Estados Unidos es el destino final de los ciudadanos chinos que arribaron a Uruguay traídos por una organización que supuestamente realiza tráfico de personas desde Asia hacia América, según informaron a El País fuentes de la investigación.
Según las fuentes, Inteligencia policial detectó que esta organización utilizaba a Uruguay como "cabeza de playa" para el tráfico de personas hacia Norteamérica.
Una empresaria asiática, quién posee la residencia en Uruguay, hacía los contactos en Beijing, capital de China, a aquellos que desearan viajar hacia Estados Unidos cobrándoles unos U$S 15 mil por el traslado.
Investigadores de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) detectaron que esta mujer, cuyas iniciales serían R.R.W. y con una empresa establecida en el Centro de Montevideo, se encuentra con la visa vencida y tendría dificultades para ingresar nuevamente al país.
Los chinos ingresaban a Uruguay a través de un pedido realizado a la Dirección Nacional de Migración por una compañía naviera para que enlistarlos en la tripulación de los barcos. Tras arribar al Aeropuerto de Carrasco, esas personas no se dirigían hacia el puerto montevideano sino que se hospedaban en pensiones de la Ciudad Vieja o el Centro.
Tras pagar su traslado en Uruguay, estos chinos eran llevados hacia Argentina o Paraguay, de ahí a México y luego a Estados Unidos. Aquellos que debían un saldo de ese precio, tenían que trabajar durante largas jornadas en una chacra de Los Cerrillos.
"A ninguno de ellos les importaba trabajar unos seis o ocho meses más antes de llegar a Estados Unidos", explicó uno de los investigadores del caso.
Incluso los investigadores de esta repartición policial estimaron que la chacra de Los Cerrillos, donde el chino Zhen Jian Wen (33) denunció que había trabajado bajo un régimen de semiesclavitud, es una "pantalla" para el negocio del tráfico de personas.
juzgado. En la tarde de ayer, declaraban en el Juzgado de Las Piedras por segunda vez tres ciudadanos chinos y la esposa de uno de ellos. Dos de las personas indagadas son propietarios de restaurantes de comida asiática con un sistema de autoservicio.
Uno de esos restaurantes, ubicado en Pocitos, fue cerrado a fines del año pasado por la Intendencia de Montevideo por malas condiciones higiénicas. La Policía detectó que en ese restaurante trabajaba la mayor parte de los ciudadanos chinos ilegales.
El miércoles 12, unos veinte asiáticos declaraban sobre el supuesto tráfico de personas hacia Uruguay. Además, también declararon un subcomisario de la policía canaria y cuatro funcionarios de Migración del Aeropuerto de Carrasco.
El policía de Los Cerrillos debió explicar porque no actuó ante la denuncia hecha por Zhen Jian Wen sobre que debió huir de la chacra, ya que lo amenazaron con cortarle un dedo si no pagaba el dinero del traslado hacia Uruguay. Wen huyó un día antes de que venciera el plazo dado por sus custodias.
En la tarde de ayer, efectivos de Inteligencia encontraron en una pensión del centro capitalino a los otros compañeros de Wen en la chacra. Al cierre de esta edición, todos declaraban ante la Justicia de Las Piedras, junto con los compatriotas asiáticos indagados.