BAGDAD | AFP, ANSA y AP
La lista chiita apadrinada por el gran ayatolá Alí Al—Sistani obtuvo casi la mitad de los votos en las elecciones del 30 de enero, cuyos resultados fueron difundidos ayer por la Comisión Electoral.
En total, la lista 169, de la Alianza Unificada Iraquí (AUI) obtuvo 4.075.291 votos, el 48,1% de los sufragios emitidos. En segundo lugar se ubicó la alianza de los partidos kurdos, con 2.175.551 votos (25,7%) mientras que la agrupación del primer ministro saliente Iyad Alawi consiguió 1.168.943 votos (13,8%).
Con ese apoyo, los chiitas conquistaron un poder importante pero no el suficiente como para manejar el futuro gobierno por sus propios medios, por lo que se especula que deberán instrumentar alguna alianza.
De acuerdo al porcentaje de votos, se designarán los miembros de la Asamblea Nacional, parlamento transitorio que elegirá presidente y primer ministro y redactará una constitución para someter a plebiscito.
Ayer reinaba la confusión acerca de cuántos miembros de la Asamblea —sobre un total de 275— corresponderían a la lista ganadora. Algunos señalaban que la AUI habría obtenido 132 escaños, mientras que diversas fuentes argumentaron por otros criterios que esa cifra ascendería a 140.
La Comisión Electoral, por su parte, se limitó a informar sobre el escrutinio definitivo y debe esperar tres días, plazo previsto para que las agrupaciones puedan denunciar los resultados.
Los kurdos, en segundo lugar, obtendrían unos 71 escaños, mientras la lista del primer ministro Alawi —un chiita laico—alcanzaría una representación de 40 miembros en la Asamblea. El resto de los escaños se repartirá entre diversas formaciones menores, sobre todo chiitas.
La participación en los comicios fue del 59% y fue significativamente baja en las ciudades sunitas, quienes llamaron a boicotear el proceso electoral.
Estos grupos, que en gran parte alientan la insurgencia, rechazaron los resultados de los comicios, incrementando las posibilidades de que continúe la violencia en el país.
De inmediato a la divulgación de los resultados, comenzó la ronda de nombres candidateados a ocupar los puestos de presidente y primer ministro, que designará la Asamblea Nacional. Aparte del jefe kurdo Jalal Talabani, que aspira a un puesto como condición para una alianza con la AUI, dos líderes chiitas son serios candidatos: el ministro de Finanzas saliente, Adel Abdel Mahdi, y el vicepresidente saliente Ibrahim Jaafari.
REACCIONES. La Casa Blanca felicitó ayer a los candidatos electos en los recientes comicios celebrados en Irak, donde un partido chiita ligado a Irán triunfó, y destacó el resultado como "positivo".
"Nos congratulamos con los candidatos que ingresarán a la Asamblea Nacional transitoria, una vez que los resultados sean certificados", dijo el portavoz Taylor Gross.
En Londres, el canciller británico Jack Straw se manifestó en la misma línea y saludó a los iraquíes.
Los comicios del 30 de enero, que se realizaron bajo la amenaza de ataques de la insurgencia, fueron los primeros multipartidarios en más de 50 años.
VIOLENCIA. El anuncio de los resultados se produjo mientras la violencia seguía causando víctimas en Irak.
Un oficial superior del ejército iraquí fue asesinado por unos hombres armados al norte de Bagdad.
Otras 16 personas perdieron la vida en la región rebelde situada al norte de Bagdad mientras un intérprete que trabajaba para el ejército estadounidense y su hijo fueron asesinados en la región de Nasiriya, en el sur chiita.
Los kurdos en papel fundamental
BAGDAD | El segundo lugar obtenido por la lista de la Alianza kurda en las elecciones generales del 30 de enero en Irak es una victoria para esta comunidad, que ha sufrido durante mucho tiempo la exclusión del régimen de Saddam Hussein.
Según los resultados oficiales, la lista formada por los dos grandes partidos kurdos obtendrá 71 de las 275 bancas de la nueva Asamblea Nacional iraquí y parece haberse garantizado uno de los puestos claves del Estado, ya sea el de Presidente o el de Primer Ministro.
Para estas elecciones, los dos líderes kurdos, Masud Barzani (PDK) y Jalal Talabani (UPK), enterraron sus querellas para unirse y tener peso en la redacción de la nueva Constitución.
A partir de ahora, los kurdos podrían servir de intermediarios en la Asamblea Nacional entre los vencedores, la lista chiíta de la Alianza Unificada Iraquí dominada por los religiosos, y los partidarios de un Irak laico. Pero se espera además que los kurdos intenten presentar algunas de sus reivindicaciones, rechazadas por las otras comunidades iraquíes y los países vecinos.
No conformes con la autonomía de tres provincias del norte de Irak obtenida tras la primera Guerra del Golfo en 1991, los dirigentes kurdos exigen que Kirkuk (250 km al norte de Bagdad) se una a esa zona como condición a cualquier alianza electoral con formaciones no kurdas.
Expulsados de Kirkuk bajo el régimen de Saddam Hussein, que quería arabizar por la fuerza esta ciudad de capital importancia por su posición en el corazón de una rica región petrolífera, los kurdos regresaron en forma masiva tras la caída del ex dictador en 2003. AFP
Protagonistas
Ayatola ali al-sistani:
El gran ayatolá Alí Al—Sistani es el hombre que condujo por primera vez a los chiitas al poder en un país árabe. Si bien no fue candidato en las elecciones —es iraní—, emitió un edicto indicando que votar era "un deber religioso". Al-Sistani, de 75 años, tiene gran influencia en la comunidad chiita de Irak, que es mayoría en el país. Sistani apoyó la lista 163, encabezada por Abdel Aziz Hakim, la más votada. Nació en Irán.
Abdel-aziz al-hakim:
Clérigo chiita y líder de la alianza política que superó ampliamente a otras coaliciones políticas. La Alianza Unidad Iraquí (lista 169) recibió más de cuatro millones de votos, alrededor del 48% del total. Se opuso a Saddam Hussein desde su exilio en Irán. Retornó a Irak tras la invasión norteamericana y sirvió en el Consejo de Gobierno Iraquí elegido por las autoridades de ocupación.
Iyad alawi:
La Lista Iraquí, encabezada por Alawi, primer ministro interino, obtuvo 1,168 millones de votos, un 13,8% de acuerdo a los resultados oficiales. Este chiita laico de 59 años, que con la ayuda de Washington fue nombrado primer ministro interino, hizo de la seguridad su prioridad absoluta intentando estabilizar un país destrozado por la violencia. Médico de profesión, pasó décadas en el exilio durante el régimen de Saddam Hussein.
Jalal talabani:
Kurdo sunita y líder de la Unión Patriótica de Kurdistán, uno de los dos principales partidos kurdos del norte de Irak. Su alianza llegó en segundo lugar en los comicios, obteniendo 2,175 millones de votos, un 26%. Nacido en 1934, fundó la UPK en 1975. El y Massoud Barzani, líder del Partido Democrático de Kurdistán, se postularon conjuntamente a la asamblea legislativa en la Lista de la Alianza Kurda. Es candidato a primer ministro.
Resultado podría incrementar la violencia
BAGDAD | Las relaciones entre chiitas y sunitas, principales corrientes del Islam en Irak, se han caracterizado, tras la invasión del país y la caída del régimen de Saddam Hussein en abril de 2003, por tensiones que los re-sultados de las elecciones del pasado 30 de enero podrían exacerbar.
Los chiitas ganaron ampliamente las primeras elecciones generales iraquíes de los últimos 50 años, según los resultados dados a conocer el domingo por la comisión electoral.
Para los sunitas, en tanto, los resultados de los comicios del 30 de enero significaron el fin de su predominio, ya que dirigieron el país desde que las potencias coloniales crearon al Irak moderno hace 80 años.
estrategia. Esta facción rechazó participar de los comicios y de hecho, se estiman que la gran mayoría del 40% de los ciudadanos que no participó en los comicios pertenece a la rama sunita.
Con ese boicot, los sunitas parecen decididos a dejar el futuro del país a los chiitas y los kurdos. Pero en realidad, los dirigentes podían ganar estatura política al distanciarse de un proceso político que en opinión de muchos está marcado por la influencia de los Estados Unidos y resultará afectado por la falta de seguridad.
Los chiitas representan más de la mitad de la población iraquí (un 60%), y viven principalmente en el sur del país.
Los sunitas —entre el 20% y el 25% de la población— son la ortodoxia frente al chiismo, es decir que aplican las doctrinas, normas y usos establecidos por la religión, respetando la sunna (Tradición del Profeta) y obedeciendo al poder, incluso no religioso.
Es en las regiones sunitas que la mayor parte de ataques y atentados se desarrollan desde que los norteamericanos proclamaran el fin de la guerra. AP y AFP
Pasos
La Asamblea Nacional de 275 miembros, una especie de parlamento transitorio, participará en la selección y aprobación del presidente y primer ministro. Su misión más importante será la creación de un comité que diseñe una constitución permanente.
Una vez diseñado el texto constitucional, los iraquíes serán llamados a aprobarlo o no en elecciones previstas para el 15 de octubre. De ser aprobado, las elecciones para un gobierno permanente se realizarán en diciembre. Si los votantes rechazan la Constitución, se disolverá la Asamblea Nacional y en diciembre saldrá electa una nueva asamblea transicional que se encargará de elaborar un nuevo proyecto constitucional.
Asimismo, la Asamblea Nacional elegirá a un presidente, cuyas funciones serán sobre todo de carácter ceremonial, y dos vicepresidentes. Estos tres nombrarán a un primer ministro y a un gabinete, todo sujeto a la aprobación de la Asamblea.
Este nuevo gobierno elegido en las elecciones del 30 de enero, permanecerá 11 meses en el poder, hasta los comicios de mediados de diciembre.