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afuera del mundial | Paolo Montero se despidió de la selección y Alvaro Recoba se fue enojado por el cambio
Un gol alcanzaba y no hubo ni puntería en los penales
Uruguay arrancó con su actitud protagónica, pero Hiddink hizo un cambio con efecto de jaque mate

Jorge Savia | Australia (Enviado)

SYDNEY

Son las dos y media de la mañana del jueves australiano y en el quinto piso del Hotel Crowne Plaza Darling Harbour nadie puede dormir. Autorizados, desde sus habitaciones, la mayoría de los jugadores manda buscar botellas de vino para ayudar a conciliar el sueño y olvidar que Uruguay no ha podido clasificar al Mundial de Alemania.

Es lógico que vivan el contraste de esa forma tan dramática. Porque es Australia el que va a Alemania. Y eso es el espejo de lo que fue —o es— Uruguay. Australia... con lo que mostró, ¿qué puede ir a hacer al Mundial? Nada. Ir. Sin embargo, aunque terminó clasificando por penales, ese equipo sin relieve, sin futuro, fue más que Uruguay, porque si bien es cierto que ganaron un partido cada uno, hay que convenir que los celestes fueron menos en el Telstra Stadium de Sydney que lo que fueron los australianos en el Centenario.

Un gol, un solo gol había que hacer, en cualquier momento del partido, e incluso hasta en el caso de ir perdiendo 1-0 igual alcanzaba, y... nada.

Al principio la selección tuvo esa actitud protagónica que la ha caracterizado en la segunda rueda de las Eliminatorias cada vez que jugó de visitante. Aunque sin llegar demasiado, porque Pablo García aparecía muy solo en la contención del mediocampo y, salvo cuando la pelota pasaba por los pies de Diogo y Varela, que se juntaban, no había una fluida circulación atacante.

Sin embargo, el "Chino" definió mal en una jugada en la que quedó para rematar con su perfil más apropiado y, para peor, al rato Guus Hiddink hizo un cambio con efecto de jaque mate: sacó a Popovic, que tenía amarilla por meterle un codazo a Recoba, pasó a Chepperfield atrás, ubicó a Bresciano a jugar de enganche a la par de Cahill, e incluyó a Kewell adelante, en el extremo izquierdo del ataque, donde Australia antes no tenía a nadie.

De ese modo, Australia no sólo equilibró las acciones sino que también encontró el gol de Bresciano, en una de las tantas jugadas del primer tiempo en las que Lugano estuvo lejos de aportar la solidez acostumbrada.

Para peor, a los 5’ del complemento, el "Chengue" se perdió un gol al cabecear mal después que los zagueros locales lo dejaron increíblemente solo frente al arco contrario. Y después, aún cuando mejoró Lugano, surgieron una serie de hechos en cadena que terminaron cortándole casi todas las posibilidades de hacer un gol al conjunto dirigido por Fossati. El primero fue el cambio de Zalayeta por Recoba: más que porque el "Chino" igual hubiera sido un factor de riesgo para el local estando en la cancha, porque Zalayeta no era el delantero ideal para intentar desequilibrar la flojedad de los toscos zagueros australianos. Para eso se precisaba la pujanza de Darío Silva o la velocidad de Estoyanoff, como se vio cuando el técnico mandó al "Lolo" a la cancha. El otro factor desfavorable para los celestes fue la lesión de Montero. Y finalmente apareció una oportunidad clara que malogró Zalayeta en el segundo tiempo del alargue.

Con todas esas contras era imposible que Uruguay hiciera un gol. Y no solo no lo hizo. Sino que su inefectividad se incrementó en los penales. Así, entonces, clasificó Australia. Y por eso, seguramente, era que los jugadores mandaban buscar botellas de vino en la madrugada. Para poder dormir. Para olvidar. Para dejar de mirarse en el espejo de un rival que, más que sus figuras, les devolvía los contornos pesadillescos de su fracaso.

Kewell cambió el partido y Bresciano lo liquidó

URUGUAY. Carini: Fue figura. Hizo atajadas clave. Diogo: Empezó muy bien, pero el ingreso de Kewell le frenó las subidas y le creó dificultades. Lugano: En el primer tiempo no anduvo bien con la pelota y defensivamente perdió posiciones. En el complemento recuperó el nivel acostumbrado. Montero: Sin descollar, resultó el más parejo de la zaga. D. Rodríguez: Al principio tuvo algunos problemas con la potencia de Bresciano; luego se afirmó y no dio ningún tipo de ventajas. G. Rodríguez: En el comienzo no estuvo atento para definir un par de jugadas de ataque. En el resto, volvió a demostrar que no defrauda en las paradas bravas. Varela: Trató de desdoblarse, hizo un gran desgaste con buen sentido táctico. García: Luchó en forma incansable, pero le faltó un socio para la marca. Regueiro: Algunas carreras aisladas. R. Morales: Se desgastó presionando a los zagueros rivales. Malogró una situación muy clara. Recoba: Arrancó bien, pero erró un gol, empezó a perder precisión en la ejecución de las faltas y, sin posibilidad de establecer sociedades, se fue "nublando". Igual, parece que no debió salir de la cancha. Zalayeta: No era el más indicado para entrar y fue neutralizado. Estoyanoff: Le dio capacidad de desborde y explosión al ataque. Debió haber ingresado antes. Sosa: Le costó prenderse a la marca.

En Australia, Schwarzer volvió a jugar sin fallas, Vidmar fue el más sólido de la zaga, Emerton fue salida clara en los 45’ iniciales, Bresciano metió el gol de la victoria y tuvo en jaque a los zagueros contrarios y Kewell cambió el partido, porque abrió la cancha, fue profundo, e impidió que Diogo se desdoblara con la soltura con que lo había hecho en los 30’ iniciales.

El adiós de Montero y un enojo

Paolo Montero sufrió un desgarro de los isquiotibiales de la pierna derecha. El capitán celeste, que ha jugado su último partido en la selección ya que su objetivo era jugar el Mundial, dijo: "Fue una lástima, porque este grupo se merecía clasificar". Montero irá con el resto de los futbolistas a Montevideo, en lugar de quedarse en Buenos Aires.

ENOJADO. Al igual que otros jugadores celestes, Alvaro Recoba no quiso hablar después del partido.

Aunque sin hacer gestos, resultó notorio que el "Chino" se retiró enojado de la cancha cuando fue sustituido por Jorge Fossati.

Según se supo, el malestar todavía le duraba ya entrada la madrugada del jueves australiano.

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