Las tragedias naturales y los horrores causados por el ser humano compitieron en los encabezados de los periódicos durante el 2005. El año comenzó en medio de la desesperación, al lidiar el planeta con las consecuencias de una enorme devastación causada por un maremoto en el Océano Indico.
El mundo comenzó 2005 las secuelas del tsunami del 26 de diciembre que causó más de 220.000 muertos o desaparecidos en el océano Indico. Hubo otros desastres naturales en rápida sucesión, y el 8 de octubre fue el día más sombrío del año, cuando un sismo afectó nuevamente el sudeste de Asia matando a 87.000 personas y dejando a millones sin hogar.
Una seguidilla implacable de poderosos huracanes destrozó numerosas poblaciones a lo largo de la costa del golfo de México. Nueva Orleans desapareció bajo las aguas, extensas zonas de Cancún fueron devastadas y las tormentas tropicales dejaron una secuela de muertos y de destrucción en el Caribe y en América Central.
Durante semanas, huracanes como el Katrina, el Wilma, el Rita y el Stan, destruyeron urbanizaciones completas. Los meteorólogos dijeron que 2005 será recordado como el año más tormentoso, el más caliente y el más seco en siglos, reavivando el debate sobre el calentamiento global de la atmósfera, y sus causas, especialmente el lanzamiento a la atmósfera de gases industriales, algo que la Casa Blanca se obstina en negar.
Luego que cedieron los embates climáticos, surgió el temor de una pandemia causada por la gripe aviar. La enfermedad pasó de Asia a Europa, y las autoridades sanitarias adoptaron medidas de prevención, incluidas cuarentenas, para impedir su diseminación.