DANIEL ISGLEAS
Más que apoyo, el gobierno que encabezará Tabaré Vázquez desde marzo tendrá gracias a la mayoría absoluta de su bancada del Parlamento, un aliado en lo político y una garantía para impulsar cualquier iniciativa: los números derivados de la votación del domingo 31. Con 17 senadores y unos 53 diputados, la bancada del EP-FA tendrá posibilidades de moverse con comodidad en el Parlamento y apenas necesitará negociar con otras fuerzas políticas para integrar los directorios de los entes.
El Partido Nacional, como principal fuerza opositora, dispondrá de algunos instrumentos constitucionales para manejarse en el campo político pero la conformación de su bancada le impondrá otras restricciones.
Por ejemplo, la bancada nacionalista por sí sola puede disponer la implementación del mecanismo de llamado a sala en ambas Cámaras, dado que tiene suficientes votos en el Senado (necesita 11 y los tiene) como en la Cámara de Representantes (necesita 33 y tiene 34).
CENSURA. Sin embargo, la bancada del EP-FA puede bloquear las intenciones de censurar a un representante del gabinete ante la Asamblea General porque la oposición necesitaría de mayoría absoluta (66 votos) que no tiene. En el supuesto caso de lograrse que el cuerpo lo hiciera a un ministro, podrá ser bloqueada por el presidente de la República en caso de recibir menos de 86 votos, un mínimo casi imposible de conseguir salvo que mediaran circunstancias muy especiales.
La oposición tampoco podrá iniciar el proceso de juicio político al presidente, el vice, los ministros o miembros de la Suprema Corte de Justicia por presunta violación de la Constitución o la comisión de delitos graves, dado que necesitara 2/3 (66 votos) de la Cámara para hacerlo, mayoría con la cual no contará.
Para aprobar la propuesta del Poder Ejecutivo en los entes autónomos y servicios descentralizados, la bancada del EP-FA necesitará un voto más de los que tiene, ya que de acuerdo con la Constitución son necesarios 18 voluntades en el Senado, es decir los 3/5 conforme. Para eso, podría hacer algún acuerdo con el Partido Nacional llegado el caso, bancada que debería proveerle apenas de un voto para aceptar la propuesta del Ejecutivo.
Si el futuro presidente Vázquez decidiera proponer al Parlamento una ley de urgencia, con plazos perentorios para su sanción, la oposición no podrá quitarle esa condición a la iniciativa en caso de que quisiera tomarse el debido tiempo para tratarla, porque también precisará mayoría especial de los componentes de cada Cámara, que blancos y colorados no reúnen.
La izquierda podrá libremente, de acuerdo con su mayoría parlamentaria, disponer el ascenso de oficiales militares de alto rango a los cargos de general, contralmirante o brigadier general.
La mayoría en el Senado también posibilitará que el Encuentro Progresista-Frente Amplio nombre a embajadores o personal consular en general.
Asimismo, el respaldo que tendrá en el Parlamento solamente con los votos de su partido, le permitirá al Poder Ejecutivo —al menos en los papeles— quedar a salvo de investigaciones legislativas sobre acciones del gobierno que eventualmente fueran planteadas por la oposición.
Del mismo modo, la bancada del EP-FA podrá aprobar cualquier iniciativa que envíe el Poder Ejecutivo al Parlamento o que se proponga en las propias Cámaras y que no requieran mayorías especiales.
RENOVACION. Frente a lo que ocurre en otras Legislaturas, esta vez la renovación no ha sido tan notoria como a comienzos del año 2000, cuando fue cercana al 70%. La explicación debe buscarse en que la bancada del EP-FA ha crecido mucho y ha mantenido a practicamente la mitad de sus integrantes en la titularidad de las bancas. Por ejemplo, las bancadas del MPP, de Asamblea Uruguay, del Partido Socialista y la Vertiente Artiguista, repiten la mayor parte de sus miembros.
Así, de los 130 legisladores de la actualidad, hay 72 que volverán a ocupar sus bancas en el Senado y Diputados a partir del 15 de febrero, lo que da un 55,3% de renovación.
Una pareja destinada a presidir las Cámaras
La pareja tupamara que conforman José Mujica y Lucía Topolansky está llamada a ocupar puestos de destaque a partir del 15 de febrero, cuando se instale la próxima Legislatura.
La supremacía conseguida por el Movimiento de Participación Popular (MPP) en la votación del domingo último, no solamente les garantiza tanto a Mujica como a Topolansky la renovación de sus bancas en el Senado y la Cámara de Representantes, sino la asunción de funciones relevantes como son la presidencia de ambas cámaras legislativas.
En efecto, Mujica asumirá la presidencia de la Asamblea General y del Senado a partir del 15 de febrero, cuando se instale la próxima Legislatura, en su condición de primer titular de la lista más votada que fue la 609 del lema más votado que fue Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría.
El sublema del Espacio 609 fue "para ganar, gobernar y cambiar", que permitió que dirigentes de una extracción no tupamara —como Alberto Couriel, Jorge Saravia y Víctor Vaillant— ocuparan puestos de destaque dentro de la nómina de candidatos al Senado.
Los tres serán titulares de bancas a partir de febrero. También convergió por un acuerdo, el Nuevo Espacio que orienta el senador electo Rafael Michelini.
En el caso de Topolansky, seguramente presidirá la Cámara de Representantes en el primer año de la próxima administración, dado que, lo mismo que Mujica, encabeza la lista más votada del lema ganador.
Mujica será quien le entregue el control del Poder Legislativo al vicepresidente Rodolfo Nin Novoa el 1º de marzo, y quien, a su vez, tome el juramento a Tabaré Vázquez cuando se presente el día de iniciación de su gestión ante la Asamblea General.