JOSE MASTANDREA
Peñarol declaró en rebeldía a Carlos Bueno y a Cristian Rodríguez luego de varias horas de idas y venidas, en donde se pasó de un posible arreglo a un distanciamiento donde ya no se pudo dar marcha atrás.
La jornada —para los dirigentes aurinegros y los futbolistas—comenzó apenas pasado el mediodía de ayer. A las 12.30, casi todo el Consejo Directivo de Peñarol se dio cita en la sala de sesiones de la sede del Palacio "Cr. Gastón Güelfi". A la reunión, pactada el día anterior, no fueron el Cr. José Pedro Damiani ni Juan Salgado, presidente y vice de los aurinegros.
SORPRESA. A las 12.45 llegó Carlos Bueno y media hora después, a las 13.15, lo hizo Cristian Rodríguez. La grata sorpresa, sin embargo, no tuvo un final feliz pese a que cuando los jugadores se retiraron de la sede, se mostraron optimistas y hablaron de una posible solución. Adentro, habían quedado dialogando todos los directivos: José Carlos Domínguez, Juan Fernández Methol, Víctor Cabrera, Enrique Badano, Bernardo Loffler, Dr. Rafael Jiménez Barbot y el delegado Juan Ramón Rodríguez Puppo, también pensaron en un arreglo porque, según, explicaron a El País, "los jugadores querían jugar". Y en el caso específico de Bueno aseguran que dijo que jugaba "por la misma plata" del año pasado. Sin embargo, el que se mostró más firme en sus pretensiones económicas fue "Cebolla" Rodríguez que aspira a tener "un contrato en mejores condiciones". De todas formas, el diálogo no se había cortado ni mucho menos. Los futbolistas se fueron de la sede con una promesa: "hablamos con nuestros representantes y llamamos". La respuesta de los dirigentes no se hizo esperar: "en dos horas tenemos que resolver este asunto".
REUNION. De la sede, fueron a la oficina de uno de sus representantes. Allí le explicaron lo que habían hablado en el Palacio Peñarol. Se inició la búsqueda de Francisco Casal —está en Europa— y como el plazo dado a los futbolistas se terminaba, se intentó postergar la respuesta para hoy al mediodía. En Peñarol, se dijo que "tenemos que consultar al presidente". Minutos más tarde, la respuesta desde la sede fue cortante: "o responden ahora o son declarados en rebeldía". No hubo más alternativa. El Grupo Casal no pudo responder y los aurinegros no quisieron esperar. La rebeldía estaba resuelta.
Los jugadores y los dirigentes jamás imaginaron que se fuera a dar lo que se había anunciado hace días. "Peñarol, los jugadores y los dirigentes somos los rehenes de esta situación. Están excluidos el contratista y el presidente, esta es una pulseada entre ellos", dijo un directivo que prefirió quedar en el anonimato.
DIALOGO. Pese a ello, las partes coincidieron en señalar que "lo más importantes es que el diálogo no se cortó. Vamos a seguir conversando", admitieron dirigentes y empresarios. La oferta del club fue la de elevar los sueldos a 130.000 pesos mensuales y ponerse al día con la prima de Bueno (25.000 dólares) y la de Cristian Rodríguez (400.000 pesos). Un tema que no pudo resolverse fue el de documentar las primas anteriores del goleador (unos 70.000 dólares) que el club reconoce pero no quiere firmar.
Para algunos directivos, "se puede retomar el tema en cualquier momento", convencidos de que los jugadores quieren jugar.
Por ahora, el enfrentamiento entre Damiani y Casal dejó como consecuencia la rebeldía de dos de los mejores futbolistas que hoy tiene Peñarol. Un duro golpe para Fernando Morena y Cía.
Goleador: "Estoy muerto"
"¿Cómo estoy? Muerto... no me lo esperaba y menos después de haber hablado con los dirigentes. Fuimos nosotros (con Cristian Rodríguez) a la sede para que se arregle todo, para que no haya más líos, hablamos muy bien, me pareció que íbamos por buen camino, que se solucionaban los problemas y resulta que después no nos dieron plazo para responder. Nos dijeron que no podían esperar. Yo se los dije claro: quiero jugar, pero me parece que no querían que esto llegara a buen puerto". (Carlos Bueno, ya en su domicilio, con la idea de ir a entrenar hoy a Los Aromos)