ROMA | AFP, ANSA y AP
Demacrada y cansada, la periodista Giuliana Sgrena, secuestrada por los insurgentes en Irak, regresó ayer a Italia, horas después que los soldados estadounidenses dispararan contra el vehículo que la llevaba al aeropuerto. Ella resultó con heridas en el brazo y en un pulmón, mientras un agente de la inteligencia italiana murió al arrojarse sobre Sgrena para protegerla de los disparos.
El asunto ha puesto en entredicho las relaciones entre Italia y EE.UU., pese a que el presidente George W. Bush ha pedido disculpas por la acción de los militares.
Italia renovó ayer sus críticas hacia Washington y exigió al gobierno de Bush que aclare las circunstancias por las que sus tropas abrieron fuego contra el auto.
"Como todos los italianos, esperamos que Estados Unidos dé aclaraciones sobre esta dolorosa tragedia", afirmó el presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi. Al mismo tiempo, crecen los cuestionamientos de los ciudadanos italianos por el episodio. Ayer se organizó una protesta frente a la embajada de EE.UU. en Italia, país que apoyó la acción militar en Irak.
El ejército norteamericano respondió con la promesa de realizar una investigación completa del incidente, que se produjo en un puesto de control cerca del aeropuerto de Bagdad. Según el ejército norteamericano, los soldados hicieron gestos y alumbraron con linternas, y después lanzaron disparos de intimidación, para que el vehículo, que viajaba a gran velocidad, se detuviera.
Giuliana Sgrena, que de inmediato a su llegada fue trasladada a un hospital romano, desmintió esa versión y dijo que el "la acción de fuego no era justificada". "Nuestro automóvil tenía una marcha regular, y no susceptible de equívocos", dijo al ser interrogada por los fiscales romanos y agentes de los Servicios secretos (Sismi).
"No era un check point —puesto de control— sino una patrulla que disparó apenas después de iluminarnos con un faro", agregó.
Washington había culpado al gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi por no informar del operativo de rescate de la rehén.
La pareja de Sgrena, Pier Scolari, manejó, sin embargo, un eventual interés de EE.UU. en que la rehén fuera asesinada en Bagdad puesto que posee "información comprometida" para ese país.
REGRESO. El cuerpo de Nicola Calipari, el jefe de los servicios especiales muerto en el episodio, llegó también ayer a la capital italiana y desde hoy serán expuestos en el Vittoriano, el monumento al rey Víctor Manuel II en la central plaza Venecia.
Este ataque despertó nuevamente los cuestionamientos sobre la continuidad de los 3.000 efectivos italianos en Irak y, de esa polémica, participaron los partidos oficialistas y de la oposición.
"El presidente tiene toda la razón de exigir explicaciones porque Estados Unidos es responsable de la muerte de Calipari. La única cosa a hacer ahora es retirar nuestras tropas de Irak", dijo Fausto Bertinotti, secretario de la opositora Refundación Comunista.
La periodista del diario Il Manifesto había sido secuestrada el 4 de febrero pasado en Bagdad y fue liberada el viernes en la capital iraquí.
Afirmó que no recibió maltrato
ROMA. La periodista italiana Giuliana Sgrena declaró no haber sufrido maltratos durante su secuestro de un mes en Irak, a su llegada ayer a Roma.
"Nunca me maltrataron", dijo Giuliana a sus colegas del periódico Il Manifesto, que subieron al avión que le llevó a Italia, a su llegada al aeropuerto romano de Ciampino.
La periodista dijo "sentir profundamente" la muerte de Nicola Calipari, responsable de los servicios especiales italianos, que murió cuando se interpuso para protegerla de tiros de soldados estadounidenses que dispararon contra su vehículo por error.
"Finalmente la hemos visto. Está afectada, pero viva", declaró su padre, Franco Sgrena. "Giuliana no está muy mal. Ha podido ir desde el avión hasta la ambulancia con un poco de ayuda", dijo su compañero Pier Scolari.
El director de Il Manifiesto, Gabriele Polo, indicó por su parte que Giuliana sería de nuevo hospitalizada a causa de una fractura en la clavícula. El viernes ya había sido intervenida.