Sábado 31 de diciembre de 2005 | Año 88 - Nº 30313
Internet Año 10 - Nº 3426 | Montevideo - Uruguay
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EDITORIAL
Un buen prólogo

SIN entrar a un análisis detallado de las distintas exposiciones que el Dr. Tabaré Vázquez pronunció el 1º de marzo al asumir como Presidente de la República, la primera impresión sobre sus contenidos es satisfactoria. Y lo es, sobre todo, porque el nuevo mandatario fue muy claro y preciso a la hora de destacar la importancia de la "libertad" como valor esencial de nuestra sociedad, en momentos en que algunos sectores políticos que apoyaron su candidatura la han relegado a un segundo plano en aras de la "igualdad".

Ante la Asamblea General, Vázquez se refirió a la "libertad" como el primer principio que inspira su pensamiento y recalcó que "sin libertad, la igualdad es una caricatura y la vida no tiene sentido". Y en su discurso en las escalinatas del Poder Legislativo reiteró que habrá "respeto a todas las libertades: libertad de información, libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de pensamiento, libertad para ser felices..."

Las palabras del nuevo mandatario —no hay por qué dudar de ellas— arrojan tranquilidad en un tema tan caro para los uruguayos. Las sombras de indirectas limitaciones que apuntaban sobre todo a la libertad de prensa, a pesar de la cadena obligatoria de radio y televisión para todos los actos de transmisión del mando, fueron disipadas por las palabras del Presidente el mismo día de su asunción.

NO fue menor tampoco la importancia que Vázquez atribuyó a los acuerdos con las otras colectividades políticas —más aun si se tiene en cuenta que posee mayoría absoluta en el Parlamento para impulsar sus iniciativas— y los conceptos que empleó para referirse a los partidos tradicionales. En la Asamblea General, tras reiterar que el suyo será "el gobierno de todos los uruguayos", subrayó "la especial trascendencia que adjudico a los acuerdos en materia económica, exterior y educativa, entre el nuevo gobierno y los partidos políticos", y agregó horas después en la escalinata del Palacio que en ese acuerdo habían participado "nuestros partidos tradicionales, gloriosos partidos tradicionales, históricos partidos tradicionales" y el Partido Independiente.

Y, en el mismo sentido, asumió el compromiso de buscar todos los caminos de diálogo y entendimiento para ensanchar las bases de apoyo político y social con "tolerancia y respeto".

TAMBIEN corresponde destacar el llamado a los jóvenes para que encaren sus responsabilidades y asuman el papel de protagonistas de su destino, porque ellos son el Uruguay de los próximos años. "No tenemos la ridícula y peligrosa pretensión de construir el futuro en nombre de los jóvenes —señaló Vázquez—, queremos sí construirlo junto a ellos, queremos contar con sus esperanzas, alegrías y sobre todo, con su rebeldía y su compromiso".

La juventud es hoy en día uno de los sectores más relegados en una sociedad que envejece rápidamente, sin dar oportunidades al recambio generacional. Es, además, un sector expuesto a serios peligros y tentaciones, producto muchas veces de su falta de actividad e injerencia en la construcción de su futuro.

POR último, el tema de los desaparecidos vuelve a estar sobre el tapete y el nuevo presidente se ha manifestado dispuesto a ponerle punto final. Batlle quiso hacerlo a través de la Comisión para la Paz, en la que tuvo una actitud protagónica el actual secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, pero sus conclusiones no alcanzaron para cicatrizar esa herida que arrastra el país desde hace veinte años.

Vázquez —representante de un conglomerado político que ha hecho del asunto una de sus banderas tradicionales— se ha propuesto buscar una solución definitiva en el marco de la ley de Caducidad y llegar hasta donde ella se lo permite con la expresa exclusión —que no estarían comprendidos en la normativa— de tres casos: la nuera de Gelman y las muertes de Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini. Sólo cabe desearle la mejor de las suertes.

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