Uruguay es uno de los tres países del mundo que han retrocedido en los índices de corrupción en sus respectivos gobiernos respecto a los datos de 2004, según dio cuenta en Londres la organización Transparencia Internacional (TI). De acuerdo con estas mediciones, en la misma situación uruguaya de retroceso en comparación con el año pasado se encuentran Costa Rica y Brasil, mientras que Francia, Estonia, Turquía y Japón han logrado escalar posiciones.
En el informe que acompaña los datos estadísticos, se considera que la población de al menos 70 países del mundo está controlada por gobiernos ubicados en la categoría de "severamente corruptos". Esta situación representa una "causa de alarma", tanto más cuando la corrupción de los gobiernos determina que sus respectivas poblaciones caigan en "la pobreza, la violencia y la desesperanza".
Los países donde esos conceptos se encuentran más expandidos entre sus gobernantes son algunos de los más pobres del mundo: Chad, Myanmar, Turkmenistán, Bangladesh, Nigeria y Haití.
De los 159 países estudiados, más de un centenar obtuvo menos de 5 en una escala del 1 al 10, siendo diez el grado de menor corrupción.
Uruguay tiene una marca de 5,9 en la escala que va de 1 (sin corrupción) a 10 (gobierno totalmente corrupto).
En América Latina, Chile obtuvo el mejor lugar (21 puntos), seguido por Uruguay (32), Costa Rica y El Salvador (51). Luego los siguen Colombia (55), Cuba (59), Brasil (62), México, Panamá y Perú (65), República Dominicana (85), Argentina (97), Nicaragua (107), Bolivia, Ecuador y Guatemala (117), Venezuela (130), Paraguay (144) y el más corrupto del grupo, Haití, con 155 puntos.
La Unión Europea cuenta con un promedio de 6,7 en el Indice de Percepción de la Corrupción (IPC) de 2005, si bien en Europa Central y del Este ese grado cae hasta el 2,7. En este ránking de Transparencia Internacional, Islandia, Finlandia, Nueva Zelanda y Dinamarca aparecen como los gobiernos menos corruptos.