WASHINGTON | AP
George W. Bush juró ayer jueves para un segundo mandato como presidente de Estados Unidos en el que deberá enfrentar difíciles retos como una guerra cada vez más controversial y una nación agriamente dividida, y prometió llevar libertad a los "lugares más recónditos del mundo".
"Nuestro país ha aceptado obligaciones que son difíciles de cumplir y que sería deshonroso abandonar", declaró el mandatario, cuyo primer gobierno sufrió el peor ataque terrorista en la historia y emprendió controversiales campañas bélicas en Afganistán e Irak.
Añadió que bajo su mandato Estados Unidos siempre estará de lado de los oprimidos.
"Sepan todos los que viven bajo tiranía y desesperación: los Estados Unidos no ignorará vuestra opresión, no justificará a vuestros opresores. Cuando ustedes se alcen en nombre de la libertad, estaremos a vuestro lado".
"Mientras regiones enteras del mundo estén inmersas en el resentimiento y la tiranía, sometidas a ideologías que alimentan el odio y perdonan el asesinato, la violencia aumentará, se convertirá en potencia destructora y cruzará las fronteras mejor defendidas", advirtió.
El presidente de la Corte Suprema, William H. Rehnquist, de 80 años y que padece de cáncer de tiroides, dirigió la ceremonia de juramentación.
JURAMENTO. Bush, de 58 años, colocó una mano sobre la Biblia de su familia y elevó la otra mientras prometía preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos de América.
La ceremonia de iniciación del 55 mandato presidencial, la primera tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, se realizó en medio de fuertes medidas de seguridad y un clima frío.
Francotiradores ubicados en techos de edificios de la capital y cientos de policías vigilaron la juramentación y un desfile que se realizó posteriormente por las calles.
Bush refutó implícitamente a quienes critican su política exterior y la guerra en Irak.
"Algunos, lo sé, han cuestionado el llamamiento global a la libertad", dijo, y prometió que "avanzamos con total confianza en un triunfo final de la libertad".
Su primer discurso del segundo mandato no tuvo ninguna referencia directa a los temas políticos actuales y estuvo más bien nutrido de referencias a la libertad y a Dios. Citó al presidente Abraham Lincoln al decir: "Aquellos que le niegan la libertad a otros no la merecen para sí mismos; y bajo el régimen de la justicia de Dios, no podrán conservarla por mucho tiempo".
IDEAL. La expansión de la libertad fue el ideal más antiguo de Estados Unidos, expresó Bush. "Ahora es un requisito urgente para la seguridad de nuestro país, y el llamamiento de nuestros tiempos".
El presidente se levantó antes del amanecer en la Casa Blanca, y se trasladó a unas pocas cua- dras con su mujer Laura y sus hijas mellizas Jenna y Barbara, para asistir al tradicional servicio re- ligioso anterior a la juramen- tación.
Posteriormente recorrieron unas 16 cuadras hasta llegar al Capitolio, donde Bush juró por primera vez hace cuatro años. Eso fue antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre, que dieron lugar a una nueva era y alentaron las controversiales invasiones estadounidense de Afganistán e Irak.
La victoria de Bush lo convirtió en el 16º presidente de la historia estadounidense en conseguir su reelección, algo que no logró su padre en 1992.
Con la preocupación de la guerra, Bush comenzaba su nuevo mandato con el porcentaje de aprobación popular más bajo entre los presidentes que recientemente lograron su reelección: un 49%, de acuerdo con una encuesta de AP.
Bush es el 43er presidente estadounidense.
Las botas texanas invadieron Washington
WASHINGTON
Doce mil pares de botas y la misma cantidad de sombreros de cowboy dieron colorido a la fiesta organizada en Washington por el estado sureño de Texas para celebrar la segunda investidura de George W. Bush, su hijo adoptivo, quien asistió con rutilantes botas hechas a medida y marcadas con sus iniciales.
Animada por figuras de la música country, la fiesta celebrada la noche del miércoles tuvo un lleno total en las siete salas de recepción del hotel Intercontinental de Washington.
Las botas de vaquero estuvieron omnipresentes durante toda la noche, decorando las mesas o junto a miles de ramos de rosas amarillas en el escenario principal e incluso en el postre: botas de chocolate cubiertas de fresas heladas.
En un subsuelo, los invitados podían probar su suerte para ganar una camioneta —todo un símbolo de Texas— o mostrar sus habilidades en la monta de un toro de más de una tonelada.
Los sabores típicos de la región también se colaron en la celebración. La salsa de barbacoa se derramó abundantemente sobre tres toneladas de bistec a la parrilla y la salsa pimienta se volcó sobre las fajitas, una copia tejana de la cocina mexicana.
Los más fervientes seguidores del presidente llevaban las botas oficiales, negras, de cuero de caimán, con la insignia "Investidura presidencial 2005".
"Es bueno ponerse botas nuevas", exclamó el vicepresidente Dick Cheney, en un saludo a Texas, "esa parte del país que ha dado a grandes estadouniden-ses" entre los cuales "un propietario de un pequeño rancho en Crawford". AFP
Ceremonia
La ciudad de Washington se convirtió ayer en la alternativa política a los espectáculos de Hollywood durante la ceremonia de investidura del presidente George W. Bush.
Aunque el mal tiempo y el frío habían amenazado con deslucir los festejos, la nieve caída la noche pasada dio paso a un sol brillante para la ceremonia en el Capitolio, para la que se dieron cita hasta 750.000 admiradores y detractores de Bush, llegados de todo el país.
La investidura de George W. Bush suscita prudencia y expectativa en Latinoamérica, a la espera de conocer su posición en este segundo mandato en asuntos relevantes para cada país, y de propiciar acuerdos en inmigración y comercio.
Con intereses económicos a veces muy distintos, pese al avance de sus propios proyectos de integración, y relaciones con Estados Unidos muy diferentes, desde la de Colombia, de gran cooperación, a las tensiones con Venezuela y Cuba, los vínculos de Latinoamérica con la gran potencia no son monolíticos.
Por su parte, en el mundo árabe los sustantivos que se repiten con mayor frecuencia en relación a las expectativas que despierta el nuevo mandato de Bush son inquietud, temor y tímida esperanza.
"Creo que el sentimiento generalizado, tanto entre políticos como entre la población, es el pesimismo. Pocos esperan variaciones significativas. Pero nadie quiere renunciar a la esperanza", asegura Emad Eldin Shahin, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de El Cairo.
El ex presidente de gobierno español, José María Aznar, en un comentario publicado ayer por The Wall Street Journal afirmó que Estados Unidos no puede hacer frente en solitario a desafíos mundiales como el terrorismo, la pacificación de Medio Oriente o la disuasión de los regímenes villanos
"El resto de la comunidad internacional debe asumir su parte de responsabilidad. En otras palabras, si tenemos problemas que deben ser resueltos, Bush debe hacer su trabajo, pero los demás líderes mundiales también deben cumplir su deber" señaló Aznar.
Arrestaron aún inflitrado
La policía del Capitolio arrestó ayer a un hombre que se infiltró en la primera ceremonia de juramentación del presidente George W. Bush y fue fotografiado dándole la mano al mandatario. Horas antes de que Bush asumiera por segunda vez consecutiva como presidente. La justicia había emitido una orden de arresto por su participación en la toma del poder de Bush del 2001, cuando un fotógrafo lo vio dándole la mano al presidente y entregándole disimuladamente una moneda y una nota. También estuvo presente en la ceremonia de posesión del presidente Bill Clinton, en 1997. AP