizó la plantilla de funcionarios municipales.

Afirmó que en 1990 había cerca de 13.000 empleados en la Intendencia y que ahora son 8.400. Dijo, además, que los municipales cobraban los salarios "más sumergidos" en la órbita estatal en 1990 y que esa situación varió ya que hubo una recuperación salarial de 101,5% de 1990 a 2000 con la que el "trabajador duplicó su poder adquisitivo".

La funcionaria agregó en esa exposición que, a pesar de la crisis económica de 2002, al mes de abril de 2004, el incremento del salario real respecto a 1990 "aún supera el 85%" para los empleados municipales.

Varela, el actual presidente de Adeom, dijo que esas cifras no son ciertas. Aclaró, además, que el sueldo manejado por Recursos Humanos no es el que ellos consideran ya que Adeom no toma en cuenta, por ejemplo, el beneficio de la salud para el grupo familiar como parte del salario.

Pero, además, explicó que, más allá del seguro de salud, el PIT-CNT no ha sacado de su plataforma el reclamo de "media canasta familiar" para cada trabajador del Uruguay. Varela mostró un recorte de prensa pegado en la pared de la sede sindical que dice que la canasta familiar es hoy de 25.000 pesos. "Y acá, en la Intendencia, en mi sector de limpieza, muchos no llegamos a la mitad de eso", dijo Varela.

Pero tampoco trabajan ocho horas.

Un trabajador de limpieza de la Intendencia de Montevideo puede ganar 10.000 pesos (con salario más beneficios) por seis horas de trabajo diarias, apenas cinco días a la semana. Pero Varela dijo que la paga es insuficiente. "Yo estoy peleando para ganar como un bancario", sentenció.

El economista Juan Manuel Rodríguez, director del Programa de Modernización de las Relaciones Laborales en la Universidad Católica, aseguró que estas reacciones de Adeom son producto de "una política extremadamente proteccionista de la administración".

Rodríguez, que fue asesor del PIT-CNT y de múltiples sindicatos, explicó que en los 15 años de gobierno en la Intendencia, el Frente Amplio siempre concedió beneficios sin hacer que el sindicato tuviera que cambiar algo de su trabajo. "Eso es un problema de concepción, ya no es un tema de la relación entre administración y trabajadores, sino de la administración con el sindicato".

Para Rodríguez, la consecuencia lógica de ese accionar es que se conformen sindicatos radicalizados, ya que todo dirigente gremial para validar su función tiene que expresar una demanda. "Si tú ya le diste todo lo que podías dar, llega un momento en que tu margen de maniobra como administración se agotó", explicó.

Amores que matan

La administración de la Intendencia pudo darse cuenta de que se estaba quedando sin margen de maniobra, por la vía de los hechos.

Al finalizar el segundo período del Encuentro Progresista en el gobierno se dieron varios conflictos con Adeom, sobre todo en los sectores de Limpieza y Descentralización.

Y el día que asumió Arana, el 13 de julio de 2000, la mala situación y el escaso diálogo quedaron en clara evidencia: los trabajadores de Adeom abuchearon e insultaron al intendente.

Hyara Rodríguez explicó que, la división Recursos Humanos que ella dirige, entendió que a pesar de los conflictos, al iniciarse en 2000 el tercer período del Frente Amplio en el gobierno municipal, no había más espacio para aumentos y beneficios.

"En esta administración no le dimos ningún aumento más. Llegó el momento en que debíamos pedir la contraparte de lo que les habíamos dado: el momento en que debían entender que son servidores públicos y que tiene que hacer mejor sus tareas".

El nuevo Convenio con Adeom fue firmado el 27 de diciembre de 2001. Allí se mantuvo en general los términos del convenio de 1995, pero, más allá de lo expresado por la directora Rodríguez, el convenio sí introdujo un nuevo beneficio para los municipales: se acordó ampliar el seguro de salud incorporando "los servicios de emergencia médica, seguro odontológico y servicio de acompañantes".

Estos nuevos beneficios no se llegaron a efectivizar porque el convenio fue declarado nulo por la Intendencia durante el conflicto con el gremio municipal, en octubre de 2002.

Para esa fecha la administración debía pagar el acordado aumento de acuerdo al Índice de Precios al Consumo, tal como lo estipulaba el convenio firmado. Debido a la crisis económica de ese año en Uruguay, el aumento del IPC se disparó y alcanzó el 19,74%.

"Si cumplíamos con eso, dejábamos de cumplir con nuestra tarea fundamental de servicio a los montevideanos. Era evidente que no estaba dentro de las previsiones presupuestales un salto de esa naturaleza, cuando todos los aumentos que habíamos dado eran de 2 a 4%", explicó Rodríguez.

Pero lo cierto es que tampoco había dentro del convenio una cláusula que le permitiera a la administración municipal no pagar el aumento acordado.

Como no hubo modo de reconciliar ambas posiciones, el sindicato inició la huelga.

Según Varela, ante la crisis, la administración no tuvo problemas en "arreglar" con el Banco Comercial, Surinvest y varios acreedores. "Con todos ellos arregló un convenio de pagos, pero con el sindicato rompió el convenio unilateralmente".

Más allá de los puntos discordantes, y de por qué no se llegó a un acuerdo, el gran tema de esa huelga de 12 días, en octubre de 2002, fue el modo en el que se desarrolló el conflicto.

Adeom instaló piquetes para que no entraran al Palacio Municipal los funcionarios que querían trabajar. También intentaron impedir el ingreso de empleados que no estaban afiliados a Adeom, incluso de los directores.

Uno de esos piquetes, ubicado en el túnel del municipio, se tornó violento durante varios días: hubo insultos, empujones y golpes.

La crónica de El País del 29 de octubre narró que el intendente Arana fue insultado por los integrantes de Adeom, tildado de "traidor" y "fascista".

Pero quizá lo que más sorprendió —y violentó a la opinión pública— fue que le gritaran "canceroso" al entonces director de Descentralización, Ernesto De los Campos.

De los Campos falleció en 2003, víctima de un tumor.

Contra los que rajen

El actual presidente de Adeom, Varela, no se arrepiente de los piquetes. Incluso niega algunas informaciones como que le hayan gritado "canceroso" a De los Campos. "Fue un rumor dicho muchas veces. Yo he hablado con el compañero y no dijo eso", dijo.

Pero hubo agresiones a empleados, directores, periodistas y entre los propios compañeros del gremio, y las vieron y escucharon todos los uruguayos por televisión.

Por un momento Adeom (al menos un sector del gremio) pareció estar contra todo y contra todos. Incluso se dio un duro enfrentamiento con el PIT-CNT y con su secretario general, Juan Castillo, al que acusaron de "borrarse" en los días de negociación.

Castillo niega terminantemente que la central obrera no haya apoyado a Adeom. De todos modos, Adeom hoy está alejada del PIT-CNT. "Nos fuimos del Congreso, no participamos en la Mesa Representativa, no nos presentamos como candidatos. Somos una isla en el PIT-CNT", explicó Varela.

El economista Rodríguez aseguró que este conflicto fue uno de los más violentos desde la salida de la dictadura. Y ocurrió entre un sindicato de izquierda y un gobierno de izquierda. "Adeom llegó a agredir a todo lo que se pudiera agredir y terminó en una desintegración de su sindicato".

La actitud de Adeom provocó también el rechazo de la mayoría de la población de Montevideo. Es algo que los propios dirigentes gremiales reconocen.

Sin embargo, no atribuyen ese fenómeno a sus errores, sino a la simpatía de la población por el Frente Amplio y a una campaña de la administración. "La Intendencia ha hecho campaña permanente contra el trabajador municipal. Ha tenido éxito en esto, nuestra huelga era de trabajadores, pero se la criminalizó a través de la prensa", señaló Mabel Lolo, secretaria general de Adeom.

Pero no todos en Adeom piensan así. El "ala moderada" del gremio no estuvo de acuerdo con los piquetes, culpó a los radicales de la derrota en la huelga y quedó fuera de la dirección en 2003. Arbes, que era el secretario general, afirmó que en la primera etapa de ese conflicto habían logrado sensibilizar a la población y avanzado bastante. Pero dijo que las agresiones en los piquetes arruinaron todo. "Lamentablemente los errores cometidos por muchos compañeros que integraban ese estrecho grupo nos llevaron a la derrota... Quizás se llaman radicales porque se autodestruyen".

Como es evidente, Arbes está distanciado de Adeom, de donde fue expulsado luego de que lo denunciaron por haber utilizado cheques sin fondo. Arbes dijo que eso fue sólo una "maniobra para alejarlo", que hoy a las asambleas van 150 personas, en lugar de las 1.500 que asistían antes y que eso demuestra que hoy Adeom "no existe".

Aprender es humano

El conflicto terminó como se preveía: mal. La Intendencia dejó sin efecto unilateralmente el convenio de 2001 y Adeom se declaró en conflicto permanente desde entonces.

Casi la mitad de los 8.400 funcionarios firmaron una denuncia ante la Justicia Civil, que hoy está en el Juzgado Civil de 5º turno (ver recuadro) en reclamo del aumento no otorgado.

Pero, además de las heridas y los juicios, quedó la experiencia y algunas enseñanzas.

La directora Rodríguez admitió que pudo haber errores de la administración. "La experiencia de estos años nos cambió la cabeza a muchos porque una cosa es teorizar y otra es gobernar. Sirvió para entender desde la práctica".

De hecho, el Frente Amplio utilizó esta experiencia como base de la preparación para el futuro gobierno: se realizaron varios seminarios sobre el tema en los dos últimos años.

"Nos hemos sentado dirigentes del Frente Amplio con experiencia de gobierno con trabajadores nucleados en el PIT-CNT para discutir la relación de un gobierno progresista y organizaciones de trabajadores a partir del conflicto con Adeom", explicó Hyara Rodríguez.

El economista Juan Manuel Rodríguez, quien trabajó muchos años con los sindicatos del PIT-CNT, aseguró que también los gremialistas tomaron nota de la experiencia: "el movimiento sindical hizo un balance y hay prevenciones de no repetir esta situación".

Castillo, secretario de la central sindical, confirmó estos datos. "Desde el congreso del 2003 se viene discutiendo en el PIT los posibles relacionamientos futuros de la izquierda y los sindicatos. Y no se puede omitir Adeom", señaló.

Para Rodríguez hay un aspecto fundamental para el futuro. Entiende que los conflictos tienen una base que no se ve, que va más allá de lo que la Intendencia les dio a los trabajadores y del polémico convenio.

Para el economista, hay un error fundamental que cometió el Frente Amplio y que puede volver a repetir ahora en el gobierno nacional. "La dirección municipal siempre tuvo como único interlocutor al sindicato y no al conjunto de los trabajadores".

Según explicó, el problema de todos los gobiernos frenteamplistas en la Intendencia de Montevideo fue que no lograron una relación directa con los trabajadores: "nunca lograron que los trabajadores municipales se involucraran en la gestión del gobierno comunal".

El economista entiende que se falló en "un concepto global" de toda política de recursos humanos y que ello "demuestra una limitación en la concepción de la izquierda".

En cambio, Hyara Rodríguez cree que el conflicto se hubiera dado igual con cualquier tipo de involucramiento de los empleados con la administración. Para la directora el problema estuvo en que "la dirección sindical no entendió que un gobierno de izquierda estaba capacitado para decir que no".

Aceptar el NO

Los últimos meses de 2004 demostraron que no será fácil que los sindicatos se acostumbren a recibir una negativa de un gobierno del Frente Amplio, una coalición que desde 1985 —y salvo el polémico conflicto con Adeom— les ha dicho que sí a todas y cada una de sus iniciativas y propuestas.

Antes de asumir ya se dieron cruces muy fuertes con los sindicatos estatales: las privatizaciones provocaron los primeros enfrentamientos.

El sindicato de OSE (Ffose) entiende que las concesiones de servicio de agua potable y saneamiento cayeron con la aprobación de la reforma constitucional del 31 de octubre. Tabaré Vázquez y Danilo Astori no piensan lo mismo.

El sindicato de Antel (Sutel) entiende que el contrato de América Móvil, la nueva empresa concesionaria de banda celular, es ilegal; el gobierno electo ya adelantó que respetará ese contrato. El sindicato retrucó que se está violando el programa del Frente Amplio.

También se dio la oposición del gremio ferroviario al anuncio del presidente electo de buscar inversiones privadas para hacer correr los trenes de pasajeros y de carga.

En todos los casos el PIT-CNT se alineó en apoyo a las posturas de los sindicatos.

"Nuestro papel en lo social es la defensa del derecho de los trabajadores, en todos y cada uno de los escenarios", afirmó Castillo.

El dirigente sindical ya marcó sus discrepancias con las decisiones tomadas en la transición. "Todas las señales del gobierno electo son para la derecha, yo preferiría alguna señal para los trabajadores", dijo en una nota publicada por El Observador el 14 de enero.

Para el economista Rodríguez hay un punto fundamental que va a generar problemas. "Bajó la tasa de desempleo, pero el salario real no subió. Hoy está 20% por debajo de los años previos a la crisis. Entonces la plataforma de los sindicatos del sector público va a ser esa y atenderla supondría un fuerte crecimiento de gastos que no puede soportar el gobierno".

Rodríguez entiende que si las partes estuvieran dispuestas a negociar a largo plazo, se podría llegar a una especie de acuerdo nacional de distribución de las rentas públicas. "La pregunta es si las partes quieren hacer una negociación de este tipo".

Por lo visto hasta ahora, la tendencia de los sindicatos es a pedir y a enfrentar.

Además, la única experiencia no es un buen ejemplo. Adeom se radicalizó cada vez más y hoy tiene posiciones que, si las adoptan otros sindicatos, serán difíciles de conciliar con el gobierno.

"Acá hay dos formas de gobernar: darle a los trabajadores lo que necesitan para vivir dignamente o pagarle al FMI", señaló Varela, quien anticipó que continuará con "la lucha de clases".

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