"Una posible malversación" en los servicios del Ministerio del Interior que adjudicaban casas para policías; elevado estrés laboral por la realización del Servicio 222 y el 90% de los funcionarios de dicha cartera viviendo por debajo de la línea de pobreza, fueron las principales conclusiones de un grupo de trabajo nombrado por el gobierno electo para analizar la situación socioeconómica del efectivo policial.
El diagnóstico, que fue brindado ayer al futuro ministro del Interior, José Díaz, también señala que un 60% de los efectivos policiales son divorciados; están mal alimentados y cumplen horarios laborales extensos.
La escribana Lydia de Souza, integrante de la Comisión de Asuntos Sociales, quien hizo una alusión en el encuentro acerca de la existencia de una presunta irregularidad en las políticas de gobierno desde 1987 hasta la fecha en la entrega de viviendas para agentes, explicó a El País que se constató una "dispersión" de los diferentes servicios que impulsaban políticas de viviendas para los policías.
"Han fracasado las soluciones habitacionales otorgadas a la Policía", agregó.
Daniela Candelone, una asistente social que trabaja en la Caja Policial e integrante de una de las comisiones, expresó que el promedio del funcionario policial y su familia se encuentra en situación de "vulnerabilidad" socioeconómica y cultural. Tras advertir que la cobertura sanitaria que reciben los policías es adecuada, advirtió que estos poseen un "acceso deficitario" a la misma.
Con respecto a la vivienda, la comisión de trabajadores sociales explicó que la mayoría de los policías residen en zonas de asentamientos en pequeñas viviendas de construcción y material liviano, en su mayoría sin posibilidades de ampliación ni mejorías por "no poseer" los medios económicos para realizarlo.
Candelone dijo que la alimentación de un policía no cumple con los requisitos exigidos por el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) y advirtió que una mayoría de los efectivos policiales sólo han alcanzado el nivel de enseñanza primaria. "Sus hijos transitan el sistema educativo con grandes dificultades, generando muchas veces la deserción del mismo. El funcionario y su familia no desarrollan actividades extracurriculares que los habiliten a la inserción en áreas educativas, recreativas, deportivas y comunitarias", explicó.
MALA SALUD. Isabel Rodríguez, directora de una unidad asistencial del Hospital Policial, explicó que, en una evaluación de estrés laboral a efectivos de coraceros y radiopatrulla, se constató que los factores que pueden provocar este fenómeno a un funcionario policial son el extenso horario laboral y el escaso tiempo que pasa con su familia.
Además, destacó que los agentes que sí desencadenan el estrés a un policía son el riesgo de muerte en un procedimiento y la pérdida de un compañero.
Juan Carlos Bacigalupo, director del Departamento Asistencial del Hospital Policial, destacó que el número de consultas aumenta año a año. Bacigalupo afirmó que la mayor parte de los policías están radicados en la periferia de las ciudades en áreas de riesgo social. Ello, agregó, repercute en la salud del agente, ya que saben que dejan a sus familiares en barrios donde también viven delincuentes.