TOKIO y BRUSELAS | ANSA, EFE y AFP
"Un día histórico", "un gran paso para la Humanidad" o "un nuevo amanecer para el ambiente" fueron algunos de los parabienes que recibió la entrada en vigor ayer del Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional para reducir los gases que causan el cambio climático.
El Protocolo fue ratificado en la ciudad que vio nacer el proyecto, Tokio, en medio del debate de los países industrializados sobre las cuotas de emisiones, la propuesta del Mercosur de un "club de acreedores ambientales" y las críticas a EE.UU., el mayor contaminador mundial, que no suscribe el acuerdo.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, en un mensaje en video en la ceremonia de lanzamiento, pidió a la comunidad internacional que "redoble sus esfuerzos" porque, dijo, "el Protocolo sólo no es suficiente para salvar a la humanidad de los peligros del cambio climático, uno de los mayores desafíos del siglo XXI".
A partir de ayer, entonces, los 141 países firmantes del acuerdo para frenar el amenazante recalentamiento global a causa de los gases que producen el efecto invernadero deberán esforzarse por implementar medidas que reduzcan el 5,2 por ciento entre 2008 y 2012.
MERCOSUR. El gran problema ahora que ha entrado en vigor el Protocolo de Kyoto es cómo hacer que Estados Unidos participe en un nuevo acuerdo (ver servicio) y cómo asociar a los países emergentes como China, India o Brasil a los esfuerzos para reducir las emisiones de gases nocivos para la atmósfera.
En este sentido, una de las propuestas para cumplir la reducción, sobre todo de las principales potencias industriales adherentes, es la creación de un mercado de emisiones para reducir el impacto de ese recorte de gases en la economía.
Ello abre la posibilidad de que países menos industrializados puedan vender a otras naciones o empresas los cupos de gases estipulados o "unidades de carbono" que no llegan a emitir.
En tal sentido, Argentina y Brasil impulsarán desde el Mercosur la creación de un denominado "club de acreedores ambientales", aunque sin generar "confrontaciones" con los países desarrollados, se informó oficialmente ayer.
El ministro argentino de Salud y Ambiente, Ginés González García, formuló el anuncio desde Kyoto, donde presidió la ceremonia en su carácter de presidente de turno de la Convención del Cambio Climático (COP-10).
El ministro argentino aseguró a través de una teleconferencia que "Brasil comparte con entusiasmo la idea del club de acreedores", propuesta que "también es mirada con simpatía por Uruguay, Paraguay y los países subdesarrollados en general".
Acusaciones
EE.UU., el mayor emisor de los gases invernadero fue ayer bastante mencionado, dada su negativa a adherir a este marco jurídico para no "perjudicar" su economía.
"Invito a los países que todavía no lo hicieron a ratificar el tratado, y me refiero especialmente a EE.UU.", dijo el ministro belga, Licien Lux, presidente de turno de la UE
El premier británico, Tony Blair, afirmó que presionará a EE.UU. para que "vuelva a dialogar", reduzca sus emisiones y firme el Tratado. Intentará además convencer a China e India, que tampoco suscriben.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, participará el próximo martes en Bruselas de una cumbre con líderes de la UE, en la que tiene previsto debatir el tema del cambio climático.
Según el secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, el gobierno de George W. Bush ha asumido un compromiso sin precedentes en el tema. "EE.UU. anunció la inversión de 200 millones de dólares para combatir la emisión de gases tóxicos y el Estado de California es líder en el mundo en la utilización de filtros para gases emanados por los automóviles", declaró.